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Manual para sobrevivir a una violación en Bogotá

No sabemos si el respeto de la Bogotá Para Todos, en realidad no es para todas las mujeres.
Por
Carmenza Zá

No sabemos si el respeto de la Bogotá Para Todos, en realidad no es para todas las mujeres.

Por: @ZaCarmenza // Foto: Cortesía @juglardelzipa - iStock

Con este mensaje, la nueva administración de Bogotá le dio la bienvenida al 2016. Esta Bogotá “Mejor para todos”, traía la premisa de que el respeto sería algo transversal a la política de Peñalosa, así dicho respeto fuera mediocremente ilustrado con unos ramos de flores.

El 20 de enero, pocos días después de la instalación de estas imágenes, un camión de la policía metropolitana de Bogotá detenía a las trabajadoras sexuales de la Plaza principal de San Victorino y las conducía a la UPJ (Leer nota).  Testigos aseguraron que a las mujeres, algunas de ellas embarazadas, se les golpeó e insultó para poder subirlas al camión.

No sabemos si el respeto de la Bogotá Para Todos, en realidad no es para todas las mujeres o si, las patadas y golpes de la policía hacia ellas, venían acompañadas de un ramito de flores, como el del anuncio, pero peor es nada, dirán.

El escándalo más reciente que atraviesa la administración de Peñalosa, tiene que ver con la nefasta (por no decir vomitiva, indignante, humillante, revictimizante) respuesta de la Secretaria Distrital ante la demanda interpuesta por la familia de Rosa Elvira Cely, en la que el distrito no sólo se libraba las culpas sino que se las entregaba “exclusivamente” a la víctima.  Así es, Rosa Elvira –a los ojos del distrito- sería la única culpable de que su agresor, Javier Velasco, la violara, apuñalara y, finalmente, le metiera un palo por la vagina y el ano (heridas que terminarían causándole la muerte).

Ante el rechazo que desató esta afirmación del distrito, salió el Secretario General Miguel Uribe Turbay a decir que “no conocía el caso” pero que lo “desaprobaba totalmente”, la administración “estaba indignada” y que pedirían al juez no tener en cuenta la declaración al interior de la pugna. Luego pretendió desviar la atención y claro, la responsabilidad, asegurando que “se estaba haciendo política con el caso.”

Y bueno, como no sabemos si la culpa es de la administración, de la cultura machista, de la impunidad que gozan los agresores o de todas las anteriores y, en aras de evitar que cualquier mujer en la capital sea una próxima Rora Elvira Cely, decidí hacer uso del concepto emitido por la abogada del Distrito y enseñarles a las mujeres cómo actuar para evitar morir empaladas, luego de una violación en Bogotá.

Al parecer, lo primero que debe hacer cualquier mujer es evitar salir con hombres que tengan “comportamientos raros o que los tilden de malosos”.  Ya sé que nos educan para que consideremos sexis a los tipos estilo bad boy, motorizados y con algo de mala fama, pero si lo queremos es evitar ser violadas, sólo tenemos dos opciones: la primera es desconfiar de todo lo que parezca raro, principalmente si tiene un pipí  y, la segunda de ellas, es pedir antecendentes penales a todos los tipos que se ofrezcan llevarnos a casa luego de una noche de copas. ¡Ah! Es que el violador y asesino de Rosa Elvira tenía una orden de captura vigente por acceso carnal violento a sus dos hijastras y ya había pagado una condena por homicidio, pero la culpa no es de las autoridades por no actuar correctamente, sino de Rosa por confiada. ¡Aprendan, niñas! 

Lo siguiente es, claro está, no transitar por sitios desolados de noche. A Rosa Elvira, su agresor la llevó obligada al Parque Nacional (lugar en el que ocurrieron los hechos) y luego la golpeó en la cabeza con el casco de la moto, dejándola casi inconsciente, para poder perpetrar la violación.

Sin embargo, coincidiendo con el concepto emitido por la abogada del distrito, comparto este mapa diseñado por El Espectador (el original lo pueden encontrar aquí), en el que se referencian los números de homicidios cometidos en la capital (en una fecha intermedia entre el asesinato de Rosa Elvira y la actualidad) agregándole unas estrellitas rojas a las localidades en las que no debería transitar ninguna mujer sola.

No tengo fuentes para decir por qué no deberían transitar por allí, pero igual es que una niña de bien no debería salir de su casa a ninguna hora, ni “poner en riesgo su integridad y su vida” como lo hizo Rosa Elvira, el día que fue violada, apuñaleada, empalada y asesinada. Tal como lo señala el concepto, “Si Rosa Elvira no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en las horas de la noche, hoy no estuviéramos lamentando su muerte”.

Me atrevería a sugerir que, ante cualquier caso de sospecha, las mujeres deberían acudir a las autoridades de la ciudad, pero el Juzgado 40 Penal del Circuito de Bogotá acaba de condenar a 9 años a un intendente de la policía que “aprovechaba” sus patrulladas en la noche, para violar mujeres por toda la ciudad, amenazándolas con su arma de dotación. Y bueno, aunque seguramente hay policías decentes que no golpeen prostitutas ni violen mujeres por la noche, ya aprendimos la lección de desconfiar de cualquier sujeto con “comportamientos raros”.

Así que, mujeres, mientras Bogotá se convierte en un lugar seguro para ustedes, en el que la violación no sea parte de la cultura urbana, aquí les manda la alcaldía: