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Los desplazados de “La Tierra del Olvido”

Por
Chucky García

Por: @chuckygarcia.  Es un himno. Una canción que en 20 años no ha tenido otra que la iguale. El escritor Fernando Vallejo dice que la pieza musical perfecta es aquella cuyas partes suenan en el instante exacto con la forma correcta y la intensidad precisa, y “La Tierra del Olvido” fue eso, o mejor dicho, el momento en el que varios cuerpos celestes de la música nacional y del mundo se alinearon: Iván Benavides, Ernesto “Teto” Ocampo, Carlos Iván Medina, Pablo Bernal (más cercanos al rock y a la música de Luis Alberto Spinetta); Egidio Cuadrado, Luís Ángel “El Papa” Pastor, Mayté Montero, Alfredo Rosado, Gilbert Martínez, Heberth Cuadrado, Eder Polo (herederos de la música tradicional); Carlos Vives (obviamente, que se movía entre esos dos mundos y a la vez cantaba temas de Charly García y Rafael Escalona) y Richard Blair (productor e ingeniero de grabación inglés que venía de trabajar con Peter Gabriel y había conocido la música colombiana de tambor y gaita de la propia mano de Totó La Momposina).

A eso súmenle que la canción fue la que le dio su nombre al famoso álbum “La Tierra del Olvido” (Sonolux, 1995), y que el disco tuvo una tapa icónica, más al estilo de las portadas de las bandas colombianas de folk de los años 70 -como Génesis- que a la manera de las típicas portadas de vallenato e incluso de rock de los 90 (aunque en 1993, hay que decirlo, Aterciopelados había dado un zarpazo certero al estamparle un llamativo tigre a la portada de su LP “Con el corazón en la mano”).

El “moño” de este paquete, del que posiblemente sea el álbum más original y avezado al que Carlos Vives le ha puesto su firma, era un sonido que así tuviera algunos antecedentes jamás antes se había escuchado en este lado del mundo; una declaración musical de amor y pertenencia por una tierra por la que, hablando en plata limpia, nadie daba un peso. Menos viniendo de una época gobernada por el narcotráfico, el terror y la desarticulación de los valores a toda escala.

"Era un sonido que le podía hacer parar los pelos a admiradores y no creyentes de Carlos Vives"

Era un sonido que le podía hacer parar los pelos a admiradores y no creyentes de Carlos Vives, personalmente pude ir a uno de los ensayos de la gira que arrancó con el lanzamiento del disco “La Tierra del Olvido” y, parado a solo unos centímetros de la tarima en donde ensayaban Vives y su banda La Provincia (con “Teto” Ocampo, Carlos Iván Medina, Pablo Bernal o Luís Ángel “El Papa” Pastor) sentí cómo ese “animal de pasos grandes” me rugía en plena cara. Recuerdo sobretodo que las líneas de bajo pegaban como la patada de burro en el pecho; y que en ese momento uno no tenía que ser adivino para entender que Vives iba a trascender en todo el territorio: Había recompuesto lo roto y había unido lo imposible, la nación rural con la moderna, el país de centro comercial con el que cultiva ñame y todo gracias a un producto discográfico con un valor musical que nadie discutía.

Veinte años después, el nuevo video del tema “La Tierra del Olvido” es como un comercial largo del país que Marca Colombia quiere que admiremos, lo que no está mal, pues cada quien es libre de escoger con qué imagen de Colombia se queda. En mi caso, vi el nuevo video de la canción mientras al tiempo veía las noticias de que uno de los paramilitares más temidos había salido de la cárcel tras purgar solo 8 años; y que las excavaciones para encontrar 300 desaparecidos en La Escombrera habían comenzado. Excavaciones en un vertedero de basuras que durante 30 años ha sido una fosa común para las víctimas de la delincuencia, el narcotráfico, el paramilitarismo o la Fuera Pública. Una oda a la impunidad que me sembró la pregunta si eso no es más representativo de esta “tierra del olvido” que el video que Marca Colombia quiere que veamos.

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