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Estimado Neymar: por favor no más payasadas

Las payasadas del mayor ídolo/villano del fútbol brasilero.
Por
Héctor Cañón

El crack brasileño es un Doctor Jekyll and Mister Hyde del fútbol, que se mueve entre las fantasías que hace con la pelota y los escándalos que arma cada vez que se le da la gana. A Colombia se la tiene montada desde el Mundial y este martes tendrá una nueva oportunidad de recurrir a su interminable repertorio de mañas.

Por: Héctor Cañón Hurtado @CanonHurtado // Foto: Gettyimages

Algún día aprenderemos que el secreto para contrarrestarlo será no tomarse sus payasadas como un asunto personal. Y es que, como suele suceder en la vida y en las canchas, no lo son. El codazo limpio, la patadita a espaldas del árbitro, el empujón alevoso cuando la pelota se detiene son viejas estrategias del balompié, que suelen tomarse el terreno de juego cuando el crack brasileño recuerda los dividendos que le han proporcionado a lo largo de su pomposa carrera.

Campeón de la Copa Libertadores, de tres campeonatos paulistas consecutivos, de la liga española, de la Champions League y de las Olimpíadas son la otra cara de este Dr Jekyll and Mister Hyde del fútbol moderno. Así es Neymar: genial, bravucón, creído, sucio y ganador. Su estrategia, frente a la selección Colombia las cuatro veces que se le ha cruzado en los tres últimos años y frente a algunos de los clubes que derrota cada semana en el fútbol del viejo continente, es volverse protagonista de un partido calentado a punta de piscinazos que les arrancan hondas exclamaciones al público, de jugaditas de más que pretenden desnudar con arrogancia las falencias del enemigo, de reclamos airados que interrumpen el flujo del juego y marean al juez, de ese fútbol de favela, que a punta de un interminable repertorio de mañas, pretende alzarse con las victorias.

Lo peor del asunto es que lo logra. Poniéndole su sello característico a los partidos en los que los jugadores de la selección Colombia cayeron como ingenuos conejillos en sus trampas, nos sacó del Mundial Brasil 2014 y de los Juegos Olímpicos Rio 2016. En ambas oportunidades su juego conflictivo fue fundamental para que Brasil nos eliminara en cuartos de final, comprobando que en las instancias decisivas el poder de su arsenal de trucos crece más que su calidad futbolística.

Sin embargo, el asunto no se limita a las canchas, Cuando la pelota se detiene, Neymar Junior sigue haciendo de las suyas mientras el planeta fútbol se sumerge en un debate sobre su comportamiento, que lo mantiene en las primeras planas aun en las jornadas en las que su rendimiento futbolístico se desmorona. Evasor de impuestos, farandulero empedernido, modelo de calzoncillos, rumbero desvergonzado, perdedor ante la justicia brasilera, entrevistado arrogante, boxeador contra los hinchas y rivales son apenas algunas de las facetas del ídolo brasilero. Todo un clown, mi Neymar.

Y mientras la audiencia consume su insufrible propuesta, su imagen se consolida como una marca a la que siguen más de 140 millones de personas en las redes sociales, que vende casi un millón de camisetas con su nombre a la espalda por temporada y que facturó alrededor de 20 millones de dólares por publicidad en 2015. Ney, por su parte, tiene claro que cualquier bravuconería, exceso o desplante suman y a veces hasta más que las gambetas, los golazos y las filigranas por las que el planeta fútbol empezó a adorarlo cuando apenas era un adolescente confundido.

Estos son los momentos estelares del show de payasadas de Neymar.

- A madrazo limpio con los hinchas

La única copa que faltaba en la vitrina futbolística brasileña era la de las Olimpíadas. El día en que la ganó, Neymar respondió con violencia a los insultos de un hincha, que probablemente hacía parte del inmenso grupo que tachó su nombre de la camiseta 10 de la selección Brasil para poner el de Marta, crack del equipo femenino. Falto poco para que la cosa terminara en coñazos, pero los guardaespaldas lo rescataron. Genio, Ney.

- Como cantante nos mata

Ney puso a chillar a las chiquillas al subirse, de blanco en punta y con estilo rapero, al escenario para cantar con Michel Teló una de las canciones mas pegajosas e insoportables de la década. Esta vez no llovieron patadas, sino brasieres. 

- El taponazo a Armero

Después de haber jodido todo el partido en el que Colombia derrotó a Brasil 1-0 en la Copa América Chile 2015, Neymar le pegó un taponazo a Armero, cuando empezaba a brincar celebrando la victoria. Fue sancionado por cuatro fechas y Carlos Bacca, quien le respondió la provocación, también fue expulsado. Si no la hace a la entrada la hace a la salida, dirían mis tías.

- Evasión de impuestos

No se alarmen porque no es un error, lo que van a leer es verdad: el futbolista debió pagar 52 millones de dólares al fisco brasilero tras ser hallado culpable de evadir impuestos. Su estrategia, como la de tantos otros famosos, fue crear sociedades familiares para gambetear los tributos públicos. Lo paradójico del caso es que los afectados son quienes lo convierten en ídolo. ¡Qué crack!

- “¿Cómo serías tú si fueras yo?”

De entrevistado pasó a entrevistador y que preguntica la que se inventó el genio. Con su arrogancia habitual, el futbolista dijo que piensa seguir farreando porque sus logros lo avalan para hacerlo.

- Posteando a lo loco

Neymar les pone los pelos de punta a los técnicos y directivos del Barcelona con su compulsión a la hora de postear sus farras en las redes sociales. Del cumpleaños de su hermana Rafaela subió apenas veinte videos. ¡Goleador! 

- Prendiendo las canchas desde niño

Desde sus comienzos en Santos el 10 anunció que estaba dispuesto a armar camorra en las canchas cada vez que se le antojara. Sus “mejores” peleas en el terreno de juego tienen como opositores a Cristiano Ronaldo, Ronaldinho, Gareth Bale, Coentrao, Niño Torres y decenas más. Píntela que Neymar se la colorea. Eso es fijo. 

- El “no” a los judíos

A pesar de su carácter conflictivo ha declarado ser ferviente seguidor de Jesucristo. Cuando gana se pone la balaca que lo acredita como cien por ciento cristiano. Sin embargo, es probable que no haya leído que el Sermón del Monte propone hermandad hasta con el enemigo porque se negó a repartir los huevos de Pascua en una ceremonia judía en 2011. Qué amague, Ney.