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Colombia: vencer o morir contra Brasil, nuestro 'coco' histórico

Por
Héctor Cañón

Los jugadores piden apoyo incondicional y se lo merecen. La hinchada pide el buen fútbol que la llevó a enamorarse de nuevo de la selección, después de 16 años de fracasos; también se lo merece. Venimos de perder con Venezuela, que aunque no está entre los grandes nos la tiene montada hace 10 años y sigue Brasil, el coco histórico, que nos arrancó sin piedad la ilusión de jugar las semis del pasado mundial. A la selección le llegó la hora de la verdad. ¿Qué más se le puede pedir al fútbol?

Por Héctor Cañón Imagen

El partido frente a Brasil es el más importante de la era Pékerman. Falcao, James, Cuadrado y los demás jugadores de la generación más brillante del fútbol colombiano tienen una oportunidad gigante de resucitar después de jugar su peor partido en los últimos tres años, tiempo que los llevó a convertirse en una de las mejores selecciones del mundo.

Están literalmente contra las cuerdas. Vienen de perder con un equipo que, a pesar de no tener tradición ni historia, les ha propinado dos de las seis derrotas desde que el argentino es director técnico del equipo. A Venezuela no le hemos ganado desde septiembre de 2010 y en esta década tenemos tres derrotas, un empate y apenas una victoria (en un amistoso) en los cinco partidos que hemos disputado. En las eliminatorias nos la tienen montada en las ultimas tres ediciones y nos acaban de vencer por primera vez en la Copa América, después de que teníamos cuatro victorias a favor y un empate en los cinco enfrentamientos anteriores. (Ver resumen de Venezuela 1- Colombia 0)

Y como si eso fuera poco, el que sigue es el coco histórico, el pentacampeón del mundo, el equipo que a punta de marrullas, de patadas, de ayuditas del árbitro y del extraño peso histórico que tienen las camisetas en el fútbol nos eliminó del mundial cuando la selección estaba mostrándole al planeta fútbol su clase, su dinamismo y su trabajo en equipo e ilusionaba al país con llegar. A los puestos de honor.

Además, la verdeamarelha también nos ha derrotado dos veces en los tres partidos que se han jugado en la era Pékerman; el otro fue un empate a uno. (Ver resumen de Colombia 1-Brasil 1)

La historia es contundente: apenas les hemos ganado dos partidos: un amistoso y otro en fase de grupos del torneo continental. La primera victoria fue en 1985 en El Campín con gol de Víctor Lugo y la segunda en la Copa América Chile 1991, con pepinos del Pipa de Ávila y del Guajiro Iguarán. (Ver resumen de Colombia 2-Brasil 0)

Lo demás ha sido morder el polvo de la derrota y uno que otro empate ocasional que usamos para izar banderas y cantar el himno aliviados por no volver a perder. Incluso, los dos marcadores adversos más grotescos en la historia de nuestra selección estuvieron a cargo de los pentacampeones. 9-0 en la lejana Copa América de 1957 y la misma dosis en el preolímpico de 2000, conocido popular y vergonzosamente como el Londrinazo. (Ver resumen de Brasil 9-Colombia 0)

Los jugadores piden apoyo incondicional y se lo merecen. La hinchada pide el buen fútbol que la llevó a enamorarse de nuevo de la selección, después de 16 años de fracasos, y también se lo merece. Venimos de perder con Venezuela, que aunque no está entre los grandes ha sido superior desde hace 10 años y sigue Brasil, el coco histórico, que nos arrancó sin piedad la ilusión de jugar las semis del mundial.

¿Qué más se le puede pedir al fútbol? No nos podemos engañar y no lo vamos a hacer. El partido frente a Brasil va a mostrar si somos en verdad una selección grande, si en verdad tenemos un lugar entre los diez mejores equipos del mundo y si estamos, como han proclamado Falcao y James a los cuatro vientos, para pelear títulos contra el que sea.

Si ganamos como quiera que sea o empatamos jugado de tú a tú estaremos vivos de nuevo en la Copa, en el panorama del fútbol mundial y la derrota contra los vecinos será una anécdota estadística. Si perdemos, estaremos fuera de la Copa, probablemente saldremos del top 10 de la Fifa por primera vez en tres años y regresaremos al lugar que siempre hemos ocupado en la historia: un equipo con buenas épocas, con grandes jugadores, que nunca ha ganado nada y que no es capaz de soportar la presión cuando empieza a codearse con los grandes, cuando su gente se ilusiona y luce con orgullo la camiseta de la selección en cualquier estadio o calle del mundo.

¿Sería el fin de la era Pékerman? Sin duda no. Sería su primer fracaso y eso llevaría al equipo a jugar las eliminatorias (que van a estar más recias y peleadas que nunca puesto que hay cuatro cupos y medio para diez equipos con ganas y nivel para lograr la clasificación) para recobrar su posición actual y el fútbol que lo llevó a ocupar el segundo lugar en las eliminatorias pasadas y el quinto puesto en el mundial Brasil 2014. (Ver todo el recorrido hacia Brasil 2014)

¿Se acaba la luna de miel?

