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En la frontera de la Inteligencia Artificial

Por
Álvaro Corzo

Por: Álvaro Corzo V. - @corzo360

Durante años teóricos de la informática así como excéntricos de la ciencia ficción han pronosticado un día, no muy lejano, en que una especie de Frankenstein emerja de lo más hondo y oscuro de la red de forma destructora. 

La teoría, por fatalista que sea, reza que los miles de millones de computadores interconectados en el mundo entero, los cuales tienen cableado cada centímetro de este planeta, estarían en un futuro cercano en la capacidad de generar de forma espontanea una conciencia propia. Una voluntad desprendida en lo absoluto de las ordenes y deseos humanos. Un día en que todos los sistemas de comunicación y seguridad en el planeta quedarán a su propia merced.

Si ese fuese realmente nuestro destino, no estaríamos muy lejos de allí. Así lo asegura el trabajo de DeepMind una compañía británica especializada en la creación de sistemas de neurociencia computacional con la capacidad de generar sus propios algoritmos, reconocer patrones y descifrar significado. En otras palabras sistemas de computación que aprenden de la misma forma que lo hace el cerebro humano, es decir de forma autónoma.  El estado del arte de la Inteligencia Artificial (IA).

No en vano Google acaba de pagar 500 millones de dólares por este gigante del (IA). Creada tan solo tres años atrás por el cerebrito y maestro de ajedrez Demis Hassabis esta nueva adquisición será una pieza clave en la carrera de este gigante de la red para la creación de robots tan o más inteligente que los humanos.

“No hablo de inteligencia artificial común o lógica, hablo de maquinas con inteligencia emocional, con la capacidad de ser graciosas, entender un chiste, ser sexys, enamorarse así como entender todo tipo de emoción humana. Eso es lo que hoy separa a los humanos de los robots. Estoy convencido que con el trabajo que estamos haciendo lo lograremos en la próxima década” dijo recientemente Ray Kurzweil director de ingenería de Google, famoso por pronosticar que para el 2044 los humanos seremos capaces de upload o cargar nuestras mentes a computadores en la red convirtiéndonos así en seres digitalmente inmortales, teoría conocida como singularidad.

Por ahora en el trabajo de la división de robótica de Google, DeepMind estará destinada inicialmente a revolucionar la tecnología de sus buscadores de texto y voz, sin embargo la compra en los últimos seis meses de nueve de las compañías a la vanguardia de la robótica a nivel mundial dejan claro que el coloso del Silicon Valley va mas allá. Atravesar la frontera de la inteligencia artificial y la robótica es sin duda su nueva meta.

A DeepMind se le suman Schaft, empresa japonesa dedica a construir robots humanoides; Boston Dynamics, constructora de robots teledirigidos para el ejercito de los Estados Unidos; Industrial Perception, creadora de sofisticados sistemas de visión 3D para robots y piezas mecanizadas; Meka y Redwood Robotics fabricantes de partes de mega robots; Bot & Dolly, creadora de sofisticados sistemas de video robotizados recientemente usados en el rodaje de “Gravity”, y por último Holomini empresa dedicada a la creación de sistema de ruedas y tracción robótica. 

Cierto o no, soñar con escenarios propios del Cyberpunk hace a muchos escépticos de este tipo de tecnología a pensar en lo peor.  Tanto así que el propio Google acaba de anunciar la creación de un comité de ética para tratar sus investigaciones, adelantos y usos de la inteligencia artificial. 

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