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Sobreviví a no saber nada de Game of Thrones

Cuando el equipo editorial de este ilustre portal web me preguntó acerca de qué tan familiarizada estaba yo con Game of Thrones, empecé a sudar frío.
Por
Carmenza Zá

Pues bien, aunque no lo crean, si se un par de cositas de Juego de Tronos porque, como muchos mortales, tengo redes sociales y me entero de lo que publican… aunque no les entienda nada. 

Por: Carmenza Zá @zacarmenza.

Cuando el equipo editorial de este ilustre portal web me preguntó acerca de qué tan familiarizada estaba yo con Game of Thrones, empecé a sudar frío.

¡Lo que me faltaba! Como si fuera poco que medio mundo se vea una serie de la que yo conozco apenas las siglas, supuse que ahora iba a ser requisito participar en un cosplay colectivo del dichoso Juego de Tronos para conservar el trabajo. 

Pensé en googlear alguna cosa como “Todo lo que debes saber de Game of Thrones y que no te enseñaron en la universidad”  pero era muy largo y nada más digité “Juego de Tronos para dummies” a ver si conseguía información básica para lograr llevar alguna conversación medio decente al respecto. Cuando vi que la protagonista tiene un nombre indescifrable e impronunciable, decidí asumir mi ignorancia con dignidad y responder a la pregunta honestamente: Nada, no tengo idea de nada de Game Of Thrones.

Me dejaron en visto y empecé casi de inmediato a enviar hojas de vida a otros portales web que no me obligaran a estar actualizada en lo que respecta a entretenimiento y que aceptaran que sólo veo “Lo que callamos las mujeres” y “La Rosa de Guadalupe”, también Orange Is The New Black y Jessica Jones, pero estos últimos no le interesan a demasiada gente.

Sin embargo, en lugar de despedirme,  me invitaron a escribir qué se siente ser una paria de la actualidad que no conoce nada de esta serie,  aunque medio mundo hable todo el tiempo de ella (de una vez aviso que tampoco me veo The Walking Dead, ni me decepcionó el final de Lost porque, bueno, tampoco lo ví).

Pues bien, aunque no lo crean, sí sé un par de cositas de Juego de Tronos porque, como muchos mortales, tengo redes sociales y me entero de lo que publican… aunque no les entienda nada. 

Por ejemplo, sé que hay un capítulo de estreno cada domingo en un canal que no todos ven (creo que es porque es gringo) pero que lo repiten el lunes para el disfrute de los mortales con parabólica de bajo costo. Lo sé porque los que no pueden ver el capítulo del domingo, se la pasan tuiteando súplicas para que no les hagan spoiler, en lugar de acostarse a dormir y ya… Pero entiendo que así es el extraño y masoquista mundo del entretenimiento, mis queridos, no hace falta el sentido común y somos esclavos de las redes sociales; así que resulta mejor limitarle a los demás el derecho a publicar lo que les venga en gana, que alejarse unas horitas de la pantalla para regresar cuando el que pueda hacer spoiler sea uno.

También sé que habían aparecido, hasta su quinta temporada, un total de 66 pares de tetas. Esto no se lo debo a las redes sociales sino a Soho que, en un juicioso ejercicio periodístico, hizo un video compilatorio en el que sistematizó el número de veces en las que había topless en la serie y que yo, en un juicioso ejercicio investigativo repetí unas 14 veces. Debo decir que todas muy bonitas, turgentes y paraditas.

No vi en el video a una anciana de porte fantasmal que también peló tetas hace unos meses y que, no sólo fue el motivo de conmoción de twitter aquellas noches de domingo y lunes sino que, además, he tenido que ver en infinidad de memes desde ese día. No sé si es porque la anciana no es del estilo de Soho y decidieron censurarla,  o si es que hay más de cinco temporadas de GOT y el video no está actualizado pero, si el número de tetas crece exponencialmente con el paso de las temporadas, es un punto a favor de esta serie y en contra de “Lo que callamos las mujeres”.

Supongo que eso es todo lo que sé de Game of Thrones; podría especular acerca del título o del vestuario y suponer que tiene algún contenido medieval, pero también puede tratarse de algún mundo de fantasía estilo Narnia, así que mejor no me arriesgo.  

De todo esto, me emociona la devoción y fidelidad que guardan sus seguidores, a la espera de las nuevas temporadas y los capítulos de estreno. La última vez que vi algo parecido se trataba del octavo matrimonio de Daniela Franco y, casualmente, ese capítulo lo partieron en dos y también tocó reunirse ambos días para conseguir ver la preparación y la  boda.

Quisiera decir que no ver GOT, en medio de la conmoción que genera y la cantidad de gente que es seguidora, es algo así como una tortura o un motivo de depresión por sentirme excluida. Pero no, me pasó lo mismo en el mundial pasado y el único partido de la selección que vi fue, precisamente, en el que era eliminada; ni camiseta, ni vuvuzela y, en esta Copa América, ni eh eh epa Colombia, ni nada. Tengo talento para desentenderme de lo que no me interesa.

Además, de ser seguidora de GOT, habría lamentado enterarme el domingo vía twitter lo de Hold the door y Hodor (¿Si es así?), antes de poder ver el mismo capítulo el lunes. 

Y bien, no tengo idea de la mitad de las cosas que escribí aquí pero imagino que también sobreviviré a ello.

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