¿Esta Copa América podría marcar el final de los amoríos de los jugadores, el cuerpo técnico, los hinchas y la prensa? No creo que de para tanto, aunque perdamos contra Brasil y debamos regresar a casa (a mirar por televisión a Venezuela, Bolivia y quién sabe que otras cenicientas disputar las fases finales) con las manos vacías y como uno de los cuatro equipos más débiles del torneo después de haber aterrizado en Chile como favoritos al título.

Eso sí, la luna de miel se acabaría y esa costumbre de vestir la camiseta de la selección cualquier día del año y en cualquier lugar del mundo volvería a ser cosa de unos cuantos fanáticos obsesivos o de algunos marginales que no tienen nada más que ponerse. Del romance pasaríamos a negociar partido a partido el apoyo y la buena vibra entre los diferentes sectores que rodean a la selección.

El Tigre rugió en reciente rueda de prensa rompiendo su diplomacia habitual y acusó al periodismo deportivo de tener como objetivo vender periódicos. James pidió apoyo en las buenas y en las malas. Zuñiga prometió que contra los pentacampeones volveríamos a ver al equipo que nos enamoró. Muchachos, esto es fútbol y cuando se juega tan mal como jugamos contra Venezuela en este y en muchos otros países es natural que la gente se desilusione y olvide los días gloriosos en apenas 90 minutos. (Ver declaraciones de Falcao al Gol Caracol tras la derrota con Venezuela)

El partido contra Venezuela fue una pesadilla. No jugamos a nada. James estaba presionado y por primera vez no estuvo a la altura de la responsabilidad. Fuimos un equipo sin laterales y eso en el fútbol moderno se paga con derrotas. Llegamos tarde a todas las bolas y la reconocida contundencia de la selección no apareció en las dos o tres opciones que tuvimos de empatar, lo que hubiera sido inmensamente menos grave.

Si bien es verdad que en el fútbol moderno las distancias entre grandes y chicos deben volver a medirse en cada partido, también lo es que en el continente los sureños siguen mandando, a pesar de caer ocasionalmente con equipos más débiles. Es verdad que la selección b de México le empató a Chile, que Bolivia le ganó a Ecuador, que Argentina apenas pudo empatarle a la nueva generación paraguaya dirigida por Ramón Díaz y que Venezuela nos volvió a amargar el caminado. (Ver resumen de Argentina 2-Paraguay 2)

Es verdad también que esos marcadores son sorpresivos, pero al final Brasil, Argentina y Uruguay terminan reivindicándose de cualquier caída y dando las vueltas olímpicas como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Así que llegó la hora de demostrar que estamos a la altura de los grandes, que hemos entrado al selecto grupo de los ganadores y que daremos lo que sea para mantenernos ahí. Y si el rival es Brasil, la mejor selección de fútbol del planeta en la historia, pues el desafío es doblemente atractivo.

Nos quedan dos partidos

¿Es imposible levantarse en un torneo corto cuando se pierde el primer partido? Claro que no. Pero hay que tener mucho coraje y la cabeza bien puesta para lograr la hazaña. España arrancó perdiendo en el Mundial de Suráfrica 0-1 con Suiza y después el tiqui taca surgió desde el sinsabor de la derrota y llevó al equipo a su primer título de Copa Mundo. (Ver resumen de España 0-Suiza 1)

Otro caso memorable fue el de Italia en España 82. En la primera ronda empató sus tres partidos ante Polonia, Camerún y Perú. Apenas marcó dos goles y dejó a los africanos en el camino porque, aunque tenían el mismo saldo de cero en la diferencia de gol, había anotado y recibido gol una vez más que ellos. En la segunda fase, quedó en un triangular con el Brasil de ensueño de Zico, Socrates, Falcao & Cía y la Argentina de un Maradona que empezaba a anunciar que sería el mejor de todos los tiempos. Todos pensaban que serían el convidado de piedra, menos ellos mismos. Por eso, les ganaron a ambos (a Brasil 3-2 en uno de los mejores partidos de la historia de los mundiales) y allanaron el camino a su tercer campeonato. (Ver resumen de Italia 3 Brasil 2)

La hora de la verdad llegó y será el cuerpo técnico quien escoja a los 11 guerreros inicialistas, que tienen la tarea de mantener vigente el nombre que el equipo se ha ganado desde 2012. El tema de esta columna no es si Falcao, Zuñiga, Armero e incluso James deben ir a la banca como se ha debatido a rabiar en estos días. Esa tarea se la dejamos al técnico, que los está viendo y los conoce de sobra. Nosotros a alentar y, la mismo tiempo, a pedirle a los jugadores que den todo lo que tienen para mantenerse en el lugar del que, hasta ahora, seguimos gozando.

¡Vamos Colombia!