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Furry Fandom: cuando los humanos se convierten en peluches

¿Es un osito? ¿Es un peluche? ¿Es un monstruo? No, son furros.
Por
Redacción Shock

¿Sabe algo de los “Furros” o el Antropomorfismo? Si no tienen ni idea de qué les estamos hablando échenle un vistazo a esta movida que está creciendo en Colombia.

Por: Esteban Daza // @steban_dl

El Furry Fandom es una subcultura que se basa en la representación de animales con  características humanas como pensar, hablar, caminar en dos patas, etc. Si la palabra se traduce literalmente sería algo así como “aficionados a lo peludo”, pero esto además de sonar demasiado raro, no describe todo lo que hay detrás de este movimiento.

En los años 80 esta comunidad se estableció como una evolución a la afición por los Funny Animals (animales de las caricaturas animadas) gracias a la influencia de la tecnología en las comunicaciones, lo que permitió que los aficionados pudieran conectarse fácilmente.

Por supuesto, Estados Unidos es el país pionero del Furry Fandom. Allí se encuentran las convenciones más importantes y multitudinarias – como Anthorocon, que en su versión número 19 celebrada en julio del año pasado, contó con más de 6.000 asistentes –, así como los sitios Web con mayor información y material.

Los seguidores del Furry Fandom o “Furros” generalmente crea una “Fursona” (fur: furry – sona: persona) que es una representación de sí mismo como animal antropomórfico, una expresión personal donde dejan volar su imaginación para crear el personaje que mejor los represente.

Después de crear su Fursona los furros diseñan su Fursuit, una especie de disfraz que representa a su personaje. El costo de estos atuendos depende de lo que cada persona desee para su traje. Animatrónicos, robóticos, con refrigeración interior, hacen que su costo pueda ascender hasta los doce mil dólares. Pero para ser un Furro no se tienen que invertir grandes sumas de dinero obligatoriamente; se puede participar en esta comunidad a través de las redes o participando en encuentros o talleres. 

¿Pero cómo empezó todo este cuento en Colombia?

Federico Arboleda, más conocido como Fibonacci Prower (Fibo para los amigos) en el mundo Furry, conoció acerca de este movimiento en el año 2003 por su gusto a  los personajes de Sonic The Hedgehog, Tails en particular. Gracias a esta afición conoció a algunos Furros de habla hispana, hasta dar con colombianos; de esta manera se organizaron los primeros encuentros que no superaban más de los cuatro asistentes.

Juan Sebastián Marulanda, alias Richard Wolf, se conoció con Fibo en el 2008 y se interesó en todo este cuento. Juntos participaron en la creación de la versión en español de WikiFur, una especie de Wikipedia para Furros; allí aprendieron acerca de cómo se organizaban los eventos y convenciones en Estados Unidos, Europa y algunos países de Latinoamérica. Con toda esta información y los encuentros que había hecho Fibo previamente, organizaron el primer encuentro Furry en Colombia el 19 de abril de 2009, Bogotá Peluda, al que asistieron nueve personas. Ese día nació formalmente Colombiafur, la comunidad Furry Colombiana.

Desde entonces han realizado encuentros cada año que se han extendido a ciudades como Bucaramanga y Medellín, crearon su propio portal Web (www.colombiafur.com) y han hecho presencia en grandes eventos como SOFA. Según las cifras de Colombiafur hay aproximadamente 500 Furros en el país, y en los eventos realizados en los últimos dos años en Bogotá han participado alrededor de 50 personas.

Hace poco se establecieron como fundación, con lo que esperan financiar sus actividades de una manera sostenible, pues hasta el momento la comunidad se ha mantenido con los aportes hechos por cada uno de sus miembros.

Hoy en día tienen más de 600 seguidores en Facebook y uno de sus objetivos principales es dar mayor visibilidad a los eventos que realizan y así atraer a nuevos aficionados. De igual forma están buscando mayor cooperación internacional y con ello poder asistir a eventos en el exterior en los que puedan dar a conocer sus experiencias y llegar a tener su propia convención. 

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