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Luego del 'Clásico de la pata': un exorcismo para el fútbol argentino

Patadas, puños, violencia, descomposición. La liga de fútbol que por tanto tiempo hemos admirado, hoy está poseída por la locura.
Por
Álvaro Castellanos

Por: Álvaro Castellanos | @alvaro_caste
 
Domingo por la noche. Partido amistoso en Argentina. Estudiantes le ganaba 1-0 a Gimnasia en el clásico de La Plata. Típico juego de pretemporada. De esos que hacen bostezar. Con poco fútbol y mucha marca. Un arbitraje impreciso. Las hinchadas, nerviosas. Faltas fuertes. Dos expulsados. Y a pesar del cuadro tan precario, digamos todo iba normal. Desde hace rato el fútbol argentino no muestra una cara mejor, y el partido se iba acabando entre empujones y un espectáculo mediocre. Pero en tiempo de descuento, Santiago Ascacíbar (de Estudiantes) raspa furiosamente por detrás a Antonio Medina (de Gimnasia) y, aunque el árbitro le muestra la tarjeta roja, termina armándose tremenda golpiza. De esas que uno no espera ver, y menos en pretemporada. “Piñas van, piñas vienen”, como dice la canción de 2 Minutos. Puñetazos, rodillazos, tacles, patadas altas, patadas bajas, golpes a traición. Una semana después de un Boca-River, también amistoso, que dejó cinco expulsados, la locura sigue acaparando, y de qué manera, los titulares de prensa de un fútbol feo, decadente y violento. Sobre todo violento.