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Yo sí hago tríos, pero muy despacito

Por
Carmenza Zá

Alguna vez leí que todos los hombres merecían un trío y que, debido a ello, a todas las mujeres debía emocionarnos la idea.

Por: Carmenza Zá @zacarmenza // Foto: Archivo (película Ninfomanía).
 
Hice el ejercicio, lo juro, intenté encontrar los Pro y Contra de meterme a la cama, no sólo con una, sino con dos personas. Al parecer, no era ya suficiente el trabajo de encontrar a alguien para tirar, para ahora tener que meter a la ecuación a alguien más que, además, debía gustarle a mi primer elegido… Difícil.

Okay, si todos los hombres merecen un trío. ¿Se vale con otro man o me toca levantarme una vieja dispuesta a hacerlo? 

Dos hombres y yo, en la cama. Intenté imaginarlo. Aquí me declaro una cobarde y aburrida; no sólo me da miedo la idea de que dos tipos más grandes que yo y, seguramente más fuertes, me tengan ahí, en bola y medio indefensa, esperando a ver por cuál frente atacan sino que, además, me aterra la idea de pensar en el momento en el que el par de caballeros se vayan a pelea de espadas, por mi honor o por mí … lo que sea. NO.  Además, con dos tipos al frente ¿por dónde empiezo? NO, de nuevo, NO.

¿Y con otra mujer? Esa es una idea más amable, al menos con otra chica no tendré que cuidar la estrechez de nada, ni me tengo que preocupar porque vaya y me deje embarazada. Punto para ella.  Pero, ¿y si lo hace mejor que yo? ¿y si él prefiere estar con ella que conmigo? Me niego a ser  la que pelee por el honor -o la espada- del tipo que esté entre ambas. NO.

Será entonces un trío con otras dos viejas, así nadie pelea por la espada de nadie. Pero, ¿y el hombre? ¿No se suponía que el trío era porque todo hombre lo merecía? Descartada la opción, entonces, porque para qué trío si no hay tipo que lo merezca… Porque estoy de acuerdo con que todo hombre que lo quiera merece un trío; al igual que toda mujer que lo desee, lo merece.

Y es que, sí, el único motivo para tener un trío debe ser desearlo y no el darle gusto a otro, ni chulear una To Do List. Desear el trío y a las dos personas con las que se va hacer, arrecharse con la idea de, no sólo comerse a ambos, sino de que ellos se coman entre sí.
 
Hacer un trío que incluya a alguien del mismo sexo, requiere despojarse al mismo tiempo de la ropa y del ego; hacerlo con dos personas del sexo opuesto, perder la timidez y el miedo a mostrar nuestro peor ángulo.  Y en ambos casos, estar doblemente arrecho y ojalá, venirse el doble de veces también.

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