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Regla de vida: No se mezclan los polvos con el amor

Hay que tener claro cuándo un man es solo para una noche sin que haya un acuerdo sentimental-amoroso-noviazgo-matrimonio después de eso.
Por
Johana Arroyave

Si bien no voy a justificar a los hombres por comerse una vieja y salir corriendo, tampoco puedo aplaudir a aquellas a quienes un polvito se les convirtió en una pedida de matrimonio fija. Si no se mezclan los negocios con el placer, ¿por qué debemos mezclar los polvos con el amor?

Por: @JohanaArroyave // Foto: The OC.

¿Por qué se acostumbraron a hacer de las relaciones amorosas un tormento de nunca acabar? No sé en qué año, ni bajo qué mandato se convirtió en regla de vida decir que el hombre es el malo y la mujer la víctima.  La frase “se la comió y no la volvió a llamar” es la más usada en los chismes de pasillo y, “es que me usó”, la etiqueta con la que muchas se catalogan.

“fue una noche de copas una noche loca”

¿No se han puesto a pensar que muchas veces no hay victimario en estas escenas y que solamente es un mal entendido del que confundió una revolcadita con una relación? ¿Qué pasa si paramos el juego de irnos a la cama con la obligación de llamar al menos por cortesía al otro, solo para que un día después no esté difamando? (Venga que si es pa’ eso, adiós al verano)

Hace unos días hablaba con varias amigas, una de ellas bastante consternada porque el sujeto con el que se acostó días atrás había perdido mágicamente el interés. Ella, en su afán por no perderlo, optó por la opción “será que se le olvidó responderme, le voy a mandar otro mensajito”. Al final de la semana lo único que consiguió fue un libreto mental tragicómico, un chat lleno de reclamos hacia el man, más bien pocas respuestas por parte de él y una sola conclusión: “fue una noche de copas una noche loca”

Con algunas lágrimas de más, se daba golpes de pecho por ser “tan ingenua” y bajaba su mojito como si fuera agua. Aunque su tusa no la dejaba razonar, creo que muy en el fondo entendió que ni el man le pidió que fuera su novia y que al final de cuentas ella fue quien en sus cinco sentidos decidió irse al apartamento de él.

Por otro lado estaba nuestra amiga más lanzada, quien con su particular “importaculismo” tomaba su coctel de frutas mientras planeaba por Whatsapp con quién iba a pasar la noche, miraba a la “llorona” con cara de pocos amigos y le recordaba: “Los hombres así son solo pa’ tirar. Disfrute lo que vivieron y suerte”. A la media hora nos mencionó sobre su nuevo amante, se levantó de la mesa y se fue.

Dos casos totalmente opuestos que me recordaron que esa frase de “todos los hombres son iguales” debería ser mandada a recoger. No, no todos son iguales y no todas son unas santas. En cuestiones de sexo se trata de placer, el de ambos, y muchas veces mezclar amor suele ser perjudicial.

Sé que ahora algunos me van a cuestionar y a decir: “sí se puede mezclar el polvo con el amor”. y es obvio que se puede, pero se hace generalmente cuando después de un acuerdo entre las dos partes, se llega a una relación. Llámese como se llame y publíquese como se publique. (Sexo casual Vs. hacer el amor, esa es la cuestión)

El punto es que no se pueden enamorar en un abrir y cerrar de piernas, que hay que tener claro cuando un man es solo para una noche, que no hay un acuerdo sentimental-amoroso-noviazgo-matrimonio detrás un polvo y que lo más sano para todos, es entender luego de coger el Uber al otro día,  que si la llaman, está bien. Pero que si no lo hacen, no la utilizaron, ni la violaron, ni nada por el estilo. Porque si los dos llegaron a la cama fue por decisión mutua. En conclusión. No se suban como palmeras si les va a tocar caer como coco.

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