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La crisis de la Selección Colombia

Por
Héctor Cañón

Jackson le dio quejas a la prensa española, James aún no vuelve, Falcao es un ex tigre que no le mete miedo a nadie y el profe Pérkerman empieza a convertirse en el profe Térkeman.

La sombra de los días infelices aparece en le camino de la selección más exitosa de nuestra historia mientras faltan tres semanas para enfrentar a Chile en Santiago y a Argentina en Barranquilla. ¿Y ahora quién podrá ayudarnos? ¿James Rodríguez? Si!!!

Por Héctor Cañón Imagen // AFP.

Jackson Martínez tuvo su oportunidad de oro en pleno mundial. Frente a Japón, en el tercer partido de la fase de grupos, cuando el profe Pékerman sorprendió al planeta fútbol con la locura de alinear 8 suplentes en un cotejo que aún definía por lo menos el orden de los clasificados, el negro dijo presente y la mandó a guardar dos veces (Ver resumen de Colombia 4- Japón 1). 

Los dos fueron tremendos pepinos, pero como no los hicieron Falcao o James a todo el mundo le pareció correcto olvidarlos. Luego, frente a Uruguay, Chachacha no tuvo mayor brillo, pero el equipo fue una sinfonía, como lo dijo El País de España, en la cancha del Maracaná. (Ver resumen de Colombia 2- Uruguay 0)

En seguida llegó la batalla definitiva. Brasil, pentacampeón del mundo y local, se ofrecía como la mayor oportunidad en la historia de la selección Colombia para salir del tercer mundo futbolero al que siempre hemos pertenecido.  

Y ahí, cuando el desafío fue inmenso, don José se mostró timorato. En vez de jugar con dos delanteros, fórmula que le había dado excelentes resultados frente a nipones y charrúas (6 goles a favor y 1 en contra en los dos cotejos), se decidió por un medio campo nutrido en el que Freddy Guarín y Víctor Ibarbo lucieron perdidos mientras que James y Cuadrado no supieron manejar la avalancha de patadas y el localismo del juez.

Brasil nos ganó 2-1 y el negro Jackson miró desde la banca como la gloria se nos escapaba cuando la tuvimos en frente. (Ver resumen de Brasil 2- Colombia 1

Nadie dijo nada y era de esperarse. Fuimos la alegría del mundial, el equipo más limpio, tuvimos al goleador y al jugador con más asistencias y nos trajimos un decoroso e histórico quinto lugar.

Sin embargo, Pékerman pecó en prudencia excesiva y, de nuevo, volvió a caer, después de haber mostrado el mejor fútbol en primera ronda, en cuartos de final y ante el local, como le había sucedido en Alemania 2006 cuando conducía a la selección Argentina, durante la tanda de penales. En esa oportunidad, sacó a Riquelme, promediando la segunda parte, para meter otro volante de marca y dejó a Messi en la banca como lo hizo con el negro Jackson. (Ver resumen de Alemania1- Argentina 1)

En Brasil 2014 pasó lo mismo y nadie dijo nada porque la miel de la victoria nos tenía borrachos a todos. El profe era un intocable entonces y la banqueada al negro pasó sin pena ni gloria por los ojos del país futbolero.

Hoy, las cosas son muy diferentes. La selección Colombia está en crisis. Jackson no tuvo un minuto en el inicio de la eliminatoria y aterrizó en Barajas soltando la bomba de su insatisfacción y asegurando que no sabía si sería convocado de nuevo.

El profe Pékerman se está convirtiendo en el profe Térkeman y el equipo empieza a salírsele de las manos. Hasta la fecha, ningún jugador había dado declaraciones negativas a la prensa y la salida en falso de Chachacha (nada lo justifica porque esos son temas que se deben debatir en el camerino) demuestra que, puertas adentro, el equipo empieza a resquebrajarse.

Pilas profe, usted sabe de esto mucho, pero lo que no estoy seguro de que tenga tan presente es que un grupo de colombianos que trabaja juntos y tiene a algunos de sus miembros insatisfechos es una bomba de tiempo presta a estallar en cualquier momento.

