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Ketamina: Tranquilizante de caballos para curar la depresión

No solo te dobla el esqueleto sino que te hace sentir fuera de tu propio cuerpo como si fueras a morir en un universo de gelatina
Por
Álvaro Corzo

Álvaro Corzo V @Corzo360

La Ketamina saltó al ruedo callejero a principios de los años ochenta cuando cientos de punks en Estados Unidos comenzaron a robar veterinarias de todo el país en busca de este poderoso botín que los hacía alucinar y de paso quedar más high que una melcocha.

Special K, Súper C o Valium para gatos ha sido el nombre de pila de este poderoso tranquilizante que inicialmente era exclusivo para caballos, gatos o cualquier cuadrúpedo que se quisiera someter. Hoy en día es en uno de los anestésicos más utilizados en salas de cirugías del mundo entero, al punto que la OMS, Organización Mundial de la Salud lo calificó como una droga de uso esencial.

Categorizado como un anestésico disociativo, es decir que no solo te dobla el esqueleto sino que te hace sentir fuera de tu propio cuerpo como si fueras a morir en un universo de gelatina, la Ketamina se puede inyectar, disolver en bebidas, inhalar o espolvorearse en cigarrillos o porros.

Cuando se consume en altas dosis sus síntomas van desde un violento aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial, náusea, vómitos, entumecimiento, amnesia, alucinaciones hasta problemas respiratorios potencialmente mortales, razón por la cual desde 1999 la FDA de Estados Unidos la incluyó como sustancia controladas tipo III, al igual que algunos opioides y esteroides anabólicos.

En las últimas décadas sus propiedades alucinógenas han convertido al Special K en una delicatesen de los raves electrónicos, disparando su popularidad en el mundo entero. Sus cifras de consumo a nivel mundial se han triplicado desde el 2000 colocando al K, detrás de la marihuana, la coca y la heroína.

Sin embargo desde el Y2K su nombre a perdido un poco el estigma al alcanzar titulares en todo el planeta al conocerse cada vez más estudios que la califican como una substancia prometedora, casi mágica para tratar la depresión, el síndrome de bipolaridad así como cuadros agudos de tendencias suicidas.

A diferencia de la mayoría de antidepresivos hoy en el mercado como Prozac, Paxil o Zoloft, que tiene como objetivo bloquear los receptores de serotonina y la noradrenalina en el cerebro para así restaurar el equilibrio  anímico de las personas, la Ketamina actúa directamente en los receptores NMDA, los cuales estimulan la producción de Glutamato, el mayor neurotransmisor del cerebro encargado entre muchas otras cosas de la excitación y el estado de bienestar.  

Es por esta razón que sus efectos son casi inmediatos luego de ser administrados vía goteo intravenoso.  Tan solo basta una dosis de 0.5 mg por cada kg de peso a diferencia de los 100mg que generalmente se consume de forma recreativa por aquellos que buscan el K-hole o “Hoyo Negro” donde se pierde la noción del tiempo, cuerpo y espacio.

Estudios clínicos hablan de resultados a escasas horas de ser administrada la dosis a comparación de los antidepresivos tradicionales que pueden llevar entre una y tres semanas en hacer efecto, un lujo que miles de pacientes con severos cuadros de depresión y tendencias suicidas no se pueden dar.

Con mas de 350 millones de personas diagnosticadas mundialmente con depresión  y de las cuales 800.000 se quitan la vida cada año por esta razón, el uso de Ketamina se ha convertido en los ultimo años en el último recurso para las miles de personas con esta enfermedad.

Aunque actualmente el FDA, entidad encargada de aprobar y regular el uso de medicamentos en Estados Unidos no ha dado el visto bueno al uso de la Ketamina  para tratar la depresión estudios sobre esta substancia siguen llegando de prestigiosas universidades como Yale, Mount Sinai Medical School y el propio Harvard, en los cuales se ha superado la efectividad de terapias convencionales con antidepresivos clínicos así como métodos alternativos como psicoterapia y acupuntura.

El estudio más grande que se tenga referencia fue realizado en 2013 por un grupo interdisciplinario publicado por el American Journal of Psyquiatry. Se estudiaron a 73 pacientes, los cuales después de tan solo dos dosis en el trascurso de 24 horas con Ketamina vía goteo intravenoso lograron una mejoría del 64% de su cuadros clínicos de depresión, en comparación con los tratamientos convencionales. El más reciente de ellos realizado por la Universidad de Oxford y publicado por la revista especializada Journal of Psychopharmacology estudiaron a 28 pacientes arrojando el misto tipo de resultados en comparación con tratamientos convencionales.

Sin embargo no todo es color de rosa para los prospectos de la Ketamina como la droga milagrosa para curar la depresión. Recientemente se conoció con profundidad de la condición antagónica de esta substancia, es decir de que el cerebro recibe tanto beneficios directos y muy rápidos de la Ketamina en relación con los receptores NMDA así como efectos nocivos a los neurotransmisores conocidos como GABA, los cuales están relacionados con la ansiedad,  abuso y adicción.

La identificación de estas dos propiedades antagónicas tienen a los científicos  actualmente trabajando en un nuevo tipo de substancia que bloqueé los efectos nocivos de la Ketamina en el cerebro, para así convertirla en la súper droga que finalmente emerja como la cura absoluta para la depresión.

El problema indican los expertos es que la patente de la Ketamina hace rato se venció, lo cual la hace muy barata de fabricar, razón por la cual no hay mayor incentivo para su investigación por parte de las farmacéuticas. Entre tanto pacientes de todas partes del mundo siguen llegando al Dark Web para comprar por escasos 15 dólares o 0.0381 Bitcoins ampolletas de Ketamina para tratar su depresión, stress postraumático, ansiedad y dolor crónico. Clínicas clandestinas de Ketamina asi como anestesiólogos y psiquiatras siu generis siguen tratando experimentalmente a miles de pacientes con esta substancia.

 

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