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El año en que Rock al Parque le dijo sí a la electrónica

Por
Redacción Shock

Sin lugar a dudas …. ¡Fue muy padre!.

Por: Héctor Mora (Coord. General Rock Al Parque 1998, 1999, 2000. 2001, 2003 y Asesor General 2004) // Foto: Daniel Álvarez.

Cada vez que me preguntan entre amigos, curiosos y morbosos sobre mi participación en el Festival Rock Al Parque, atravieso una serie de sensaciones que pueden ir desde el escalofrío y terror de recordar algo sobre lo que no se entiende cómo se sobrevivió; hasta el orgullo de haber formado parte de un proyecto de las dimensiones e impacto que tiene hoy en día el Festival.

Sin embargo, como mi amigo Mayolo y la gente de Shock  han estado siempre de la mano en el desarrollo de un movimiento rock en Colombia, y probablemente estén tan locos como quedé yo después de dirigir el evento por 5 años,  no puedo sustraerme de aportar a recordar diferentes momentos que vivimos ‘en’ y ‘con’ el Festival.

La noche electrónica mexicana nació como una iniciativa para acercar directamente  este tipo de música a Rock Al Parque 2001. La idea era incluir propuestas de techno y House, como alternativa a la oferta habitual del evento.  Ese año el festival fue diseñado para durar 10 días (Nov 2 al 12), con conciertos en diferentes parques y escenarios de la ciudad..

Ahora que lo pienso bien, esa muestra fue el resultado del trabajo entre gestores artísticos, privados, la Embajada de México en Colombia y varias entidades públicas de ambos países.  Finalmente logramos concretar la participación de 21 músicos en la jornada; todos  representantes de proyectos electrónicos  provenientes de las ciudades de Monterrey, Tijuana, Guadalajara y México DF.

De esa manera por primera vez se involucró al cartel  de Rock AL Parque una jornada completa, con agrupaciones exponentes del género electrónico. Los elegidos y afortunados (que lograron pagarse sus tiquetes) fueron: Kinky, los Dj’s  Sánchez y Ruíz (Colectivo Noiselab),  Fusible y Bostich (integrantes del colectivo Nortec, muy popular en ese momento), así como Double Helix y Sussie 4 del colectivo Nopal Beat.

El concierto se llevó a cabo en el recién inaugurado, parque El Renacimiento, lugar construido sobre una sección del antiguo cementerio de Santafé de Bogotá, donde además reposan cenizas de héroes de la patria que nunca escucharon beats similares, pero que dieron su visto bueno al proyecto esa noche.

Se planteó luego que para exorcizar el parque de su frío pasado y darle la bienvenida a las cálidas actividades culturales, podíamos apoyarnos en que por esas fechas, se celebraba la famosa tradición de “Fiesta de los Muertos” en México, eso nos permitía darle un carácter cálido y diferente a la noche.

Lamentablemente a la hora de recibir la carga, las calaveras de azúcar y las demás figuras en forma de dulces que se utilizarían en la ofrenda inicial, llegaron rotas.

Como datos curiosos podemos agregar que el show fue replicado posteriormente  bajo el mismo nombre en Europa y Estados Unidos con mucho éxito.  Adicionalmente, los costos de la muestra no superaron los $5.000 US y  toda la operación se basó en la gestión interinstitucional, acompañada por una alta dosis de terquedad, dedicación, riesgo y mucho rock n roll !!!.