Se encuentra usted aquí

CR7 vs La Pulga, ¿quién se la monta a quién?

Por
Héctor Cañón

¡Hagan sus apuestas!

Por Héctor Cañón Imagen

Aunque parezca una metáfora sobre sexo o cambio de dólares y pesos, debemos decir que cuando el uno sube, el otro baja. Esa es la relación de Messi y Cristiano Ronaldo. La Pulga lleva dos meses encima de CR7, que quiere sacudirse y montársele al argentino en el Superclásico de este domingo. Más de 400 millones de personas en 50 países alrededor del planeta fútbol quieren saber quién se la monta a quién ese día.

-¡Uhhhhhhhh!- fue el grito de guerra con el que terminó su discurso mientras su rival se iba del escenario con las manos vacías y el incómodo y unánime reconocimiento de ser el peor vestido de la velada en Zúrich (ver el grito de Ronaldo).

Esto sucedió a comienzos de enero pasado durante la quinta edición del Balón de Oro Fifa, reconocimiento que nació en 2010. Ese día, Cristiano Ronaldo era el mejor jugador de fútbol del mundo y su imagen de divo súper deportista en frac se tomaba la televisión, la prensa y la web mientras él alzaba su segundo trofeo consecutivo.

“Nunca pensé en ganar dos veces seguidas este reconocimiento, pero espero no parar aquí para alcanzar al compañero Messi”, dijo después de contenerse para no arrancar el discurso llorando otra vez, como ya le había ocurrido en 2013 (ver la llorada de CR7). Con sus palabras hacía alusión a los tres reconocimientos consecutivos del argentino (2010, 2011 y 2012), cuando algunos llegamos a pensar que el premio debería llamarse Balón de Messi o Messi de Oro o algo que hiciera homenaje al aburrido monopolio que solo el portugués pudo romper hace dos años (ver los mejores goles de Messi). 

Enseguida las cámaras mostraron al argentino, que dejó escapar una sonrisa medio fingida ante el desafío mientras lucía, si es que cabe tal verbo, el frac violeta con el que escandalizó al mundo de la moda y al del fútbol. (Por favor, pibe, no te lo volvás a poner, ándate donde el diseñador del portugués).

La velada de Zúrich fue apenas el cierre de la montada que le pegó todo el año pasado el europeo al suramericano. En 2014, CR7 se coronó mejor jugador del planeta a pesar de un mundial para el olvido, lideró al Real Madrid en la consecución de su décima Champions League y también fue campeón en el Mundial de Clubes (ver los mejores goles de Ronaldo).

Además, fue el Pichichi (goleador de la liga española) y cerró el año anotando 13 goles en sus últimos 15 partidos y como líder en la tabla de anotadores de 2015 con 25 gritos (10 por encima de La Pulga). 

Como si todo eso no le alcanzara para alimentar su ego incansable –ese que lleva a James a salir corriendo en búsqueda de su abrazo, incluso cuando es él quien ha metido gol–, su Real Madrid alcanzó 21 victorias consecutivas, récord histórico en la liga española de todos los tiempos.

Entre tanto, La Pulga vio como la Copa Mundo se evaporaba ante sus ojos y la Fifa le ofrecía el premio de consolación de Mejor Jugador de Brasil 2014, mientras ni siquiera él mismo entendía por qué y se deshacía del incómodo trofeo tras recibirlo. 

El Barcelona, entonces, era una parodia de la máquina perfecta de Guardiola, que se aburrió (literalmente) de levantar copas y dar vueltas olímpicas y los burdos chismes le ganaban la partida a su fútbol prodigioso. Que es autista, que su familia es un lío, que las hormonas que le inyectó el Barcelona cuando era un niño genial y escuálido le jodieron el ánimo, que no juega a nada cuando se pone la camiseta de la selección. 

