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Ha llegado la hora de la venganza de los pobres en el planeta fútbol

Leicester en Inglaterra y Atlético Madrid en España y la Champions, hacen soñar con que los pobres pueden llegar al poder.
Por
Héctor Cañón

Desde el Pibe y su orquesta derrotando a domicilio a Argentina hasta la magia de James con Banfield de 2009, pasando por los jugadores ucranianos que desobedecieron a Hitler, una muestra de aquellos partidos en que David venció a Golliat y el planeta futbolero celebró a rabiar la victoria. 

Por: Héctor Cañón Hurtado  // Facebook: Héctor Cañón Foto: Getty  

Aunque Gary Lineker, goleador histórico de Inglaterra, haya dicho con picardía que el “fútbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania”, hay batallas memorables en las que un equipo destinado eternamente a perder entierra a un gigante. La semana pasada, Atlético de Madrid, un club que hasta hace cinco temporadas estaba cómodo en la mitad de la tabla, volvió a eliminar a Barcelona, el equipo más rico del mundo, de las semifinales de Champions League, como lo había hecho en 2014.

Millones de hinchas de todo el planeta futbolero reventaron las redes para celebrar la victoria del débil y burlarse del fuerte. El deseo de equilibrar por 90 minutos la desigual balanza del fútbol y el morbo de ver a los reyes caer fueron saciados una vez más. Desde ese día, los apasionados del fútbol tenemos un nuevo trofeo en la vitrina con la que argumentamos que vale la pena ver mil partidos en los que gana el de siempre. Al final, algún día, los pobres se vengan y una victoria suya parece borrar de tajo cien de sus rivales.

Cholo Simenone, el técnico argentino del Atlético de Madrid, es el perfecto Robin Hood del fútbol. Un paradigma de la justicia en un juego injusto por naturaleza. Les roba gloria a ricos como Barcelona, Real Madrid o Chelsea para repartirla entre sus jugadores y la hinchada, poblada en su mayoría por la clase trabajadora de la capital española, a la que suele arengar durante el partido para que ponga huevos, como si también estuvieran en la cancha y bajo su mandato. Ellos obedecen. Al fin y al cabo, en 2012 goleó al Chelsea en la Súper Copa de Europa con tripleta de Falcao, su estrella de entonces y ganó la Copa del Rey. Un año después, ganó una liga española acabando con la hegemonía miti miti de una década que perteneció, como tantas otras, a Barcelona y Real Madrid, con quienes además ya disputó una final de Champions League.

Mientras tanto, Leicester City, un equipo modestísimo con doble personalidad en primera y segunda división inglesas, está a tres partidos de dar la vuelta olímpica en un campeonato plagado de jugadores con sueldos estrambóticos y equipos que son máquinas de hacer dinero. Una de sus grandes estrellas de esta temporada, el argelino Riyad Mahrez, le costó al club lo que la superestrella del Manchester United, Wayne Rooney, gana en una semana. El Leicester cuenta con la simpatía de millones de hinchas futboleros del planeta convirtiéndose en ese icono actual de los que siempre han sentido una extraña fascinación por las causas perdidas.

Si el modesto Leicester queda campeón por encima de los millonarios equipos de Londres y Manchester o del tradicional Liverpool, sería una hazaña más para sumar en la selecta lista de ocasiones en las que el equipo pobre se impuso ante el rico, rompiendo todos los pronósticos y encendiendo la pasión de los hinchas. ¡Vamos, Foxes!

Grandes “asaltos” en la historia del fútbol.

Argentina 0 – Colombia 5. 

Maradona había dicho que la historia no podía cambiar. “Argentina está arriba y Colombia abajo”. Después de noventa minutos de superioridad abrumadora, la selección del Pibe celebró en la cancha del Monumental la clasificación al mundial y la goleada. Diego aplaudió.