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Fútbol español: el más aburrido del mundo

Barcelona y Real Madrid vencen fácil a sus rivales. Y, no importa cuándo lean esto, pasa todos los fines de semana.
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Redacción Shock

Barcelona y Real Madrid vencen fácil a sus rivales. Y, no importa cuándo lean esto, pasa todos los fines de semana.

Por: Álvaro Castellanos | @alvaro_caste // Fotos: Gettyimages

Con pocas excepciones, los triunfos del Real Madrid y el Barça cierran fecha tras fecha el fútbol más aburrido del mundo. Y digo aburrido porque cada vez que juegan el resultado es más predecible que el final de una película de Esperanza Gómez. Junto a la Guerra de Irak y Snapchat, el fútbol español es la peor mentira del Siglo XXI y no me canso de repetirlo. Es una liga de dos extraterrestres, 3 equipos decentes y otros 15 de gama baja, flojos e absolutamente impotentes cuando tienen que vérselas contra Cristiano o Messi. Por eso el título de Atlético Madrid en 2014 fue tan valioso. Ver a la clase media tomarse el poder le da a uno ilusión para seguir vivo, pero tristemente en el fútbol, como en la vida, la capacidad crediticia del poderoso casi siempre termina imponiéndose.

Muchos creen que el fútbol español es el más importante del mundo, como si tener a los dos mejores futbolistas de nuestra época justificara la mención. Y sí, Messi, Ronaldo o incluso Neymar y Suárez hacen historia cada fin de semana con exhibiciones increíbles, pero es incoherente poner en un pedestal a la liga española con semejante desigualdad que plantan un puñado de cracks sobre una gran mayoría de equipos, que no califican ni para actores de reparto. Sin exagerar, el papel de Levante, Granada, Las Palmas, Sporting, Getafe o Betis es, por mucho, de extras con parlamento.

A mediados de la temporada 2015-2016, entre el Barcelona y el Real Madrid han convertido 135 goles, producto de permanentes goleadas que hacen ver a sus rivales aún más chicos. Como el 10-2 del Madrid-Rayo de la fecha 16; o los dos 6-0 de local y visitante de los merengues sobre el Espanyol en las fechas 3 y 22. Por su lado, las goleadas más escandalosas del Barça fueron otro 6-0 sobre Athletic Bilbao y un póker de triunfos 4-0: el último, justamente en su visita al Santiago Bernabéu. En los últimos años, detalle no menor, en La Liga, la Copa del Rey e incluso la Champions, el camino de los dos grandes de España suele cortarse sólo cuando se enfrentan entre sí.

Pero una cifra en particular me explica este dominio mejor que cualquier otra. A esta altura de la campaña, Luis Suárez tiene 24 goles anotados (2 más que Ronaldo y 4 más que Benzema). Es decir que él solo ha convertido más que equipos enteros como Las Palmas (22), Levante (21), Espanyol (21), Málaga (21) y Betis (18). Lo dicho, extras con parlamento.

El fútbol español es el más aburrido del mundo así los afectos de la gente hacia sus dos gigantes les distorsione el criterio. Porque esa es otra historia. El mundo se superpobló de “barras-bravas” de Barcelona y Real Madrid, como si necesitara más. Claro, son equipos buenísimos y con una tremenda rivalidad histórica, pero recordemos que, como hinchas colombianos, lo máximo que podemos sentir hacia ellos es admiración o simpatía. En serio, deprimen mucho los oficinistas que gritan “¡Visca Barça!” o “¡Hala Madrid!” mientras hacen la fila para calentar la coca del almuerzo en el horno microondas de la empresa. Al planeta Tierra le sobra gente y especialmente hinchas del Barcelona y el Madrid.

Si me preguntan, creo que el fútbol más emocionante del mundo es el inglés. Está sujeto a debate, claro, pero por espectáculo y competencia creo que es el mejor. Hay cinco equipos grandes y, en esta campaña, uno tan modesto como el Bournemouth logró darle en la cabeza a Chelsea y Manchester United. De hecho, el modesto Leicester City, que para estas fechas debería estar arañando la permanencia, hoy es líder de la Premier y puede salir campeón. En España, la esperanza de sorprender en esta temporada vuelve a caer sobre Atlético Madrid, pero Messi y sus amigos planean seguir extendiendo el espectacular dominio del Barcelona. Espectacular, pero aburrido.