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Camboya quebranta su censura cultural con el estreno de su primera ópera rock

Por
Redacción Shock
El pasado trágico de Camboya es el punto de partida del espectáculo, una historia de amor del tipo "Romeo y Julieta", narrada a ritmo de rap, rock y música tradicional camboyana.

El protagonista es un productor musical exiliado en Nueva York tras sobrevivir al genocidio, que decide regresar a Camboya y hacerse monje como terapia para dejar atrás a los fantasmas del pasado.

Pero sus planes se verán truncados al enamorarse de una cantante, Bopha, que le colocará en el aprieto de elegir entre el amor y las obligaciones del servicio monacal.

"Es una historia contemporánea con la que el público se sentirá identificado rápidamente. Refleja la situación de los jóvenes que perdieron a sus familias, las desigualdades entre ricos y pobres e, incluso, los problemas sobre la propiedad de la tierra", ha explicado a Efe el compositor del musical, Him Sophy, un superviviente del genocidio que recibió su formación musical en Moscú, donde vivió durante 13 años.

"Queremos ayudar a los jóvenes a entender el pasado sin dejar de mirar hacia el futuro. Mi intención es mostrarles algo nuevo", añadió Him, tras alabar las posibilidades del género de la ópera-rock, inaugurado por The Who hace 40 años con el álbum "Tommy".

Los cerca de 70 miembros de esta producción trabajan desde hace un mes en los últimos detalles del espectáculo, el más ambicioso organizado en el país desde los años sesenta.

Seis filas de butacas han tenido que ser sacrificadas para dar cabida al gran escenario que se ha montado en el teatro Chenla de la capital, que acogerá las seis funciones programadas hasta el 7 de diciembre.

El productor teatral neoyorquino John Burt es el impulsor del proyecto, en el que se enroló tras realizar varias visitas al país durante los años noventa juntó a Sophy y a la dramaturga Catherine Filloux.

A pesar de haberse gestado en Estados Unidos y de que la mayoría de los diálogos son en inglés, Him defiende el carácter camboyano del musical.

"Intenté hacer algo distinto a una ópera, mezclando el rock con la música tradicional camboyana", dijo el compositor.

Según él, lo más difícil fue dar cabida a 37 instrumentos tradicionales camboyanos a partir de una partitura compuesta para piano.

"Hemos tenido que reinventar algunos instrumentos para darles más versatilidad", explicó el compositor, que puso como ejemplo el cuerno de búfalo, al que ha incluido modificaciones para ampliar sus posibilidades, más allá de los tres tonos originales.

El espectáculo supone un paso más en el lento proceso de reconstrucción del que fue el mayor foco cultural del sureste asiático durante los años sesenta, arrasado por los jemeres rojos quienes, además de matar a cerca de dos millones de camboyanos, prohibieron cualquier expresión musical.

"Hemos tenido que formar a camboyanos para que ejerzan de técnicos de luz o de asistentes de escena. Esto les servirá para organizar sus propios espectáculos a partir de ahora", explicó Burt, quien defendió que "la evolución de las artes en Camboya se encuentra en un momento clave".

Once músicos, bailarines y actores de "Where Elephants Weep" son de nacionalidad camboyana, aunque la mayoría de los trabajadores son neoyorquinos con raíces asiáticas.

"Camboya carece aún de voces capaces de ofrecer a la vez un sonido pop y la profundidad que necesita la ópera", se justificó el productor.

"Uno de los efectos positivos del proyecto es que ayudará a percibir que las cosas han cambiado en Camboya, a mostrar que el ave Fénix ha renacido de sus cenizas", sentenció Burt.