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Diez conclusiones sobre los Premios Grammy 2015

Por
Chucky García

A propósito de los Premios Grammy, realizados en Los Ángeles el domingo pasado.

Por: @chuckygarcia

1. Si los Grammys representan la música que escuchamos en la actualidad, ¡qué aburridos somos! Qué pocos riesgos tomamos, y qué nivel de momificación musical el que padecemos. No hubo sobresaltos durante la ceremonia, más allá del premio Álbum del año para Beck. Hasta la excéntrica Lady Gaga optó por un cuerdo formato de piano bar para su show en vivo junto a Tony Benett, y ni hablar del acto de cierre: hasta en una misa dominical se ven cosas más efusivas y trepidantes que el dúo que hicieron John Legend y Common.

2. La gran perdedora de la noche fue Iggy Azalea. Muy a pesar de que la gran maquinaria del sello Def Jam Recordings ha sido clave para que la rubia estrella tenga una exposición del tamaño de su trasero; aquí no vio ni una. Perdió en las categorías de Grabación del año, Mejor nuevo artista, Mejor dúo o grupo pop y Mejor álbum de rap.

3. El rock brilló por su ausencia. Lo más cercano fue Juanes con su actuación en vivo del tema “Juntos”, y el show de apertura de AC/DC, por supuesto, aunque para poder cantar su nuevo sencillo “Rock or Bust”, la banda tuvo que leer la letra desde un telepronter. Menos mal tocaron “Highway to Hell”, de lo contrario el rock en estos Grammy había quedado condenado a la mera aparición de Dave Grohl de Foo Fighters.

4. Lo presentaron como un artista con 57 nominaciones, y Kanye West apareció en el escenario cantando en modo autotune y vestido como para la ciclovía. Su show (interpretando el tema “Only One”) tuvo menos gracia que un carro por debajo, y se redujo a un escenario oscuro y un chorro de luz que lo alumbraba de abajo hacia arriba, como cuando a algún funcionario del acueducto le toca revisar una alcantarilla por la noche.

5. El show del nuevo sencillo de Madonna, “Living for Love” fue un bostezo y una mezcla de ideas sin mucho sentido: unos musculosos hombres con cuernos negros y rostros de brillantes; y en medio una mujer de rojo, en este caso Madonna, vestida de torera. Pero no una torera cualquiera: fue como si una Dama Gris o señora de algún voluntariado se hubiera enfundado la chaquetilla de matador. Sus salticos, por obvias razones, cada vez se alejan más de la Madonna supra impactante y se acercan a una Madonna repetitiva y sin gracia.

6. Los “cuchos” salvaron la noche: y no solo los de AC/DC, sino Paul McCartney (aunque su micrófono al parecer estaba en off cuando cantó junto al inmamable Kanye West y la bella Rihanna); y Annie Lennox (que se presentó junto al artista irlandés Hozier). Lennox se sumó a la interpretación de la canción “Take Me To Church” e impartió una magistral clase de aquellas que la hicieron tan famosa junto a su banda Eurythmics.

7. Taylor Swift no necesita estar nominada ni que la pongan a cantar durante la ceremonia. Ella solo necesita una invitación y una silla en primera fila para robarse el show y sobreactuarse. Si suena un celular, Taylor baila. Si un mesero deja caer una bandeja al suelo, Taylor de seguro se sabe el coro.

8. Aunque no se vio en televisión, Aphex Twin ganó el Grammy a Mejor álbum de música dance o electrónica por “Syro”, que es un discazo, y Paramore se llevó para su casa el de Mejor canción rock (lo que prueba una vez más que al rock le fue como a los perros en misa en esta edición). Que el álbum “Morning Phase” de Beck también haya recibido el premio a Mejor álbum rock le sube el ánimo a cualquiera, siempre y cuando no se fije en que, por otro lado, el flácido disco “Tangos” de Rubén Blades ganó en la categoría de Best Latin Pop Album.

9. Fue una extraña noche para Pharrell Williams. No recibió tantos premios como se esperaba, y usó dos trajes perversos: primero uno de pantalón corto y como de musical de Tom Sawyer; y luego uno que sin duda sobró del rodaje de la película “El Gran Hotel Budapest”. La versión que hizo en vivo de su hit “Happy” resultó más bien triste, ya que le faltó soltura y le sobró grandilocuencia.

10. Como a los aficionados del fútbol que invaden el campo de juego y son sancionados, la Academia de la Grabación tendría que entrar a considerar si le impone una sanción a los que ingresen al escenario de los Grammy a sabotear la función. Comenzando por Kanye, obvio.

 

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