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Los agüeros más usados en el mundo del fútbol

Desde la famosa barba de Messi hasta las orinadas al poste de Sergio Goycochea.
Lionel Messi con la barba de la Copa América Centenario
Lionel Messi con la barba de la Copa América Centenario
Por
Héctor Cañón

Algunos besan la calva de un compañero, otros orinan a la sombra del arco. Hay también quienes visitan brujos o santos sin distinción alguna y quienes se cuelgan dos relojes y un rosario encima para cambiar la historia de los partidos. La fe a veces alcanza y otras no es suficiente, pero todos siguen creyendo en un milagro que traiga consigo las copas.

Por Héctor Cañón Hurtado // @CanonHurtado

El planeta fútbol estuvo en vilo hasta el fin de semana pasado porque todos querían saber si el agüero de no afeitarse le iba a funcionar a Lionel Messi para ganar por fin un título con la selección de mayores de Argentina. Mientras millones de fanáticos le rogaban que echara reversa en su decisión de renunciar a la camiseta número 10 de su país ante su historia de fracasos y esquivas copas, “La Pulga” volvió a aparecer, en medio de sus vacaciones exóticas por el Lejano Oriente y sin aparentes secuelas por la derrota en la final de la Copa América ante Chile, barbado y sin la medalla de los campeones.

La decepción ha sido inmensa: ni siquiera esa cábala sirvió para que el mejor jugador del mundo corroborará su imagen de ídolo con un título. Sin embargo, el fútbol continúa (como siempre) y muchos de sus protagonistas no están dispuestos a dejar de lado las camándulas, los baños de hierbas, los huesos de animales, las veladoras encendidas en los camerinos, los rituales con perfumes y esencias ni la decisión de medírsele a experimentar en carne propia el mito de que Sansón solo es fuerte cuando conserva su larga cabellera.  

El fútbol, desde sus comienzos, ha sido un reino fértil para las supersticiones. Sin ir muy lejos vale la pena recordar que Carlos Salvador Bilardo, según ha bromeado él mismo, le debe la Copa Mundo que ganó dirigiendo a Diego Maradona y compañía en México 86, a los favores recibidos de parte del Milagroso de Buga, a quien los jugadores se encomendaron en persona antes de que arrancara el torneo. Para desgracia de Messi y su estridente fanaticada, el director técnico de Argentina ahora es Gerardo Martino y no Bilardo. Esta vez no hubo visita a la capital de los milagros y el agüero de la barba no fue suficiente frente a la jauría chilena que lo rodeó durante toda la final y celebró cuando envió su tiro penal al cielo.

Al parecer, más allá de que el marcador destroce o confirme las supersticiones, los camerinos seguirán siendo un lugar donde muchos jugadores y directores técnicos dan rienda suelta a su imaginación para armarse de escudos, lanzas y trucos que les permitan revertir las decisiones equivocadas en el terreno de juego o los simples accidentes de un deporte en el que cada torneo es más difícil acertarles a los pronósticos.

Algunos rechazan el color de los uniformes de sus dirigidos, otros acomodan milimétricamente y en el mismo orden sus implementos deportivos en el camerino antes de cada partido o besan la calva de algún compañero, hay quienes se tatúan a los hijos y la abuela y quienes se arrodillan antes del fragor de la batalla. Las creencias con las que se pretende generar o evitar situaciones en el terreno de juego son tan diversas y disímiles como los estilos para patear la pelota de los jugadores. Cada futbolista escoge las cábalas que han de apoyarlos en el camino a la victoria y lo único que tienen en común en el reino de las supersticiones es el deseo de ganar.

Aquí les dejamos el Top 7 (uno de los números preferidos por los cabaleros del fútbol) de las supersticiones del balompié y la invitación a pensar cuál les puede servir para lograr lo que desean. Pilas porque en algunos la frontera con la brujería o la cursilería es invisible.

1. Bilardo, el rey de las cábalas.

A pesar de que el Milagroso de Buga le dio una Copa Mundo, el director técnico argentino no le era fiel. En Italia 90 puso a sus 23 jugadores a besar una novia porque eso traía buena suerte, contrató brujos con Estudiantes de La Plata, prohibió el pollo en las concentraciones de los equipos que dirigió y acosó a siete compañeros cada vez que un tren pasaba cerca para que lo acompañaran a verlo.   

2. Chicharito de rodillas

La mala suerte de ser apodado como una arveja pequeña, es compensada por el delantero mexicano Javier Hernández con su ritual de arrodillarse antes de que ruede el balón.

3. Maradona, dos relojes y un rosario.

Ni sus dos relojes ni la Virgen le sirvieron a Diego para mantenerse como director técnico de la selección Argentina. Su paso por el banco fue un desastre que ninguna cábala habría podido evitar.

4. Los besos de Laurent Blanc.

En el mundial de Francia 1998, el capitán del equipo local la rompió con su agüero de  besar la calva de su compañero Roland Barthez, arquero del equipo. Como con la panza del Buda, funcionó: los galos fueron campeones. 

 

5. Las meadas de Sergio Goycochea.

Mientras algunos rezan y no les funciona, otros orinan en público y salen subcampeones del mundo. Así lo hizo el arquero Goycochea antes de cada una de las tres tandas de penales que llevaron a Argentina a la final.

6. El silencio de Mario Gomez.

Algunos lo acusarán de anti patriota, pero la verdad es que el delantero alemán no canta el himno de su país antes de los partidos desde que, antes de cumplir 15 años, olvidó hacerlo y luego metió gol con la selección infantil de su país. Qué niño, Mario.

7. Los calzoncillos de René.

El loco Higuita se ponía ropa interior azul cada vez que tenía partido. Uno podría pensar que le funcionó y que no le funcionó. Por lo menos el día que hizo el escorpión en Wembley valió la pena. ¡Grande, René! 

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