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Discos Fuentes, de sello mítico a bodega de calzones

Por
Chucky García

Por: @chuckygarcia

Entre el spam que logra colarse en mi bandeja de entrada, recibo un email que textualmente dice “DISCOS FUENTES celebra sus 80 AÑOS en iTunes. Descubre sus Grandes intérpretes y aprovecha las súper ofertas. Hoy es el gran día, hoy se abre la vitrina de Discos Fuentes en iTunes, sección destacada que le permite descubrir las épocas, los ritmos y los artistas que han hecho historia en la música latina. Discos Fuentes es pionera en la industria fonográfica colombiana y ha conformado uno de los catálogos más amplios e importantes de la música popular en América Latina”. Y no es mentira: de hecho y sin patrioterismo alguno bien podría clasificarse como uno de los sellos históricos y no solo del mundo de habla hispana sino del planeta entero.

Pero mientras en el ciberespacio Discos Fuentes celebra con bombos y platillos sus Bodas de Roble, en el mundo real, más exactamente en la ciudad de Medellín, en el sello tiene sede, sus emblemáticos estudios de grabación han sido desmantelados y sus archivos fonográficos archivados entre cajas; y todo pinta a que antes de que se acabe este año sus instalaciones terminarán de ser ocupadas por la marca de ropa interior Leonisa, a quien Fuentes le vendió casi la totalidad el edificio.

"todo pinta a que antes de que se acabe este año sus instalaciones terminarán de ser ocupadas por la marca de ropa interior Leonisa, a quien Fuentes le vendió casi la totalidad el edificio"

“En la última década no solo el equipo humano, sino la planta física de la primera casa discográfica que hubo en Colombia, que acaba de cumplir 80 años, se redujo de sus más de 2.000 metros cuadrados (donde se prensaban los vinilos y, luego, los discos compactos) y tres edificaciones, a la esquina en la que aún quedan las oficinas y los estudios”, publicó El Tiempo el 23 de diciembre del año pasado, una fecha y un mes en el que irónicamente Discs Fuentes siempre se hizo imponer con su famoso compilado bailable 14 Cañonazos. “Y pronto, todos los empleados que quedan saldrán de allí, porque Fuentes ya vendió el edificio a Leonisa, el único que le faltaba a la empresa textil por adquirir en esa calle”.

Uno de los patrimonios musicales más grandes que tiene Colombia, con un valor incalculable, está ad portas de convertirse muy seguramente en una bodega de calzones y sujetadores para realzar los senos. Y al parecer la cosa no tiene reversa.

Uno de quienes mejor conoce el caso es el músico, investigador, coleccionista y productor Mario Galeano, quien recién se ganó un Latin GRAMMY como productor de la canción “Universos Paralelos” de Jorge Drexler, elegida y premiada como Grabación del año por la Academia Latina de la Grabación en la última edición de los premios. Galeano ha hecho y hace parte de bandas como el Frente Cumbiero, Los Pirañas y Ondatrópica, y con estos últimos llegó a tocar en el famosísimo festival Glastonbury en 2013. “La compra ya oficial de Leonisa fue en diciembre de 2013, y yo estuve hablando con un montón de gente en Medellín y diciéndoles ‘No dejen que esto lo compre Leonisa, esto lo tiene que comprar la ciudad y hacer un museo de la música en Medellín”, me dijo Mario en una entrevista que recién hicimos.

“Nadie se metió la mano al dril, porque la música no tiene doliente, entonces lo compró Leonisa y lo que hicieron fue un acuerdo con Leonisa para que los dejaran quedar dos años, y entonces los de Fuentes agarraron todas las salas de reuniones, los archivos fonográficos y las oficinas y los metieron apretujados en un primer piso. Yo mismo fui a Fuentes como un 10 de diciembre y vi que estaban metiendo todas esas cintas discográficas en cajas de cartón. Y el primer piso de Fuentes, en donde estaba el estudio, era un sitio muy del putas: Había una sala muy grande y habían otras tres salas medianas cada una con unas consolas de grabación ni las hijueputas. De las tres solo queda la grande, las otras las tumbaron para hacer las oficinas de los gerentes. Y el 31 de diciembre de este año se lo van a terminar de entregar a Leonisa, y Leonisa va a llegar con un puto bulldozer y va a acabar de terminar con todo eso. Los de Discos Fuentes son unos idiotas. Eso no tiene ni pies ni cabeza” y ya efectivamente no se puede hacer nada allí. Lo único que da es empute”.

Y para quienes piensan que esto de Discos Fuentes es un asunto de melómanos radicales y malgeniados, nostálgicos de la música y fanáticos, entre otras cosas, de los discos en vinilo de Fuentes (que por estos días están llegando a costar un ojo de la cara); déjenme decirles que los estudios de Discos Fuentes aún tenían “madera” y potencial para sacar adelante proyectos de vanguardia y con un sonido impecable, como lo fue y lo es el disco que Ondatrópica grabó allí en 2012. Estamos hablando de un álbum editado en vinilo triple, en edición para descarga digital y en disco compacto, y en donde participaron no solo leyendas de la música bailable colombiana y latinoamericana sino nuevas figuras de otros géneros como la chilena Anita Tijoux. Es más: este discazo de Ondatrópica, al que aquí no le pararon muchas bolas, afuera fue elegido como uno de los mejores álbumes de ese año.

Estamos hablando entonces, de que así como Discos Fuentes desmanteló y arrumó en un rincón la música que los colombianos llevamos bailando por más de medio siglo (la de Los Corraleros de Majagual, la de Alfredo Gutiérrez, la de Lisandro Meza, la de Fruko y Sus Tesos o la del maravilloso Joe Arroyo); también echó al caño la posibilidad de que en el presente y a futuro salgan de ahí proyectos de nuevos artistas.

En el email que recibo en la bandeja de entrada de mi email, textualmente dice que “Desde 1934, Discos Fuentes ha impulsado la cultura musical de Colombia (…) con más de 1.500 grandes éxitos y con la participación de más de 160 artistas que lograron indiscutible influencia internacional y hoy siguen vigentes gracias a los clásicos musicales que impusieron en el mundo de la salsa, la música del Caribe y antillana, la cumbia y la música tropical, el bolero, el vallenato y la balada, entre otros”, cosa que también es cierta. Lo que resulta absurdo, indignante y emputante, como diría Mario Galeano, es que con un poco más de visión y tres dedos de frente los éxitos hubieran continuado.

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