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Siembra: un poema visual sobre cómo lo terrible desempaña cosas tan bellas

Hablamos con Ángela Osorio sobre su película, que podrá verse inicialmente en Bogotá, Cali y Medellín.
Por
Luis Fernando Mayolo

Una bellísima película colombiana, que sin exagerar podríamos definir como un poema audiovisual que habla del dolor del desplazamiento y del migrante, y de cómo el apego a las raíces y el folclor a veces es la única forma de sobrevivir y volver a comenzar

Para ello no utiliza la violencia explícita como el vehículo narrativo, sino expresiones musicales como el hip hop y el folclor, que se reúnen en un mismo escenario disímil que captura la dureza de vivir lejos de casa y el cómo reinventarse nuevamente en la urbe sin ser infeliz eternamente.

Una película de Santiago Lozano y Ángela Osorio, con una historia que tiene el espíritu del pacífico colombiano sobre una problemática mundial. 

Hablamos con Ángela Osorio sobre su película, que podrá verse inicialmente en Bogotá, Cali y Medellín.

Por: Luis Fernando Mayolo @mayolito // Entrevista para Miércoles de Videochat de Elespectador.com (ver entrevista en video)

Shock: Siembra habla para mí del desarraigo, del desplazamiento, del apego a las raíces como medio de salvación de la urbe. Sientes la película de esa manera…

Ángela Osorio: Lo que quisimos explorar fue la idea del desarraigo y cómo el fenómeno del desplazamiento pone de relieve ese sentimiento, de haber dejado las raíces en algún lado, desde el punto de vista de ese lugar en donde uno se siente identificado y ha desarrollado toda una riqueza cultural para sobrevivir, y no encontrar manera de volverlas a dejar crecer en ese nuevo lugar. Siento que es un sentimiento que no solo corresponde a las personas que han sido víctimas del desplazamiento, sino en general. Es un sentimiento común para la sociedad porque todos de alguna manera y a lo largo de la historia de la humanidad se han vivido las migraciones. En el caso de los desplazados ese sentimiento de desarraigo ya es una herida que imposibilita seguir adelante y sentirse parte del nuevo lugar al que se ha llegado. Siembra es un duelo de despedida, de despedirse de algo, de un hijo, pero también de un combate que nos hace sentir que la vida continúa.

Interesante que el tema no solo aborde temas como el desplazamiento, sino que que vaya más allá y llegue a los terrenos del migrante, no lo había visto de esa manera.

Ha sido interesante mirar también las lecturas por fuera del país, porque descubres las maneras en que las personas se conectan con ese sentimiento en otras partes. Lógicamente no lo miran en el contexto colombiano. En Francia y Estados Unidos por ejemplo lo asociaban a los sirios. Si uno mira la historia de la humanidad todas las sociedades se han construido a partir de esas mixturas. Nueva York por ejemplo. Ese gen nómada sigue vivo a pesar de que ya no es una sola tierra.

Otra cosa interesante de la película es ese encuentro entre el folclor y los ritmos urbanos como el hip hop.

Hay una confrontación generacional. Si para una persona mayor es difícil volver a hacer sus raíces porque está pegado a los ritmos tradicionales, para un chico joven es la oportunidad de encontrarse con el mundo de la noche, los bailes y comunidades que comparten otros gustos con la música que llega de otros territorios. Es muy interesante como se está construyendo cultura a partir de la gente que viene del campo. El mirar la cultura que viene con la migración es una gran historia. Eso hace que las ciudades adquieran una nueva vida.

Turco, el protagonista de la película es uno de los grandes aciertos, porque solo con su presencia ya nos está contando miles de historias sobre su riqueza cultural y los problemas que agobian a nuestras comunidades ¿Cómo lo consiguieron? ¿Por qué se decidieron por una apuesta de actores naturales con los riesgos que eso también trae

Diego Balanta lo conocimos en un trabajo documental que hice con Santiago Lozano sobre el Petronio Álvarez, no solo como un festival, sino como vínculo de una periferia muy grande: el pacífico colombiano, con una herencia cultural muy bella. Cuando estábamos en una versión avanzada del guión pensamos en alguien que pudiera darle un rostro temporal a ese personaj. Luego del casting entendimos que no encontraríamos otro personaje igual. Tenía el aspecto físico que queríamos, pero además un carácter muy interesante a 'Turco', por su apariencia física, la forma en que habla, porque tiene una fuerza ante la cámara muy bonita. Nos ofrecía además toda esa riqueza musical que tiene como artista que para una película ritual es muy importante. En el casting no pensábamos que necesitábamos actores naturales, sino que queríamos artistas. Ampliar el espectro a personas que tuvieran alguna experiencia artística, que permitiera comprender más fácil una puesta en escena. El equipo tiene este ADN.

