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¿A qué horas y por qué nos llenamos de tanto “gringo” en Colombia?

¿A qué horas y por qué nos llenamos de tanto “gringo” en Colombia?
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Jóvenes backpackers, cuchos jubilados, gente enamorada de Macondo y sus curiosos habitantes, hombres de negocios y decenas más de especies de “gringos” demuestran que Colombia es novedad en el mapa del turismo y los inmigrantes. Y siguen llegando. ¿Por qué?

Por Héctor Cañón Hurtado @CanonHurtado / Foto: Getty 

Hasta hace una década aquellos que se decidían a dejar sus países de origen para vivir o para viajar como turistas en Colombia eran considerados locos por muchos de sus paisanos. Así de sencillo. La Comunidad Europea y Estados Unidos tenían a las Farc en la temible lista de terroristas, algunos gobiernos recomendaban no visitar el país y las noticias que le daban la vuelta al mundo nos ponían en la lista de naciones donde la violencia desbordada espantaba incluso a los más aventureros y curiosos viajeros.

Hoy en día, aunque aun estamos lejos de las potencias que lideran el turismo internacional y de los países que más extranjeros acogen en sus tierras, es común ver “gringos” (que pueden venir de Estados Unidos, Europa o Australia, entre otros) mochileros recorriendo cualquier atractivo turístico nacional; jubilados canosos viviendo un retiro tranquilo en pueblos de pocos habitantes y de ritmo lento como Barichara, Palomino o Minca; estudiantes y profes aprendiendo español o enseñando sus lenguas maternas en las capitales congestionadas; y trotamundos de negocios descubriendo un paraíso en el que el cese al fuego entre el gobierno y las Farc les está permitiendo explorar a sus anchas. También hombres y mujeres que consiguen pareja criolla y, como le sucedería a Piqué si Carlos Vives lo llevara al Tayrona, ya no quieren volver a sus parches.

“Vine hace cuatro años en un recorrido por Suramérica, desde ese momento me enamoré del país y planeé trabajar en Europa para regresar porque sentía que aquí me podía ir mejor en muchos aspectos; es un país alegre y a la vez hay muchas cosas por hacer o mejorar. Ahora tengo un buen trabajo y sigo integrándome a su cultura y descubriendo el infinito potencial que tienen”, asegura Emilie Daniel, una francesa de 33 años que se dedica a guiar a su paisanos por los lugares más bacanos del país.

Las cifras confirman que el número de “gringos” que viven acá crece año tras año. A principios de 2015, el Dane informó que eran más de 130 mil, mientras el Banco Mundial había dicho, doce meses atrás, que apenas eran 100 mil. Si nos comparamos con Brasil, donde viven más de dos millones de extranjeros, estamos en pañales en la cantidad de inmigrantes. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que acá el crecimiento anual ha alcanzado el  30 por ciento desde que empezaron los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc y que el coloso suramericano tiene cinco veces más población y es seis veces más grande.

Sin duda, Colombia es la novedad del momento en el mapa. En cuanto a turismo, la estamos sacando del estadio a nivel regional y mundial. Mientras los parches más apetecidos del continente como Perú y México, crecen al ritmo promedio del planeta (alrededor del 4,0 por ciento), el país se escapa del lote a lo Nairo Quintana (12, 9 por ciento) y les advierte a las potencias estancadas como Francia, que tiene todo lo necesario para pelearles la punta. Además, en 2014 entraron más de 3 millones de extranjeros al país, casi el 40% más que en 2010. Como si eso fuera poco, Lonely Planet, la guía de viajes más popular del mundo, eligió a Colombia como el segundo destino preferido en el mundo para 2017.

“Este es un país increíble. Todos los viajeros me dijeron que era el mejor de Suramérica y yo lo he comprobado. En poco tiempo serán más famosos que Tailandia o que Marruecos para los viajeros de mi país, es increíble ver cómo pueden estar tan alegres en medio de situaciones complejas; eso apasiona al que viene de países aburridos y fríos”, dice Clay Riddle, un músico austríaco que ha visitado más de 40 naciones desde la adolescencia.

El turismo, en ocasiones, es la puerta de entrada de los extranjeros que quedan tragados de Colombia. Y así como caen al país miles de mochileros menores de 30 años para pasar sus vacaciones, también llegan ancianos a pasar los últimos años de su vida. El año pasado la revista Living, dirigida especialmente a pensionados, ubicó a Colombia como el octavo país del mundo para los retirados extranjeros. El país sacó una nota de 85,4 sobre 100, en un exigente examen que tuvo en cuenta la finca raíz, el costo de vida, la medicina, el clima, el entretenimiento y la infraestructura.

“Siempre celebramos el hecho de haber tomado una buena decisión y les recomendamos a amigos y familiares que nos visiten, algunos también decidieron vivir acá como jubilados, tenemos el clima ideal, un entorno que relaja y la posibilidad de vivir cómodamente y sin gastar tanto dinero”, dice la alemana Dorothee Dickler, quien después de visitar 20 países en su última década de vida laboral, escogió a Barichara para su retiro.

A los jóvenes backpackers y los cuchos jubilados, se suman los que vienen a aprender en la academia. El número de estudiantes temporales también se incrementó de 7.970 en el 2013 a 9.699 en 2014. Venezuela, México, Alemania, Francia, Ecuador y Estados Unidos encabezaron el listado.

Más allá de las cifras, es evidente que los “gringos” empiezan a hacer parte del paisaje nacional. Además, es posible que la luna de miel se convierta en un romance duradero. La probable implementación del Acuerdo de Paz, el alza en el precio del dólar, el hecho de que la Comunidad Europea haya retirado a las Farc de la lista de terroristas y la solicitud por parte del gobierno a Estados Unidos para que haga lo mismo sumarán tanto como lo hacen los clichés tropicales del buen clima, la gente parrandera, la cultura macondiana, la belleza de la gente y los paisajes y la diversidad de la naturaleza.

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