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¿Por qué sacó tanto la piedra el cartel de Lollapalooza?

Tras el anuncio del cartel de Lollapalooza Colombia se desató la polémica. ¿Por qué el cartel no termina de convencer?
Por
Nadia Orozco

Desde que se anunció la llegada de Lollapalooza a Colombia fueron muchos los interrogantes que surgieron. ¿Quiénes iban a venir? ¿Dónde iba a ser? ¿Cuánto iba a costar? Poco a poco se fueron develando detalles y fueron muchos los que a ciegas y sin saber los nombres del cartel se le midieron a comprar la boleta.

Por: Nadia Orozco @Cornfake

Ayer por fin se develó lo más importante: el cartel - a excepción de un nombre, que aún sigue siendo intriga - y como ya es un clásico de las épocas en que vivimos, las redes explotaron y los usuarios encarnizados y otros más amables bombardearon con posts, logrando también que #LolapaloozaColombia se posicionara como Trending Topic (leer Fin a las especulaciones: Este es el cartel del Lollapalooza Colombia).

Y no es nada nuevo que hayan sido más los enfurecidos detrás del teclado (hay un buen número de personas que viven de criticar cuanto cartel sale y si no que lo digan Estéreo Picnic y el mismo Rock al Parque), pero lo queramos o no, las redes son un buen medidor en estos casos.

Pero ¿Por qué el anunció de Lollapalooza causó tanta polémica?  

En el sondeo general, los comentarios en redes sociales apuntan, en su mayoría, a un problema: no es un cartel rockero  como el que Lollapalooza ha acostumbrado en una buena mayoría de sus ediciones.

En 1991, Perry Farrell, cantante de Jane's Addiction, dio a luz a su hijo festivalero. Realmente fue un concierto que nació como una gira de despedida.  Jane’s Addiction, Living Colour, Nine Inch Nails, Ice-T, fueron los artistas que encabezaron la primera edición, de ahí hasta 1997 pasaron desde Metallica, Sound Garden, Snoop Dogg por las tarimas del festival. Luego en el 2003 se volvió a retomar el, con carteles más extensos y también diversos, Lollapalooza empezó a tomar un giro más alternativo y aunque el rock seguía teniendo un buen porcentaje del cartel, empezaron a hacer ojos actos electrónicos (como M83)  y abanderados latinos como Los Amigos Invisibles.

En el caso de Colombia, el line up no está compuesto de un grupo legendario, de una leyenda del grunge o un clásico del punk.  Es inevitable pensar que somos un público que valora más la nostalgia y el peso de un nombre, que nuevas propuestas vigentes. El cartel sí tiene actos que cualquier amante del rock quisiera tener en su lista de conciertos como Pennywise, ‪Silversun Pickups o Cage The Elephant, que por cierto es uno de los grupos que más ha tocado en Lolla, pero sigue faltando un nombre rimbombante que termine de convencer.

(Vea también: La música que Colombia no aprecia, México la acoge)

Otro buen porcentaje de los comentarios en Facebook y Twitter dicen que Lollapalooza Colombia no se diferencia del Estéreo Picnic. Y es  cierto, cualquiera de los nombres que se anunciaron ayer podrían estar fácilmente en el FEP; pero vale la pena decir que Lollapalooza quiere brindar una experiencia totalmente distinta, en una locación dentro de la ciudad, con el atractivo de Kidzapalooza, donde los niños también podrán hacer parte. Si bien hay una delgada línea entre ambos, la organización del FEP, se ha destacado por evolucionar el festival desde su nacimiento en términos de experiencia; partiendo de ahí el Lollapalooza nos puede traer grandes sorpresas.

Y en tercer lugar, están los comentarios y columnas de opinión que arremeten contras las bandas nacionales con argumentos de tan poco peso y peyorativos como “banditas hipsters”, pero la crítica más frecuente fue la sobreexposición de muchas bandas colombianas.

Es inevitable hacer comparaciones con los carteles de los otras versiones de Lollapalooza; Argentina , por ejemplo, tuvo en sus filas en el 2015 a Robert Plant, The Smashing Pumpkins, Cypress Hill, Pharrell Williams. No se puede condenar a los detractores del cartel por esperar otras agrupaciones pues Lollapalooza ya cuenta con una historia sobre su espalda, pero tampoco se puede negar que las bandas que llegan a Colombia son de calidad y que incluso podrían llegar a asombrar al más incrédulo. 

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