¿Ritual?

Cuando pensamos en la idea del desarraigo decíamos que era una herida abierta que necesitaba suturarse. Muchas veces esas suturas son unos duelos, que se pueden hacer a través de un rito. Estos ayudan a comprender que estamos en una transición. De cómo Turco de estar en el limbo lograba anclarse a la tierra, con todos los cambios emocionales que implica. Todo esto hace de la película muy musical.

Aunque es una historia que parte de un trauma como el desplazamiento, ustedes deciden no recurrir a no sustentar la película en una propuesta de violencia explícita. Lo que hubiera sido la apuesta más sencilla...

Lo más usual es ver el evento violento y cuando eso sucede pasa lo mismo que con una noticia de un periódico, se olvida muy rápido. No es ver la punta del iceberg, sino lo oculto, lo profundo, que es esa cotidianidad sobre la memoria de lo que ya pasó. No queríamos una visión pesimista y melodramática, sino que se entendiera que los sentimientos vienen mezclados. Existe la muerte, pero todo continúa. Entender las dimensiones que trae la vida en los sentimientos. Esa doble cara. Queríamos un llamado a la vida, que respondiera a la necesidad de permanecer vivos. Cómo lo terrible puede ayudarnos a desempañar cosas tan bellas.

Y cuál es el balance que deja Siembra para el cine nacional

Hay una transformación en las narrativas del cine colombiano. Entender otras narrativas, formas de contar, la imagen, el sonido, otras exploraciones artísticas con el lenguaje cinematográfico. Hay que entender la importancia del trabajo que está haciendo el cine para ayudar con nuestra memoria de la sociedad. 

Dónde verla

Bogotá

MULTIPLEX AVENIDA CHILE - CINE COLOMBIA 

Centro Comercial Avenida Chile - Calle 72 No. 10-34

Jueves a miércoles: 2:00/ 4:20 /6:40 / 9:10 PM

CINÉPOLIS HAYUELOS

Centro Comercial Hayuelos - Calle 20 No. 82-52

Jueves a miércoles: 3:10 / 8:00 PM

CINÉPOLIS FONTANAR CHÍA 

Autopista Norte Km 2.5 Chía-Cajicá

Jueves a miércoles: 2:00 / 6:35 / 11:20 PM

CINE TONALÁ LA MERCED BOGOTÁ 

Carrera 6 No. 35-37, La Merced

Jueves y domingo: 6:00 PM

Viernes y sábado: 2:00 PM

Martes: 6:00 PM

Miércoles: 1:00 PM

Cali

MULTIPLEX UNICALI – CINE COLOMBIA

Cra. 100 N°5-169

Jueves, viernes, lunes, martes y miércoles: 1:15 / 3:15 / 5:15 / 7:15 / 9:15 PM

Sábado y domingo: 11:15 AM / 1:15 / 3:15 / 5:15 / 7:15 / 9:15 PM

MULTICINE CENTENARIO – ROYAL FILMS

AV. 4 Norte No. 7N – 46 Local 401

Jueves a miércoles: 4:20 / 6:30 / 8:40 PM

CINÉPOLIS EL LIMONAR 

Calle 70 No. 28 D - 20, Almacén Éxito Simón Bolívar

Jueves a miércoles: 11:00 AM / 1:35 / 4:30 / 7:05 / 9:55 PM

Medellín

MULTIPLEX VIZCAYA – CINE COLOMBIA

Calle 10 No. 32 – 115

Jueves, viernes, domingo, lunes, martes y miércoles: 12:50 / 2:50 / 4:50 / 7:00 / 9:00 PM

Sábado: 10:50 AM / 12:50 / 2:50 / 4:50 / 7:00 / 9:00 PM

PROCINAL LAS AMÉRICAS 

Diagonal 75B No. 2A - 120

Jueves a miércoles: 1:40 / 5:40 PM

CENTRO COLOMBO AMERICANO DE MEDELLÍN

Carrera 45 No. 53-24

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