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Las mejores cosas en la vida ocurren cuando no tenemos calzones

Por
Carmenza Zá

El día de andar sin calzones no puede seguir pasando desapercibido.

Por: Carmenza Zá @zacarmenza // Foto: iStock

De abogados y calzones.

El pasado lunes coincidió el Día mundial de andar sin calzones (#NoPantyDay), con el Día nacional del abogado (#QueNoTieneHashtag). Si miramos, nada más, la cantidad de países en los que se celebra cada cosa, en esta fecha, sobrará preguntarse cuál de las dos festividades es más importante.

No tengo nada en contra de los abogados, pero debo manifestar mi profunda tristeza al ver que al Día de andar sin calzones, no se le prestó mayor importancia. Y, aunque entiendo que hay más abogados, que gente andando sin calzones (aunque la verdad es que hay más abogados que cualquier otra cosa), me preocupa ver que estamos dejando pasar desapercibidas, cosas tan importantes como andar ‘descalzonizados’. Es más, ‘descalzonizar’ debería ser considerado un verbo de primera clase.

Las mejores cosas de la vida ocurren cuando no tenemos calzones o , al menos, cuando prescindimos momentáneamente de ellos; por eso es que dormir es más rico cuando se hace ‘descalzonizadamente’, orinar sería un verdadero desastre si no nos bajáramos los calzones y claro, para tirar siempre es necesario (cuando menos) hacerlos a un ladito.

Las mejores cosas de la vida ocurren cuando no tenemos calzones o , al menos, cuando prescindimos momentáneamente de ellos.

El día de andar sin calzones no puede seguir pasando desapercibido, me niego. Casi podría asegurar que hay más tipos de calzones, que especializaciones para abogados; existe la tanga, la tanga brasilera, el cachetero, la braga con faja, los de corte alto, los descaderados, el bikini, el  hilo, el bóxer, el calzoncillo (sí, porque los calzones pueden ser para hombres o para mujeres ¿qué tal la maravilla, ah?), y entonces ¿por qué no hemos institucionalizado la celebración? Los abogados también están invitados a andar sin calzones, con eso confunden la fama de andar sin escrúpulos y sin vergüenza. 

Andar sin calzones oxigena el alma… y otro par de cositas más; genera lazos de fraternidad y solidaridad, si invitamos a otro a quitárnoslos y hacemos lo propio con el  vecino del lado; reduce el estrés, la celulitis, las ojeras, contiene omega 3 y está libre de gluten. ‘Descalzonizarse’, en lugares públicos y privados, hace más por la salud propia, que estudiar derecho; y no son necesarios códigos, sentencias o tutelas, (aunque la parte que ‘descalzonizar’ al otro requiere, cuando menos, un derecho de petición).

Si oficializáramos el día de los no calzones, se generaría mucha menos indignación y pataleta que en el Día sin carro y lo que es mejor, esta medida sí descongestionaría el sistema público y promovería el uso de la bicicleta. Me recuerdan ¿qué es lo que han hecho los abogados por el ambiente?

El Día mundial de andar sin calzones debería convocar, cada 22 de junio, marchas multitudinarias en las calles, celebrando que la costura no se marque en el pantalón o, más importante aún, que el quickly ¡puede ser más quickly! 

Pero, como todavía ´falta mucho para el siguiente #NoPantyDay, deberíamos celebrarlo de a poquitos cada día y ¿por qué no? Con nuestro abogado más cercano.

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