Dios nos libre de las épocas de los borrachines que hacían lo que se les daba la gana, de los madrazos internos, de las caídas en una y otra cancha y de las ausencias dolorosas de tres mundiales en racha. Dios nos libre de que las cosas en el camerino estén más oscuras de lo que sabemos y también de que las quejas públicas del negro sean solo la punta del iceberg.

A la situación de Chachacha debemos sumarle varias angustias más. Falcao es un ex tigre y ya no le mete miedo a nadie. En Chelsea no fue convocado para el último juego de Premier League y en Champions no tuvo ni un minuto. Aunque Mourinho desmintió que los blues no lo vayan a comprar, es evidente que a Radamel se le acaban las oportunidades. Don Balón dijo que el Barcelona lo quería como 9 suplente y uno se imagina al agente Mendes detrás de esos títulos amarillistas e inverosímiles.

Si Falcao vuelve a ser el que fue el 2012 será un milagro futbolístico. Mientras tanto, Bacca y Jackson deben recibir el trato de goleadores porque lo son. En Europa la han sacado del estadio y con la amarilla solo necesitan continuidad para demostrar quiénes son. (Ver los goles de Jackson Martínez en Porto 2014-15) 

Ahí no para el drama para la sele. James aún no vuelve, Ospina se jodió el hombro, Teo es Teo solo en Barranquilla, Aguilar va a necesitar tiempo para retomar su nivel y Murillo deberá curtirse como central a punta de errores como el que le vimos en el tercer gol de Uruguay, partido en el que la crisis del equipo ya no pudo ocultarse más.

Como si todo eso fuera poco, Colombia, hoy, no tiene laterales de peso y esa era su gran virtud tanto en las eliminatorias pasadas como en el mundial de Brasil. Zuñiga y Armero difícilmente se volverán poner la tricolor y la verdad es que los extrañamos mucho. El asunto no es que los gatilleros tengan la pólvora mojada ni que los creadores estén bloqueados. La debilidad es que no tenemos juego por los laterales y eso en el fútbol moderno es imperdonable.

Frente a Perú y Uruguay, en el arranque de la eliminatoria a Rusia 2018, Fabra y Arias cumplieron en la victoria 2-0 sobre los incas en Barranquilla y fueron un desastre (literalmente) en la caída estrepitosa en Montevideo. (Ver resumen de Uruguay 3- Colombia 0).

Ojo, esa es la derrota más dura que ha recibido el equipo desde que don José llegó al banco y, como lo saben los japoneses, la crisis es oportunidad y peligro. El equipo y su director técnico tienen la oportunidad de enderezar frente a los dos mejores equipos del continente en la doble fecha eliminatoria de noviembre.

Si no se logran por lo menos tres puntos la crisis habrá estallado y el profe deberá hacerse a un lado porque la cuesta al mundial volverá a estar tan empinada como lo estuvo, durante años, antes de su llegada.

Chile en Santiago y Argentina en Barranquilla serán los encargados de confrontar a Colombia y en ese par de partidos sabremos si en realidad somos el quinto mejor equipo del mundo, como asegura la Fifa, o hemos regresado al lugar incómodo que hemos ocupado históricamente, tras el fiasco de la Copa América Chile 2015 y la goleada frente a los uruguayos.

Por último, la polémica acerca de que el equipo no tiene líder ni capitán es una verdad a medias. No lo tuvo en el Centenario cuando más lo necesito, en el único partido de la era Pékerman en que nos empacaron una diferencia de tres goles (ojo: solo Uruguay nos había ganado por dos goles  durante la eliminatoria pasada), y lo tuvo en Teo cuando al ganarle a Perú en Barranquilla llegamos a ilusionarnos con el regreso del buen fútbol y las victorias. (Ver resumen de Colombia 2- Perú 0).

Líder y capitán si tenemos, lo grave es que es irremplazable. Se llama James Rodríguez, es el goleador del pasado mundial, 10 del Real Madrid y uno de los mejores jugadores de fútbol del momento. Profe, no se ponga Térkeman y llame a los que son: así ganamos y calla los rumores de que usted hace negocios con los jugadores y con el señor Pascual Lezcano.

Punto final.