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Tetas sexys vs. tetas lactantes

¿Por qué censurar un pezón al aire y no la desnutrición infantil?
Por
Carmenza Zá

Una ardua defensora de todas las tetas del mundo nos explica porque las tetas dessexualizadas no son bien vistas para el público. 

Por: Carmenza Zá @zacarmenza // Foto: gettyimages

Recientemente he visto un movimiento extraño en las redes sociales y el debate virtual: la discución sobre las mamás que le dan teta a sus bebes en sitios públicos. Y yo, que he sido una ardua defensora de las tetas en todas sus presentaciones, no podía quedarme atrás en el opinómetro.

Debo empezar diciendo que no fue fácil rastrear el  por qué, de un momento a otro, en mi timeline aparecían imágenes defendiendo el derecho a que la mamá lactante se pueda sacar la pucheca en cualquier lugar, para alimentar a su hijo. Defender obviedades, pensé. Pero  como uno sólo defiende algo cuando está en peligro o se ve amenazado, supuse que alguna joyita de nuestra política nacional había hecho un pronunciamiento al respecto o andaba en trámite un proyecto de ley que obligara a las mujeres a esconder a sus bebes, bajo sacos cuello tortuga, si querían darles de comer en lugares ajenos a su casa. No fue así, pero casi.

Tal parece que la reactivación del debate se debe al -ya polémico- Nuevo Código de Policía y Convivencia (Que pueden consultar aquí) y que, efectivamente, está a unas cuantas firmas presidenciales  de ser aprobado.

¿Y por qué los policias hablan de tetas? Bien, en ninguna parte del Código de Policia se menciona que exista alguna razón por la cual las mujeres no puedan lactar en público. Sin embargo, en el Artículo 33 se señala que “Realizar actos sexuales o de exhibicionismo que generen molestia a la comunidad” ameritaría una sanción de 16 salarios mínimos diarios legales vigentes, es decir, 363.969 pesos.

Así es que, pese a que no existe prohibición al respecto, sí se abre la posibilidad de que, en caso de que al alguien le moleste verle la teta a una mamá lactante, la policía pueda hacer efectiva la multa de los trescientos mil pesitos.

La pregunta, entonces, es si acaso a alguien le incomoda que esto ocurra. Aunque al preguntar a la gente a mi alrededor, todos parecían coincidir en que se trata de un acto natural y, por ende, que no merece ningún tipo de condena, en internet son comunes cosas como esta: 

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