Se encuentra usted aquí

Los futbolistas a los que nadie les hace barra

Futbolistas muy famosos para ser impopulares, pero muy impopulares para ser famosos
Por
Álvaro Castellanos

Existen los Cristianos Ronaldos, Zlatans, Iniestas o Pogbas que generan pasiones extremas y masivas. Pero hay una segunda línea de actores de reparto que, sin ser pintas o extremadamente talentosos, también logran sobresalir por graciosos, precarios, subvalorados, sobrevalorados o repartidores de patadas.

Por Álvaro Castellanos | @alvaro_caste // Foto: Gettyimage 

Las barrigas arzobispales de la FIFA lo hicieron de nuevo. Aumentaron los equipos en la Euro (de 24 a 32) para ganar más plata y no les importó un carajo comprometer el nivel del torneo que, antes de esta decisión, era casi perfecto. Sin embargo, como dicen las tías, no hay mal que por bien no venga, y entre los 552 jugadores convocados al torneo hay una creciente cuota de “Arbeloas”: es decir, futbolistas “Serie-B”, atrayentes por razones distintas a que jueguen bien. Muy famosos para ser impopulares y a la vez muy impopulares para ser famosos.

Los “Arbeloas” no son las grandes figuras (Cristiano, Iniesta, Zlatan), pero tampoco el tercer arquero de Islandia o el volante de marca suplente de Albania. Ellos están ahí, en el medio. Ocultos bajo el brillo de los cracks y de otros futbolistas rendidores, pero sobresaliendo de todos modos, ya sea por graciosos, precarios, subvalorados, sobrevalorados o repartidores de patadas.

Para los freaks del fútbol (como yo, y probablemente como usted), los “Arbeloas” le dan sentido a todo. Son generadores de historias insólitas y reconocerlos siempre entregará un estatus de conocimiento futbolero muy poderoso. En una charla coctelera, por ejemplo, no será lo mismo salir a hablar de Piqué que del goleador de Irlanda del Norte, cuyo nombre terminó siendo usado por el Gobierno para rebautizar al aeropuerto más importante del país. Con el permiso que no me dio el ex lateral del Real Madrid para usar su nombre, éste es el top-10 de “Arbeloas” de la Euro.

10 – Costel Pantilimon (Rumania)
El guardameta rumano mide 2.03m y es el futbolista más alto de la Euro. Su estatura ha sido un fetiche para la Premier League, donde adoran a los arqueros gigantes (tal vez por eso odian a David Ospina, que es el más bajito). Equipos como Manchester City, Sunderland y Watford hacen parte de su historial deportivo. Quienes se han subido a una escalera para verlo de frente, dan fe de sus marcados rasgos de gigantismo, con la cumbamba toda desajustada y los arcos superciliares bien pronunciados. Sin embargo, para la Euro 2016 el buen Costel estuvo a la altura, pero de la banca, dejando que las puteadas de la eliminación rumana en primera ronda cayeran sobre su compañero, Ciprian Tatarusanu.

9 – Marek Hamšík (Eslovaquia)
Si no es el futbolista más subvalorado del mundo en la actualidad, pega en el palo. Es que el volante eslovaco del Napoli hace de todo. Prácticamente fuma debajo del agua. Tiene gol, marca, entrega, velocidad, pase, pero aun con eso la poca prensa le ha impedido fichar por algún club de primer nivel. No sé cómo, pero el infravalorado Hamšík, que jugó en Bogotá en 2012 en una recocha llamada “Los amigos de Messi”, se las sigue ingeniando para jugar cada vez mejor: un talento con la pelota inversamente proporcional a los cortes de pelo espantosos que se hace.

8 – André-Pierre Gignac (Francia)
Es el único de los 552 jugadores de la Euro que juega en México. En 2015, el buen delantero francés pasó de Marsella a Tigres de Monterrey a cambio de 10 millones de dólares y hasta jugó una final de Copa Libertadores, pero no deja de ser muy Serie-B que un futbolista europeo de primer nivel y en la curva más alta de su carrera venga a jugar a América cuando la lógica del fútbol es justamente lo opuesto. “El contracultural del gol” lo podríamos apodar.

7 – Marko Arnautović (Austria)
Dizque el “Zlatan austriaco”. Lo mataron con ese mote, producto de un sutil parecido con el crack sueco que tampoco es tan claro y no va más allá de un corte de pelo parecido y una fonética similar entre apellidos. Con semejante peso encima, el delantero de 27 años del Stoke City no podía pasar de eterna promesa, y no ha defraudado, porque justamente fue uno de los culpables de la eliminación austriaca en primera ronda de la Euro. Sobre su eventual parecido con Ibrahimovic, el pobre Arnautović es claro. "He copiado cosas de él porque lo admiro, pero por favor dejen de hacer esa comparación. Él ha ganado mucho y es capaz de cosas que yo ni me logro imaginar".

