Se encuentra usted aquí

Si hablar de sexo me hace una perra, me declaro la más perra de todas

¿En qué momento el sexo se convirtió en uso exclusivo de los hombres? no señores, ¡abajo los roles opresores!
Por
Johana Arroyave

Aunque me miro al espejo, me fijo en cómo camino y me doy cuenta que realmente no ando en cuatro patas, voy a admitirlo, soy una perra. O al menos, eso es lo que dicen algunos de mí. Por mi manera de escribir, de hablar abiertamente de sexo y de tener esta columna. Hace algunos días, uno de mis mejores amigos me confesó, aunque con mucha pena, que su novia prefería que no nos viéramos, pues no le parecía adecuado que él, con su carrera política y siendo una figura pública, tuviera una relación tan cercana con una chica, que escribe para una revista sobre temas tan banales y sexuales, que si a mí, no me daba vergüenza.

Por: @JohanaArroyave // Foto: Película Girl, Interrupted.

Esa última palabra me hizo reflexionar. No querida amiga, amargada y subyugada. Debería avergonzarse usted, por vivir todavía en un mundo con estereotipos tan básicos, en los que se cree que una mujer no puede ni mencionar un polvo, que los hombres son más sexuales que nosotras, que solo ellos pueden hablar abiertamente de cuántas viejas se han echado a la muela, a pesar de que a nosotras también nos guste masturbarnos y nos guste tirar tanto o más que a ellos.

Gracias a pensamientos como estos, es que tenemos que sobrellevar comentarios de esta clase en redes sociales.

“Una mujer pregunta: 

- Maestro: no entiendo por qué si un hombre hace el amor con varias mujeres, tiene fama de campeón. Pero si una mujer hace el amor con varios hombres, inmediatamente tiene fama de puta. ¿No es injusto eso?

El Maestro le responde: 

- Haz un esfuerzo y piensa: una llave que abre varias cerraduras, es una llave "maestra", digna de aprecio. Pero si una cerradura puede ser abierta con varias llaves diferentes..... Es una cerradura que no sirve.” Tomado del Facebook de algún fulano…

¿No les parece que en pleno 2016, siglo XXI, época de avances tecnológicos y todas esas cosas que nos hacen aún más “desarrollados”, deberíamos activar el chip que dice que el mundo no es de faldita para las niñas y pantalón para los hombres, que no hay roles impuestos por un ser supremo, no hay destrezas atadas a los géneros y que lo que alguien tenga en medio de las piernas, no tiene nada que ver con su ideología?

Porque gracias a estos pensamientos inquisitorios, por los que nos hemos dejado llevar, es que el significado de ser mujer, se redujo a calificativos como histérica, celosa con delirios de psicópata, que no nació con ninguna destreza para el deporte, que no tiene la inteligencia para jugar video juegos y que la capacidad para procesar la segunda, tercera y cuarta en los carros, se quedó en el vientre de la madre y muy por si acaso, podemos usar un automático.

Es momento de reconocer que el sexo está sobrevalorado, que los hombres no vienen con una erección perpetua, que una vieja no es una perra, fácil, sucia y desvergonzada por hablar de sexo y que este tema no es de uso exclusivo del género masculino, si ante el Estado todos somos iguales y tenemos los mismos derechos, entonces ¿por qué, el simple hecho de ser mujeres, debe ser considerado como un impedimento? Las letras F y M solo deberían determinar o mejor, señalar, la puerta por la que debemos entrar al baño, no la manera en cómo pensamos, nos comportamos y hasta tiramos.

 

Temas relacionados: