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Monsieur Periné, Bomba Estéreo y Chocquibtown ya no son independientes

Por
Chucky García

Por: @chuckygarcia

Los tres firmaron con Sony Music. Y aunque es algo muy bueno, no deja de tener un lado chueco: se necesitarán de unos cuantos años para que la escena independiente tenga de nuevo una baraja de propuestas musicales como las que esta compañía discográfica acaba de llevarse para sus filas, claramente dominadas por la música tropical (y dentro de lo tropical, por el vallenato. En Sony Music Colombia están Jimmy Zambrano, Jorge Celedón, Penchy Castro, Martín Elías, Silvestre Dangond y Poncho Zuleta, para nombrar solo algunos).

Ese problema, en todo caso, no se le puede achacar a Sony Music y estará en manos de la escena independiente la forma en que se compense o se resuelva. De hecho, a estas alturas que una compañía discográfica establecida, con claros fines comerciales y no independiente haga una apuesta de este tipo no deja de ser arriesgado; más aún cuando el desafío no solo incluye al mercado local sino al de otros territorios de la región y de los Estados Unidos.

Para quienes no lo saben, esta compañía discográfica (que en Colombia es la casa de internacionales como Pitbull, Prince Royce, John Legend o Romeo Santos) ahora se encarga de prensar, lanzar y promocionar la nueva música de ChocQuibTown y Monsieur Periné, hasta hace unos cuantos meses bandas estandarte de la movida independiente nacional; y gracias a Sony Music Latin también tendrá a su cargo la de Bomba Estéreo.

Y no es que estas bandas hayan dejado de ser lo que eran (es decir, no van a dejar de tomar sus propias decisiones y de elegir lo que consideran mejor para su carrera, más aún en una escena que claramente se agota pronto y no deja más opciones para seguir expandiéndose). Pero sí la forma en que ahora se mercadeará su música y hasta la parte creativa de la misma. Si tienen la oportunidad de escuchar los nuevos discos de Bomba Estéreo y ChocQuibTown, por ejemplo, compárenlos con los álbumes que los precedieron y encontrarán claras diferencias de fondo y forma. Además de tener un gama de ritmos más globales y una producción sin peros (pues ambos elepés al reproducirlos ofrecen una calidad de sonido impecable); las canciones suenan mucho más “pop” y resultan mucho menos exigentes para el público promedio. En definitiva y aunque no se puede ni generalizar ni dar por hecho, son más cercanas a la gente que, por ejemplo, consume música a través de las emisoras de radio.

Sony Music (que también editará el primer DVD en vivo de otra banda icónica de la música independiente en Colombia, Aterciopelados, y que también estuvo a punto también de quedarse con el pase de otra revelación de la cantera independiente, Manuel Medrano); en todo caso no la tiene fácil y tendrá que aprender a conciliar la transición entre el público de antes con el de ahora. Entre los que acompañaron a Bomba y a CQT, por ejemplo, en sus primeros diez y quince años de carrera; y quienes hasta ahora se topan con sus canciones (aunque, valga la aclaración, ya CQT había lanzado dos discos más con Sony Music, uno de los cuales es un imprescindible de la nueva música colombiana: "Behind The Machine").

En el caso de los Periné, aunque hay de por medio una trayectoria más corta; el reto no deja de ser menor y más ahora que su nuevo repertorio apunta hacia la música popular latinoamericana y no tanto hacia el “Swing a la colombiana” con el que la banda logró hacerse a una gran base de seguidores y vender más de 20 mil copias (según se sabe) de su álbum debut, “Hecho a Mano” (2012); todo un récord para una grabación autofinanciada y distribuida no por un sello multinacional sino por una fábrica de discos (CD Systems).

De las estanterías de unas cuantas discotiendas a todas las plataformas de descarga a las que actualmente puede acceder una banda de grandes ligas; los nuevos elepés de Monsieur Periné, Bomba Estéreo y ChocQuibTown (“Caja de Música”, “Amanecer” y “El Mismo”), de todos modos no son el resultado del azar ni del lobby y no pueden dejar de ser vistos como el resultado de un proceso en donde quien hizo inclinar la balanza a su favor fue justamente su trasegar independiente. Un recorrido acompañado por ese público que durante tanto tiempo (y por un voz a voz más que por insistencia de un sello o de una emisora) se tomó la molestia de escuchar sus anteriores discos, comprarlos directamente en sus conciertos y compartirlos con otras personas). 

Si bien es cierto que, como se dijo al comienzo de esta columna son tres bandas que dejan el nido independiente para volar hacia otra dimensión del mercado y por lo tanto también dejan un hueco que tomará tiempo de llenar (sobretodo en cuanto a originalidad y poder de recordación de sus propuestas); existe una cosa final por anotar y es que Sony Music deja sentado un precedente que en este país no veíamos casi desde los años 90, una década en la que grandes compañías de discos como BMG Ariola apostaron por propuestas locales como 1280 Almas, La Derecha y los propios Aterciopelados. 

 

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