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Lecciones de rap y literatura con Sharif

Hablamos con Sharif Fernandez, uno de los dueños del rap poético de la magna escuela del rap español
Por
Fabián Páez López

Desde hace más de 20 años Sharif se dedica al arte de escribir versos. Su obra, es sacada de la misma escuela de otros grandes raperos españoles como Kase O, Rafael Lechowski y Nach. Antes de su show en Bogotá hablamos con él sobre poesía, literatura y sobre cómo no venderse.

Por Fabián Páez López @Davidchaka // Fotos Daniel Álvarez

A los 12 años Sharif Fernández tuvo un crush instantáneo con las letras. Vivía en Zaragoza y fue a esa edad que conoció el rap y empezó a garabatear sobre el papel, a manchar sus folios. Desde entonces no ha parado. Sus primeros pasos los dio con su pandilla de amigos en el proyecto Fuck tha Posse. También pasó por la agrupación Tres Monos, junto Mc Pablo y el productor Lex Luthorz.

Ahora tiene 36 años y a ese historial le encimó tres álbumes como solista (A ras de sueños, Sobre los márgenes y Bajo el rayo que no cesa). Además, debutó hace poco en el formato más elemental de los escritores de Hip Hop con Lo vívido vivido, un libro de poesía publicado por Arscesis Ediciones, la editorial de otro grande del rap en español Rafael Lechowski.  

Antes de su presentación en el Bar Kukaramakara en Bogotá, hablamos con él sobre poesía, literatura, y sobre cómo hacer para que los músicos no se vendan.

¿Qué estás escuchando ahora?

Escucho de todo, la música que sea capaz de emocionarme. Ahora estoy descubriendo a Bobby Womack, a Etta James. Me gusta mucho Nina Simone. Para componer me gusta Sabina.

Ahora el propio Spotify te va sugiriendo y te encuentras escuchando algo tremendo que no sabes ni qué es. Antes era a punta de Youtube o de referencias de amigos. Estoy en un momento de la vida en el que ya no escucho tanto rap.

¿Y qué estás leyendo, o qué lees?

Ahora estoy terminando filología hispánica, que es una carrera sobre literatura castellana, entonces todo el tiempo estoy leyendo.

Leo poesía, pero no en exceso. Siempre tengo un libro o dos de poesía cerca de la mesa, donde veo la tele y juego a la consola. Es un género que se permite consumir de una manera muy poco rigurosa, no hace falta ser muy constante. No exige mucha tenacidad. La puedes leer cuando te apetece.

También leo mucha novela, sobre todo la novela negra. He leído mucho a Andrea Camilleri y a Manuel Vásquez Montalbán; he leído también algo de Dashiell Hammett.

Cuando era niño no leía mucho. Descubrí la lectura un poco tarde, a los 18 años. Fue con El Maestro de Esgrima, de Arturo Pérez Reverte. Para mí fue un libro espectacular porque es el que me conecta con la literatura y me abre esa puerta. Es como la mujer con la que te desvirgas. Es el que a mí me permitió descubrirla, porque yo había leído pero no había amado los libros.

Además, gracias a ese libro descubrí a uno de los autores que más me gusta; que no es un autor muy sesudo, ni un intelectual, porque era un tipo que hacía best sellers, Alejandro Dumas. Todo lo que escribió ese hombre me encanta. El Conde de Montecristo es uno de mis cinco libros preferidos.

¿Conoces algo de rap colombiano?

Desgraciadamente lo poco que debo conocer de Colombia es Shakira y no me gusta. Pero es algo personal. Siento que empezó haciendo una música muy orgullosa de lo diferente que se sentía. Ella era una chica distinta con un tono de voz distinto que no entraba dentro del prototipo y eso me hacía que la respetara. Por lo que representaba, porque no me ha gustado nunca su música. Ahora siento que se ha vendido. Hace anuncios de yogures, de lo que sea. Antes no vendía ser una diva.

A Pablo Alborán, el español, lo están convirtiendo en un divo también, ahora es una mega estrella. La música tiene esa línea peligrosa de cruzar en la que dejas de ser un músico para convertirte en un maniquí.

¿Cómo hace un músico para no venderse?

