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¿Doping en el Mundial?

Por
Álvaro Corzo

Imagínese que su cuerpo tuviera el poder de un caballo de carreras, que su corazón pudiera bombear sangre y oxigenar su cuerpo como una ballena, que sus piernas fueran inmunes al acido láctico que deviene del cansancio, y que después de echar pata y reventar testosterona tras un balón por noventa minutos le quedara fuerza y concentración para meterle el diente por media hora más. Fenómeno!!

Por: Álvaro Corzo V. @corzo360 / Foto: LatinStock Colombia.

Me recorrí el Dark Web y sus mercados negros para conseguir todo el arsenal necesario. EPO o Eritropoyetina Oxydrol de 50mg por Ƀ0.3933 BitCoins (U$258 dólares); ampolletas de testosterona Enanthate de 250mg por Ƀ0.1646 Bitcoins (U$108 dólares); cápsulas de Oximetolona por Ƀ0.2210 BitCoins, (U$145 dólares); Hormonas de Crecimiento Humano (HGH) Anapolon de 50mg por Ƀ0.2668 Bitcoins (U$175 dólares). En fin me topé con Esteroides, Efedrina, Nandrolona y demás substancias que usan hoy por hoy los atletas de alto rendimiento para convertirse en superhéroes.

Pensar que los futbolistas que se han venido dando pata, para goce planetario durante las últimas tres semanas en Brasil están más allá del bien y del mal, es tan ingenuo como creer que algún día Bolivia llegará a ser campeón mundial. La FIFA asegura que no hay doping y saca pecho con un record de cero positivos en los últimos cuatro mundiales.  El último caído fue el genio y rebelde de la pecosa Diego Armando Maradona cuando en USA 94 su orina dio positivo con cuatro clases de estimulantes entre estos Efedrina.

Este año la FIFA tiene que transportar cada muestra a la sede de la Agencia Mundial Anti Doping (WADA) en Lausana, Suiza, a más 9000 kilómetros de Brasil, lo que hace que cada muestra llegue aproximadamente 36 horas después y que la espera total para conocer su resultado lleve de 48 a 56 horas, tiempo en que las muestras aseguran los expertos pierden su grado de pureza.

El fútbol es un deporte individual aunque todos digan lo contrario. En un mundo de contratos multi millonarios y egos de diamante, cada jugador lucha por sí mismo, por sobresalir, por su carrera, es obvio que se usan drogas aseguró ante los tribunales austriacos Stefan Matshiner, agente deportivo acusado de subministrar substancias prohibidas a varios clubes del fútbol europeo en la década pasada.

En total fueron 230.000 pruebas de doping las que llevaron a cabo entre 2005 y 2013, de las cuales 752 dieron positivo según datos de la FIFA. Se encontraron rastros de Esteroides Anabólicos, Hormonas de Crecimiento Humano, Efedrina, Marihuana, Cocaína así como otros estimulantes. Bien conocido es el caso del Juventus de Italia quien dopó en 1996 a todo el equipo llevándolos a ganar la Champions League. ¿La receta? EPO o Eritropoyetina, substancia favorita de los ciclistas por la extraordinaria resistencia muscular que da gracias al considerable aumento de glóbulos rojos en la sangre.
 
Otros clics más tarde en Grams (buscador de los mercados negros en la Dark Web) y me encuentro con todo el botiquín de sustancias que se usan para engañar los controles antidoping. La receta: 80mg de Furosemide por Ƀ0.03807 Bitcoins (U$25 dólares) un potente diurético que diluye la orina; 40 mg de Probenecid por Ƀ0.1447 BitCoins (U$95 dólares) el cual inhibe la excreción renal; 500mg de creatina por Ƀ0.1524 Bitcoins (U$10 dólares) y 1000 mg de complejo de vitamina B para devolverle el color amarillo a la muestra. Todo acompañado de dos galones de agua cuatro horas antes de la prueba antidoping.

Por eso y siguiéndole los pasos a Federación Internacional de Ciclismo (UCI), FIFA comenzó este año a tomar muestras de sangre y orina a la mayoría de jugadores antes del mundial para compararlas con las muestras de los partidos. Sin embargo como dejó claro el caso de Lance Armstrong, quien se llevó siete Tour de Francia apunta de EPO engañando a propios y extraños del mundo del doping, la relación entre estimulantes y el deporte de alto rendimiento es un juego eterno entre el gato el y ratón.

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