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Los manoseos a los deportistas colombianos en nombre de la paz

Falcao, Nairo, Mariana, Yuberjen y la lucha entre los bandos del “sí” y el “no”.
Por
Héctor Cañón

A pesar de correr el riesgo de ser manipulados por la oportunista clase política colombiana, algunos atletas top del país se han mostrado partidarios de la reconciliación. Otros se mantienen en los límites de lo políticamente correcto y también hay quienes salen a marchar en las calles con pancartas a favor del Sí. Los días de silencio casi cómplice ante la violencia o de nexos con el crimen organizado de algunos ídolos son parte del pasado.

Por Héctor Cañón Hurtado @CanonHurtado

Luis Herrera y Nairo Quintana hablaron de paz tras coronarse campeones de la Vuelta a España. Entre la hazaña deportiva y el discurso sobre la realidad nacional de los dos gigantes del ciclismo colombiano pasaron veintinueve años cruciales de una guerra que ha dejado 260 mil muertos, 45 mil desaparecidos y 7 millones de desplazados en poco más de cinco décadas. En 1987, el Jardinerito de Fusagasugá dijo “solo quiero que en Colombia haya paz, mucha paz”. Habían pasado casi dos años de la toma del Palacio de Justicia, el narcotráfico empezaba a sacar las garras y las FARC y el ELN crecían vertiginosamente. Lo suyo era casi un deseo ingenuo y aun espera para convertirse en realidad. 

Sin embargo, en los últimos años varios deportistas top del país se han unido a su demanda. Casi 30 años después de la hazaña de Lucho, Nairo fue más allá en cuanto a su visión del país. “Colombia es paz, deporte y amor. Que el mundo lo sepa”, fueron las palabras del campeón en la celebración por la victoria en la Vuelta a España. Días atrás, el 29 de agosto, tras imponerse en la mítica etapa de Lagos de Covadonga, tal como lo hizo Lucho, había pedido a los colombianos apoyar el acuerdo de paz en las urnas. 

Así, de frente, al estilo Nairoman. El cliclista boyacense no es el único deportista élite del país que, tras años en los que algunos ídolos callaron e incluso fueron judicializados por su compinchería con la delincuencia organizada, se ha pronunciado a favor de la paz en Colombia. Algo similar había dicho el futbolista Pablo Armero mientras la selección Colombia brillaba en Brasil 2014. 

Sin embargo, al asunto de los deportistas y la paz es tan espinoso como cualquier otro que tenga que ver con los procesos de reconciliación colombianos. La manipulación de su imagen en épocas electorales, el silencio casi cómplice de algunos campeones durante décadas, los vínculos del fútbol y la mafia, el intento de manoseo de los políticos y la consecuente decisión de los deportistas de mantenerse en los límites de la diplomacia a la hora de opinar sobre la difícil realidad nacional hacen parte de esta historia de tres décadas.

El último capítulo es vergonzoso. Mariana Pajón, doble campeona olímpica de BMX, tuvo que salir al aire a aclarar que la fotografía suya con una pancarta a favor del No para el plebiscito del 2 de octubre era un burdo montaje. A diferencia de Nairo, la bicicrosista no se pronunció a favor del Sí. “Para mí la paz no viene de un gobierno, sino de cada persona”, fueron sus salomónicas palabras. Es posible que las declaraciones de Mariana, nombrada Campeona de la Paz de la Onu en 2015, hayan tenido como objetivo deslindarse de la polarización política colombiana, que se ha intensificado en estos días previos al plebiscito, y, de paso, resguardarse de cualquier intento de manipulación por parte de los partidos que lideran las campañas por el No y el Sí. 

Vale la pena recordar que en 2012, mientras iniciaba el proceso de paz que desembocó en los acuerdos que están por ser sometidos a la voluntad popular, Mariana apareció en un video de la Presidencia de la República, junto a Juanes, Fonseca y otros colombianos reconocidos y anónimos, que fue usado para el lanzamiento de la campaña “Mi aporte es creer, yo creo en la paz”, primera estrategia mediática del gobierno de Santos para conseguir apoyo ciudadano a los diálogos de La Habana. 

Desde entonces y con los avances del proceso, las opiniones se han polarizado y varios deportistas top han sufrido intentos de manipulación por parte de los promotores de las dos opciones. Falcao García, quien también apareció en la campaña “Mi aporte es creer”, tuvo que salir a aclarar que no apoyaba ningún partido político, después de que en 2014 se publicara una fotografía suya, en compañía de Martín Santos, hijo del Presidente, con una paloma de la paz en la solapa del traje. “Fue un encuentro casual”, dijo el delantero, en los días previos a la segunda vuelta electoral, para aclarar que el hecho de que el símbolo de la segunda campaña presidencial de Santos apareciera en la imagen no lo hacía su partidario público.

A pesar del incómodo incidente, El Tigre, como muchos colombianos, tiene claro que apoyar los acuerdos de paz no es apoyar al Presidente de la República. El 23 de junio de 2016, día en que el gobierno colombiano y la guerrilla más vieja del planeta, anunciaron su acuerdo de paz, se fue de doblete bilingüe en twitter: “Gracias Dios por el fin de 52 años de guerra. Todos, en especial mi generación, somos los responsables de construir la nueva Colombia”, escribió Falcao. En unos pocos minutos, su trino fue retwitteado más de 7 mil veces y recibió más de 15 mil likes confirmando que la influencia ejercida por los ídolos deportivos sobre la sociedad es poderosa. 

Precisamente, ese es otro de los motivos para que los deportistas top del país prefieran usar un tono políticamente correcto a la hora de opinar sobre la paz y demás vericuetos de la realidad colombiana. Al fin y al cabo, los intentos de manipulación vienen de los dos bandos en conflicto. Aunque nunca se comprobó, algunos medios de comunicación aseguraron que las directivas de Coldeportes presionaron a los deportistas olímpicos para que apoyaran públicamente el proceso de paz. Lo cierto del caso es que los atletas salieron en fotos con la paloma de la paz pintada en la cara, en compañía de Juan Manuel Santos, y todos sabemos que en épocas electorales una imagen vale más que mil palabras.

En la otra cara de la moneda, el Pibe Valderrama, Martín “Cochise” Rodríguez, Miguel “Happy” Lora, Cecilia Baena y Yuberjén Martínez, reciente bronce olímpico en boxeo, salieron hace pocos días a las calles en una manifestación que apoyaba el Sí para el plebiscito más importante de la historia electoral del país. De inmediato, en las redes sociales, algunos se preguntaron por qué las leyendas del deporte nacional no apoyaron en sus épocas gloriosas iniciativas similares y por qué el boxeador estaba ahí si fue uno de los deportistas que logró la hazaña olímpica sin apoyo integral por parte del gobierno. 

Por lo visto, proponer paz en Colombia, aun para los ídolos deportivos, es arrancar una larga polémica y exponerse a ser usado, malinterpretado o atacado. Sin embargo, Nairo, Falcao y Mariana se le han medido a reflexionar sobre el tema e incluso a mostrarle a su fanaticada su apoyo al proceso de paz. Al parecer, los días en que los cracks colombianos eran amigos de los narcos, lavaban su dinero y delinquían a pesar de ser millonarios han quedado atrás.  

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