6 – Steve Mandanda (Francia)
¿Recuerdan a Eduardo Niño? Fue arquero de la selección Colombia por casi una década, pero nunca jugó porque su puesto estaba en el banco, detrás de Higuita. Muy parecido es el caso de Steve Mandanda, portero del Olympique de Marsella y eterno suplente en Francia. Calentó la banca en la Euro de 2008 y 2012 y, como la tercera no fue la vencida, volvió a hacerlo en 2016 como emergente de Hugo Lloris. Víctima de un viejo adagio futbolero que asegura que los arqueros de raza negra tapan mal, el pobre Mandanda tiene 31 años, pero aparenta como 46 en una probable muestra de que, tal vez, la impotencia del banco envejece más que el sufrimiento de la titularidad.

5 – Alen Halilović (Croacia)
Procedente de “la masía”, la popular academia de formación del Barcelona, Alen Halilović, de 20 años, poco parece un futbolista profesional, porque se ve muchísimo menor. Todavía muy delgadito y con una facha tan inofensiva hasta para integrar una boy-band. Sin embargo, a pesar de su aspecto escolar, casi quinceañero, Halilović tiene tanta clase que ya está en la talentosa selección croata, una de las revelaciones de la primera ronda de la Euro y, graduado como crack, se ha ganado el derecho de acostarse a dormir tarde sin tener que pedirle permiso a los papás.

4 – Kyle Lafferty (Irlanda del Norte)
Luego de meter 7 goles en la clasificatoria a la Euro, Irlanda del Norte depositó tanto su confianza en el goleador Kyle Lafferty, delantero del Norwich City, que por motivarlo terminaron salándolo. Todo comenzó unas semanas atrás, cuando al Gobierno se le ocurrió rebautizar el aeropuerto de su capital, Belfast, por el sonoro “Kyle Lafferty Belfast City Airport”. Claro, Irlanda del Norte llevaba 30 años sin clasificar a un torneo internacional (México 86, su última vez), pero sigue siendo desproporcionado. Es como pensar que el ElDorado se llamara “Aeropuerto Internacional Palomo Usuriaga” en homenaje al hombre que nos regresó a un Mundial después de 28 años. Una locura. Finalmente, el homenaje fue un craso error, porque, ya en la Euro, Lafferty no consiguió ni pegarle al arco contra Polonia, se lesionó contra Ucrania y jugó en un pie contra Alemania.

3 – Aaron Gunnarsson (Islandia)
Terminada la fase de grupos de la Euro, el volante de marca islandés ostenta el primer lugar de una estadística que nadie quiere ocupar: mayor cantidad de faltas. Ferviente seguidor de la doctrina “que pase el jugador o el balón, pero no ambos”, este barbado dispensador de patadas que juega para el Cardiff City inglés parece más bien un luchador, pero de los rudos porque de técnico tiene poco y nada. Contra Portugal, en la fase de grupos, Gunnarson golpeó tanto a Cristiano Ronaldo que el goleador del Madrid se le acercó a preguntarle “¿y quién eres tú?”. Pero, habiendo roto el hielo, al final del juego el pega-patadas islandés se le acercó y logró quedarse con su camiseta. Grande.

2 – Aaron Ramsey (Gales)
No fue sino que Ramsey le anotara a Rusia por la primera ronda de la Euro y ¡pum! se murió mi vida crediticia porque justo me llamaron de Datacrédito a cobrarme por unas tarjetas que reventé el año pasado. Aunque el cuentico está bien gastado, el mediapunta galés del Arsenal se ha vuelto un ícono de la cultura pop porque casi siempre que hace gol se muere un famoso. Paul Walker, David Bowie, Gadafi, Osama Bin Laden, Whitney Houston, Steve Jobs, etc. La lista seguro es tan grande como su empute cuando le indagan sobre el tema. “Es un rumor estúpido. No le encuentro nada divertido”, dijo el aludido recientemente sobre la fastidiosa “maldición” que lo persigue.

1 – Gábor Kiraly (Hungría)
Por escándalo, el portero húngaro es el personaje más demente de toda la Euro. Calvo y adiposo, tiene 40 años y para nada aparenta esa edad porque se ve exageradamente mayor. Su rasgo principal es evidentemente cómico. Ataja con un pantalón bombacho de sudadera gris que al final de cada partido queda todo embarrado producto de sus torpes estiradas. El cuidapalos del impronunciable Szombathelyi de su país, que más parece arquero de un equipo de pensionados, deja en cada partido joyas invaluables, como cuando en Portugal-Hungría trató de despejar el balón, pero antes terminó empujándolo en corto con el otro pie. Gracias por tanto, Király.

 

 

 

Temas relacionados: