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Fútbol colombiano: el nuevo “Shaolin Soccer”

Guarín y Martínez son los octavo y noveno jugadores colombianos de fútbol en llegar al balompié “Made in China”
Por
Chucky García

El balompié colombiano está a solo dos contrataciones de completar una nómina de once jugadores en el futbol chino. Un onceno completo, como el de la película “Shaolin Soccer”, que se estrenó hace 15 años y en la que unos menesterosos hombres –duchos en las artes marciales pero que no dieron la talla en sus trabajos– se juegan lo que les resta por dinero, diversión y la convicción ajena de un viejo lisiado y borrachín.

Por: @chuckygarcia

Lo llaman la “Superliga China”, pero ese título no es más que humo ó, si se quiere, un eufemismo para promocionar un torneo que no tiene ningún peso en el fútbol del mundo. “Superliga China”, con todo respeto por nuestros países hermanos, es como decir “Grandes ligas del Black Metal boliviano” o el “Salón de Ocio y la Fantasía de Panamá”, algo que bien podría existir pero que resulta más soñador que realista. Con los recientes arribos de los futbolistas colombianos Freddy Guarín y Jackson Martínez, nuestros medios de información, que casi siempre repiten estas expresiones como loros han comenzado a hablar entonces de la “Superliga China”, como para restarle en desacierto a lo que estos jugadores han hecho por dinero y por las jugadas de una serie de empresarios de pecho frío y bolsillo de mercenario como el portugués Jorge Mendes.

Lo divertido, en todo caso, es que Guarín y Martínez son los octavo y noveno jugadores colombianos de fútbol en llegar al balompié “Made in China” (sí, el mismo texto que se lee en el dorso de casi todas las mercancías que uno compra en la calle y que a los dos minutos se dañan); entre equipos de primera, segunda división y de reserva. Y con esto, el fútbol “Hecho en Colombia”, ese que es recordado mundialmente por el escorpión de Higuita, los risos y jugadas única de El Pibe, el asesinato de Andrés Escobar o su gran actuación en la Copa Mundial de Fútbol 2014, queda a solo dos contrataciones de convertirse en una versión real de “Shaolin Soccer”, la película y comedia de 2001 en la que un viejo borracho con una lesión de por vida intenta ganar como director técnico lo que no pudo ganar como jugador. Y  que para llegar a la gloria comienza a armar un equipo de hombres infelices y perdedores como él, pero que aplicando las artes marciales al fútbol creen tener el secreto y la esperanza del triunfo. Hasta que finalmente lo consiguen.

Mientras se dice que Radamel Falcao podría ser el siguiente “shaolín” colombiano en aterrizar en la “Superliga China”, llegan a la mente escenas de esta particular película en donde esos hombres que la sociedad o sus patrones habían descartado comienzan a entrenarse y a ganar partido tras partido, dejando atrás sus viejos y penosos implementos deportivos por unos más nuevos y rechinantes; las sobras de comida con las que se alimentaban por suculentos platos y el fantasma de la soledad por una nueva vida en la cual incluso la fama les da para mojar prensa y tener hinchas. Claro, no es el caso mismo de El Tigre, de Jackson Martínez, de Freddy Guarín o del propio Freddy Montero (que del fútbol de Portugal pasó al Chino días antes que su tocayo y que de Cha-Cha-Cha); ellos siempre han tenido los mejores implementos deportivos a sus pies y las llaves de los mejores restaurantes, pero en lo que sí se parecen es en preferir el espectáculo por encima de la competitividad. Y en hacerlo por recomendación de un viejo insensato, en este caso un empresario con calculadora en mano, que igual es como funcionan el mundo del fútbol y el mundo como tal.

¿Tendrá esto alguna repercusión en los futuros resultados de la Selección Colombia? Vaya uno a saber. Lo que sí es cierto es que se están enredando la pita solos, y que en esto de las clasificatorias a Rusia 2018 no hay arte marcial que saque a los equipos de los atolladeros. En cuanto a contratos publicitarios y ganancias por transmisiones deportivas por supuesto que las habrá, la “Superliga China” no pagó casi 60 millones de euros por Martínez y Guarín para sentarlos en el banco (de hecho no sentarían ni al mismo Falcao, esté o no lesionado), de superidiotas los directivos del fútbol chino tienen poco y aunque el siguiente dato podría tener una relación o no, entre sus planes está crear 40.000 academias de fútbol en su país antes del año 2025.

Mientras tanto, sus similares colombianos, como Ramón Jesurún creen que “Acá lo importante es que los jugadores compitan, que estén activos, que tengan una plataforma de preparación para lo que se viene”, como textualmente le aseguró al portal Futbolred.com. “Todos idealizamos que estén en España, Italia o Inglaterra; pero hay otras ligas que también cuentan y son importantes”.

¿”Idealizamos”? ¿Es en serio que lo dice? ¿Qué James Rodríguez esté en el Real Madrid es entonces una “idealización” y daría igual que estuviera en una “plataforma de preparación” en China o en el Polo Norte? Y eso de estar “activos”, ¿qué significa? A las personas de la tercera edad también les recomiendan estar “activas”, e incluso a la gente desde los 30 ya la están bombardeando con ese cuento y todo por culpa de la holgazanería programática y el sedentarismo. No nos vengan con cuentos chinos.

 

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