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Todos digan conmigo: “Larga vida a la grilla”

¡No más laceración a las grillas, no más malas palabras, no pidamos su extinción! Es hora de defenderlas, son patrimonio de nuestro país.
Por
Johana Arroyave

Vamos, canten conmigo, y uno y do y un, do, tre, cua “Yo no soy grillero, sí señor, yo no soy grillero, como no, yo no soy grillero, oh oh oh”. Y con esta gran frase que debería ser patentada como patrimonio histórico de la humanidad, Proyecto Uno le dio nacimiento a una de las especies más extrañas y divertidas en nuestra sociedad.

Por:  @JohanaArroyave // Foto: Película White Chicks.

Pero ¿quién es la grilla? Es esa mujer guapachosa, “Carpe Diem”, bendecida y afortunada, facilista, la que nos trae recuerdos, la que da de qué hablar. Sí, la misma del “teni-tacón”, la criticada por las mujeres, la deseada por los hombres, el gancho de venta de páginas de internet, la de “al natural” la del “sin filtro”. Y la más criticada por la comunidad femenina.

Chicas, aún no entiendo ¿por qué tanto odio hacia este ser? Es que son más las cualidades que los defectos de estas mujeres o ¿ustedes no se han puesto a pensar en cómo sería nuestra sociedad si no existieran? Yo sí y me he encontrado en la obligación de defenderlas. Es por eso que hoy, he decidido crear el primer gremio en pro de su defensa, todos digan conmigo ¡Larga vida a la grilla!

Es que señores, pero sobre todo señoritas, si no existiera esta mujer en el mundo, quién se encargaría de hacernos reír, a quién criticaríamos en las fiestas, quién nos haría sentir que somos las mejores vestidas del lugar y cómo identificaríamos los almacenes de ropa no tan chévere, si no vemos salir de ellos a alguna grilla. De quién hablaríamos cuando se acaban las conversaciones con las amigas, a qué imagen le tomaríamos pantallazo para enviar y decir “¿Si viste esto?”  

Si no existieran en el mundo, quién nos ayudaría a quitar esos manes “guarros” de encima, cómo nos daríamos cuenta que no valen la pena si no nos han cambiado por otra vieja más fácil, nuestras tardes aburridas no se harían tan amenas si no pudiéramos stalkear sus perfiles en redes sociales, no podríamos abrir Instagram para leer mensajes de superación y frases de libros en las fotos de sus tetas.

La grilla aporta a la economía del país o de qué vivirían nuestros cirujanos plásticos si no fueran a arreglarse desde la nariz hasta los tobillos, las amigas que están impulsando sus empresas en Instagram cómo conseguirían seguidores si la grilla no les aportara con una publicación, los diseñadores innovadores de animal print con lentejuela y pantalones sin bolsillo con brillanticos se arruinarían si no hubiese quién les comprara la ropa.

Ellas aportan tanto a la economía que a los hombres les sale hasta barato salir con una grilla, no piden que las recojan en Uber, se les puede pagar taxi, de hecho es que no hay necesidad de recogerlas, son tan independientes que la mayoría del tiempo llegan solas, no les importa ir al bar de moda, cualquier lugar con luces y donde se escuche perreo intenso es perfecto.

Con este último punto nos damos cuenta que la grilla nos alegra la vida, se mandan a hacer tatuajes con el “Carpe Diem” y lo publican en sus redes, y nos están recordando todo el tiempo que hay que disfrutar la vida, bailan hasta abajo como si nadie las viera, no les importa la crítica y sobre todo no piden aprobación de nadie para salir con un man, se dejan llevar por lo que les gusta y cómo les gusta.

La grilla deja recuerdos inolvidables en la familia o ¿no les ha pasado que a los años de haberla llevado a la casa todo el mundo le pregunta, le cuestiona y hasta empiezan a recordarle las anécdotas de la pinta, del caminado y hasta de la voz? Mientras las tías se burlan, sus primos le dicen “pero estaba rica” y su mamá lo mira decepcionado generalmente porque la grilla le recuerda a la moza por la que su papá creo la última crisis familiar.

Sin la grilla en nuestras vidas no tendríamos a quién imitar cuando hablan con las S y las T en las palabras, sin ellas no tendríamos referencias de estudios sexuales y comparativos, pues como me lo dijo Alejandro alguna vez “comer grilla da defensas” y es que tal parece que son tan salvajes en la cama que lo dejan todo en la cancha y hasta ganan por Knockout.

Acaso no se dan cuenta de la felicidad que nos da este ser, de las historias que nos dejan, de las referencias que nos aportan. ¡No más laceración a las grillas, no más malas palabras para ellas, no más grupos en Facebook pidiendo su extinción! No señores, defendámoslas. Son patrimonio de nuestro país

Ahora, amiga grilla subyugada, que ha sido vulnerada maltratada y hasta rechazada por las otras chicas, cuente conmigo, le doy una mano, el brazo hasta la columna vertebral para que siga caminando porque es que usted, hace más feliz a este país.

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