Bastaron 2 meses para que callaran los especuladores y para que el que estaba arriba cayera en picada y el que estaba abajo se le montara. Así es el fútbol y así es el pie a pie que tienen los dos cracks desde 2010. 3-2 es el marcador a favor del argentino, desde entonces, tanto en la carrera anual por el Pichichi como en la pelea por el Balón de Oro Fifa.

En lo que va corrido de este año, después de la ceremonia de Zúrich y la caída por 1-0 del Barcelona ante la Real Sociedad una semana antes (con Messi en la banca y un encontronazo no comprobado con el técnico Luis Enrique en los camerinos, que según algunos columnistas tienen a La Pulga como verdadero capitán de un barco que regresa orondo del naufragio), los números victoriosos y los problemas extra futbolísticos se intercambiaron los nombres.

En 2015, Messi tiene 17 goles y 8 asistencias en 11 partidos, triplicando en tantos y duplicando en pases de gol a CR7. Además está arriba en la pelea por el Pichichi (32 goles contra 30 de su rival), después de arrancar el año diez tantos abajo. Su equipo es líder de la liga española, jugará la final de la Copa del Rey y clasificó a cuartos de la Champions tras atender sin atenuantes al Manchester City (3-1 en el global), con él repartiendo “cucas” como en un cotejo de barrio.

Mientras tanto, Cristiano no ve media en la cancha y fuera de ella (a veces también adentro) sigue dándoles papaya a los que gustan de perseguir a las estrellas develando su inevitable lado humano. Terminó con su novia Irina Shayk, que se limitó a decir “me gustan los hombres honestos y fieles” cuando le preguntaron por la ruptura; en las canchas españolas (a pesar de las fuertes sanciones que hay contra las hinchadas que inciten a la violencia) le cantan “un borrachooooo, Cristiano es un borrachooooo”, después de que el reggaetonero colombiano Kevin Roldán publicara videos de su fiesta de cumpleaños (un vistazo al video), que costó más de 300 mil euros y que fue celebrada justo el mismo día en que el Atlético de Madrid, su rival de patio, les empacó a él y a otros de los rumberos (entre ellos James lesionado) un 4-0 escandaloso.

Además, en febrero fue bautizado Balón de Ogro por los hinchas rivales, después de que se fuera de puñetazos y patadas contra Edimar, jugador del Córdoba que lo marcaba como se acostumbra en los tiros de esquina: con arañazos, codazos y jalones (ver el puñetazo). 

Por todo eso –y por otras razones entras las que se encuentran las lesiones simultáneas de James, Ramos y Modric¬– el Real viene en la mala. Fue eliminado de la Copa del Rey, ha perdido tres de sus últimos diez encuentros, también el liderato de la Liga local y el Schalke 04 alemán casi lo deja por fuera de la Champions, al ganarle 4-3 a domicilio.

La cancha está servida y más de 400 millones de personas esperan saber el ganador del duelo entre Messi y Ronaldo, entre el Barcelona embalado y el Real achantado y entre la BBC europea (Bale, Benzema y Cristiano), que se la juega por la genialidad y el individualismo y los Tres Compadres sudacas (Messi, Neymar y el Mordelón Suárez), que le apuestan a la diversión en familia. (Los seis cracks juntos están avaluados en más de mil millones de dólares. Hágame el favor: la locura del fútbol y del mundo). 

Aquí estuvimos, entonces, hablando de fútbol (una de las dos cosas que más me gusta hacer en el mundo –como dijo William, el papá de Williamcito–) y esperando un súper clásico que podría invertir las posiciones y dejar montado de nuevo a CR7 o alargar el cuarto de hora de La Pulga. 

La historia del fútbol de los últimos 30 años no recuerda un duelo tan caliente y lo más probable es que los mejores jugadores de fútbol del mundo en la actualidad (varios escalones por encima de sus perseguidores) se sigan alternando los balones de oro, los pichichis, los escándalos y chismes, los aplausos y las rechiflas. 

Ya veremos el domingo, ¿quién se la monta a quién? Mientras, apuesten aquí.

Temas relacionados: