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Modelos Web Cam: así son los cabarets del siglo 21

Sin contacto físico, de fácil acceso y con solo una tarjeta de crédito los cabarets del siglo 21 se convierten en la búsqueda número uno de la web.
Por
Johana Arroyave

Empelotarse delante de una web cam y vender la transmisión parece ser el negocio, socio. ¿Es verdad que se puede ganar dinero así de fácil? ¿Qué tan fácil realmente es el trabajo de una camgirl? Esta industria es una de los más rentables en el mundo y permite a usuarios de cualquier nacionalidad cumplir fantasías sin un contacto real.

Por: Johana Arroyave @JohanaArroyave Foto: Imagen película CamGirl 

MilouSuicide abre los ojos a las ocho de la mañana, se levanta y se toma más de una hora para escoger la ropa que se pondrá ese día,  mirar opciones de maquillaje y luego, correr solo algunos metros a su trabajo. Ahí anuncia en sus redes sociales que llegó la hora de su show, prepara la conexión, ingresa a una página para adultos y espera unos cuantos minutos para que algunos desconocidos se deleiten con sus movimientos y otros, más osados, le pidan que se quite lo que lleva puesto a cambio de alguna remuneración.

Sin jefes, sin horarios y sin mayor preocupación que hacer feliz a desconocidos a través de la web se mueve esta chica de 25 años de edad, cabello de colores, tatuajes que llaman la atención y un cuerpo voluptuoso con el que soñaría más de uno. “Empecé en un estudio de chicas webcam, allí me enseñaron las páginas más conocidas que tenían que ver con esta modalidad. Luego decidí independizarme”.

“Ser camgirl es como hacer un show de televisión, te conectas y haces un espectáculo para la gente que quiera verte"

El trabajo de Milou consiste básicamente en complacer a quienes la ven: entre más sexy se porte, más dinero puede ganar. Como Milou no solo hay cientos de ejemplos: los portales porno ya cuentan con millones de modelos amateurs que de manera autónoma se empelotan frente a una cámara y, si el público lo pide, pueden masturbarse, usar juguetes sexuales, disfrazarse, bailar y besarse con otra, armar orgías y satisfacer cualquier fetiche de quien está del otro lado de la pantalla. Así logran llevar a su público a un frenesí que los obliga a pedir más y de paso, cobrar por satisfacerlos completamente. Entre más personas la vean, más oportunidades tiene de ganar dinero.  “Ser camgirl es como hacer un show de televisión, te conectas y haces un espectáculo para la gente que quiera verte, los shows en su mayoría son públicos pero los que quieren más, pagan por un show exclusivo”, explica Milou.

 

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