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¡Feliz cumpleaños Lady Gaga! Celebramos sus 30 revisando su metamorfosis pop

Lady Gaga llega al tercer piso, los días pasarán y sus transformaciones seguirán, pero las numerosas mutaciones de Gaga son, a la fecha, incontables.
Por
Mayra Hernández

Los días pasarán y sus transformaciones seguirán. Un día será Madonna, otro David Bowie, otro Courtney Love, otro un ser de otro planeta y así sucesivamente, pero definitivamente la identidad real de Lady Gaga, o más bien, de Stefani Joanne Angelina Germanotta, seguirá siendo indescifrable.

Por: Mayra Hernández // @Mayaelectrik Fotos: Getty 

El que conozca el rostro real de Lady Gaga que postee la primera foto, diría probablemente Javier Panera, curador de la muestra Inestabilidad y metamorfosis. Mutantes del pop. De David Bowie a Lady Gaga, que el año pasado, por esta misma época, se proyectaba en la Casa de la Cultura Medina del Campo en Valladolid, España, y quien resume en pocas palabras la identidad de la diva cumpleañera: “Una artista de la que prácticamente nadie conoce su cara real”.

Quizás Mr. Panera no es una eminencia del espectáculo. Muy probablemente ni la mismísima Gaga sepa de la existencia de este profesor que se sentó a recopilar más de un centenar de videoclips de los artistas que de Bowie en adelante han edificado sus estelares carreras a punta de alter-egos y constantes cambios de identidad como el legendario Marilyn Manson, la adorable Björk y, claro está, la señorita Gaga. Todo esto con el fin de evidenciar los excesos corporales a los que se someten las estrellas pop en un intento por escapar del cuerpo y de su propia identidad. Una perspectiva menos showcera y más pseudo-intelectual que resulta bastante apta para introducir a esta suculenta retrospectiva de las mutaciones que hemos visto personificar a la “Madre monstruo”.

Quizás algo de cierto tenga la teoría de Panera sobre la intención de los artistas como Gaga de ocultar su verdadera identidad. No en vano en el 2007, cuando empezaron a aparecer las primeras imágenes de una Gaga casi adolescente robándose el show vestida como stripper de New York en los retablos de Lollapalooza, resultaba difícil pensar que unos años atrás era la nerd de la clase. 

Un año después, en el 2008, le llegaría la fama con el éxito de su presagiador álbum The Fame, cuando empezó su transición de una estética novata e improvisada, a una estrafalaria e incluso perfecta y artísticamente pensada. De esta nueva tendencia surgieron piezas icónicas como el enterizo de encaje rojo con una corona de pelo de aire religioso, que lució en su presentación para el lanzamiento de V61 de V magazine en 2009; o el estrambótico vestido hecho a punta de pedazos de carne con el que pisó la alfombra roja de los MTV Video Music Awards en el 2010. Su llegada en un capullo a los Grammys del 2011 para la presentación oficial del Born This Way también aplica para resumir las repetidas veces en las Gaga impactaba. Pero eso era en sus primeros años de gloria. Poco a poco sus estrafalarios ajuares dejaron de sorprender a ser el chiste de cada semana en los portales de entretenimiento, opacando muchas veces su innegable talento musical.

Eso sí, valga la aclaración, no se puede negar que Lady Gaga llevó el performance y la importancia del vestuario en escenario y por fuera de él a otro nivel. Y eso es de aplaudir. En resumidas cuentas le ha dado sopa y seco en materia de performance a la mayoría de las divas del repertorio pop incluida Madonna. Y aunque más que una evasión de su identidad, lo que Gaga predicaba era el nacimiento de un ícono abanderado de los desadaptados. Los años pasarán y seguiremos siendo testigos de las mil y un mutaciones de Gaga hasta la fecha sin cifra exacta. No en vano Nicola Formichetti, su estilista durante esa primera extravagante faceta, renunció cuando Lady Gaga llegó al punto de pedirle 12 looks por día. 

Por fortuna Formichetti no le acolitó el jueguito dándole paso a una Gaga un poco más natural y evidentemente más sofisticada como la vimos en la ceremonia de la última edición de los Oscar, vestida en un inmaculado vestido blanco de su actual asesor de imagen, el diseñador Brandon Maxwell.

La primera transición a su nueva faceta de elegancia clásica y minimalista la vimos en 2013 por los días que protagonizó la campaña de Versace hecha toda una mimesis de Donatella Versace y luego en el 2014, manteniendo esa línea clásica, como dupla de Tony Bennet. Después en 2015 su rol en American Horror Story edición Hotel la hizo merecedora de un Globo de Oro que recibió vestida con un clásico y elegante vestido negro de la misma casa italiana. Recientemente también se dejó ver en faceta de modelo, bastante más pequeña que el resto de sus colegas, cerrando la pasarela otoño-invierno 2016 de Marc Jacobs en la reciente edición de New York Fashion Week.

Los días pasarán y sus transformaciones seguirán. Un día será Madonna, otro David Bowie, otro Courtney Love, otro Joe Caldorene, otro un ser de otro planeta y así sucesivamente, pero definitivamente la identidad real de Lady Gaga, o más bien, de Stefani Joanne Angelina Germanotta, seguirá siendo indescifrable. Es como si todos los personajes del mundo pop habitarán en ella. Quizás su futuro marido, el actor Taylor Kinney, aparte de su familia y equipo más cercano, sea el siguiente en conocer su rostro real, sin artificios ni decoraciones, mientras para el mundo real, su verdadera identidad seguirá siendo un absoluto misterio. Ni modo de decir lo contrario. La galería habla por sí sola.

 

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