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31 minutos: así pusieron a varias generaciones a reír y bailar sin cesar

El secreto de su éxito en niños y adultos.
Foto: Jonathan Edery // Shock.
Foto: Jonathan Edery // Shock.
Por
Paula Ricciulli

El de 31 minutos fue anunciado como un show para niños. Sin embargo, fueron los adultos quienes más se alegraron con la noticia. Semanas antes de la visita de los chilenos, miles compartían en sus redes la emoción de ver por primera vez en Colombia al elenco de una serie que marcó su infancia (o sus ratos de esparcimiento en YouTube). 

Fotos: Jonathan Edery// @ikuvisual. Texto: Paula Ricciulli // @ricciup

31 minutos comenzó a emitirse en 2003 en la televisión pública chilena. La idea de la serie era clara: un programa dirigido a niños en formato de noticiero protagonizado por títeres. Pero además de los chistes, los sondeos de opinón y las noticias ecológicas de Juan Carlos Bodoque, algo más se destacó: la música.

Las 10 canciones imprescindibles de 31 minutos

Canciones como Mi muñeca me habló, Equilibrio espirtual, Tangananica Tangananá, Yo opino, entre otras, nos emocionaron con su ritmo pegajoso, y sus apuntes divertidos de temas cotidianos para los niños, como la caída de los dientes, un mal corte de pelo o quitarle las rueditas a la bicicleta.

En su show en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán en el marco de Rock al parque, fueron los adultos quienes más corearon las canciones (en especial Objeción denegada, Señora, devuélvame la pelota o si no no sé que haré y la épica Bailan sin cesar).

¿Por qué a pesar de ser un programa infantil, los adultos son quienes más disfrutan el show? Sus creadores, Álvaro Díaz y Pedro Peirano, querían hacer algo que los papás pudieran compartir con sus hijos. "No queríamos hacer un programa para niños tipo Teletubbies. No es que sea malo, solo que no era lo que queríamos crear", nos cuentan. 

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Para ellos sigue siendo un misterio el éxito apoteósico de la serie, tras varios años y decenas de shows en su haber en toda Latinoamérica, pero sospechan que "es porque la pasamos muy bien haciendo lo que hacemos. Eso se refleja. No lo planeamos así, no tenemos ninguna fórmula, pero creemos el goce de quien lo hace se transmite". 

El humor es fundamental en la propuesta de 31 minutos y no hay una visión romántica o aleccionadora de cómo debería ser la niñez. Al contrario: muestra cómo lidiar con situaciones como el bullying, el amor, o la dificultad de crecer, cosas que seguimos enfrentando en el mundo adulto. 

"Todas las canciones de 31 minutos vienen de alguna anécdota. Cuando hicimos el proyecto del programa se nos ocurrieron situaciones como la del primer diente y las rueditas de la bicicleta. Recordar que usabas las ruedas pequeñas en la bicicleta, es un tema divertido, interesante y raro, porque nunca habías escuchado una canción sobre eso". 

Dado que las canciones formaban parte de un ranking musical desde un inicio, era necesario que fueran de diferentes estilos, para que fuera real. Hoy esto es una ventaja a la hora de crear, pues les permite hacer lo que quieran. “Algunas son parodias de géneros, otro es la música que nos gusta. La música infantil en general trata de agarrarse a estilos muy estandarizados. Lo que queremos hacer es crear con ciertos elementos que se parecen a un género.

Por ejemplo, la del Dinosaurio Anacleto está pensada en Tom Petty y nos gusta que suene como él, pero a medida que se hace la grabación va ganando identidad propia. Traicionarnos sería hacer un solo tipo de música o pensar en lo que está de moda. Podríamos hacer un tango si quisiéramos”. 

La cultura popular es el principal insumo de 31 minutos y referentes cotidianos, como en presentador de noticiero, son su principal inspiración. Pero cuentan que Tulio Triviño, uno de los protagonistas, no siempre fue tan arrogante. "Tulio en los primeros capítulos era un poco tonto, no tan vanidoso. Eso apareció a medida que lo relacionamos con otros personajes. Así creamos una comunidad". 

Las canciones, los chistes, los personajes... hay muchas razones por las que 31 minutos es un éxito rotundo. Pero sin duda la más poderosa es la que Álvaro describe como la principal consigna que tuvieron desde que crearon el proyecto: "Ser originales. Siempre". 

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