Es difícil, supongo que uno tiene que recordar constantemente por qué entró en este mundillo. Por qué entró a hacer música. Esa es la clave. Intentar tener los pies en el suelo, estar siempre rodeado de la gente con la que empezaste. Esa es la gente que está siempre contigo por lo que eres, por lo que fuiste, no por lo que has conseguido, no por el dinero que tienes, la fama, la repercusión, el hype. La gente con la que empezaste suele ser la más fiel, la más leal y la más honesta. La que te quiere por lo que eres y no por lo que has conseguido.

Pero eso es difícil incluso en nuestro nivel. Por desgracia en el Hip Hop no se cuenta con los circuitos tan multitudinarios ni tan instaurados como el pop el rock u otros géneros musicales. No generamos tantos miles de millones como por ejemplo el rap en Estados Unidos. Aun así es difícil porque todo el mundo se acerca a ti para decirte lo bueno que eres, o lo bien que haces las cosas. Y eso no es real.

¿Vives del rap?

Hace tiempo que vivo de la música y vivo muy bien porque vivo con muy poco. Yo no necesito muchas cosas para vivir. Ni grandes excentricidades, ni grandes lujos, ni cadenas de oro, ni coches bonitos. Tengo un coche que está hecho polvo. Soy feliz con eso. Pero es verdad que vivo del rap desde hace tiempo. Y lucho por intentar hacer que el público del rap crezca. Quiero que siga existiendo un público del rap que sea rapero, pero también que haya un público que no consuma rap a diario, sino que sea capaz de consumir diferentes estilos musicales. Sin embargo, que  cuando escuche una buena canción de rap sepa apreciarla, valorarla e inclusive ir a un concierto de ese artista, sea quien sea. Me gustaría que el rap deje de ser tan clasista.

¿Por qué está tan dividido el público?

Por fortuna, creo que esto está desapareciendo, pero cuando yo empecé la persona que escuchaba rap, solo escuchaba rap. Y se daba golpes en el pecho y se enorgullecía de escuchar solo rap; denostaba y calumniaba otros géneros musicales. En consecuencia, los otros géneros musicales nos calumniaban a nosotros. Y el público de esos otros géneros se negaba a consumir rap porque los estereotipos eran más fuertes que la calidad de la música. Yo lucho porque eso desaparezca, porque el rap sea un género musical que no se avergüence de mirar de igual a igual a cualquier otro género musical en los grandes circuitos.

Y antes de que el rap fuera tu oficio, ¿qué hacías?

He hecho muchas cosas y nunca se me han caído los anillos. La primera carrera que estudié fue ingeniería técnica informática. Trabajé cinco años programando código. Luego trabajé tres años en Santa Lucía, una compañía muy famosa en España de venta de seguros. He trabajado mucho tiempo de camarero, descargando camiones, en una fábrica de aluminio. He hecho de todo, pero todo mal. Ninguna de esas cosas era mi pasión. Lo mío es escribir.

¿Qué ha cambiado en la música desde la época de Fuck da posse hasta hoy?

Siento que en la esencia no ha cambiado nada. Han cambiado los recursos que tengo alrededor. Ahora tengo la fortuna de tener una discográfica que me paga el disco y me lo promociona. Eso me permite que el disco tenga más recursos; puedo contar con músicos reales que les pido que me hagan una batería y me la hacen, o que me toquen unos acordes de guitarra. Y se los puedo pagar para que ellos vean que yo valoro su trabajo. Esas cosas le dan calidad, mayor profundidad y calado al nuevo disco, pero realmente es lo mismo, es la misma esencia.

¿Qué te falta por hacer?

Como estoy embarcado en una lucha propia para hacer que el rap deje de ser solo para los raperos, lo que quiero es conseguir eso. Colaborar con artistas de otros géneros. Mi sueño es colaborar con Joaquín Sabina, pero veo que es muy difícil. De todos modos admiro a otros artistas que están revolucionando y renovando el género del cantautor en España. A quienes admiro y, por suerte, creo que ellos también me admiran a mí, lo cual no deja de sorprenderme; me hace sentir agradecido. Me encantaría hacer una canción con Kanka, con Fito, de Fito & Fitipaldis, con Miguel Campello. Son artistas españoles a los que admiro mucho y con los me encantaría colaborar.