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CERO 39, el enigma se revela

Por
Redacción Shock

Se habla de un cero, un tres y un nueve. Del Cero 39. Una cifra que es también el título de un clásico de Alejo Durán, y que hoy le da nombre a un experimento sonoro sin precedentes que, este 5 de julio, después de una larga expectativa, dará a luz a su primogénito.

Es poco lo que se sabe del piloto de esta nave espacial. Favorito de oscuros blogs y raras veces visto en vivo y en directo (en ocasiones solo frente a sus máquinas; otras acompañado por varios tripulantes en las voces, percusiones y videos; y más recientemente con un digital drummer llamado Fabián Piedrahíta), se trata de un personaje llamado Mauricio Álvarez, aunque más de uno lo conoce por sus alias “Fredo”, “Freddy”, “Lupito”, “Keyboard”, “Smetenan” o “Fungitonic” (con su proyecto alterno Fungitonic and The Lobers lanzará este año un severo disco, Óseo, con un sello español).

Dicen que a los 16 años este productor de herencia costeña tuvo su encuentro con una guitarra y desde ahí decidió invocar a la música por el resto de sus días, amén. Y aunque se ha fortalecido gracias al consejo de maestros como “Teto” Ocampo o Edgardo “El Mono” Moscote, su aprendizaje ha sido empírico y su código sonoro, nutrido tanto de la mística tropical del Caribe colombiano como de la electrónica experimental, es la conjura entre el pasado y el futuro. La sangre fría y la sangre caliente. Entre el caminar sin rumbo y el carnavalear a muerte.

Ya hace algunos años que los remixes firmados con el pseudónimo Cero 39 (el más popular es uno de Fuego de Bomba Estéreo, aunque también ha remezclado a artistas como Lido Pimienta o los argentinos del sello ZZK: Tremor o El Remolón) o temas propios como Estate cumbia se toman los playlists de los más fervientes neocumbieros del globo, articulando ese sonido que él mismo ha bautizado como “chucu chucu advance”.

Nómada por naturaleza, el Cero es un alma que ha vagado por Europa y por México, que ha realizado expediciones musicales por el Magdalena Medio, investigaciones en las profundidades psicodélicas de Barranquilla y producciones monstruosas en Cali, Medellín y Bogotá: todas estas, estaciones espirituales de una expedición a la que, hoy, estamos invitados a unirnos gracias a un primer disco llamado Móntate en el viaje.

“Es una cápsula en el tiempo, una herramienta para estar tranquilo y fresco, una actitud con la que se busca estar bien”, explica el comandante. Un trabajo que aglomera, en cada una de sus canciones y en clave cumbiera o “electropidub”, suaves secuencias electrónicas entrelazadas por ecos de dub y las colaboraciones de nómadas pasajeros como Tutu Keke de Barranquilla y Federico Fauna (q.e.p.d).

El tiquete de entrada a un hipnótico trip con paradas obligatorias en palos de mango, el clima de Medallo o los rumores del carnaval de Joselito. Él lo dice: “El Cero 39 es un imaginario, un chiste interno, la psicodelia del primer trago de cerveza…”. Un sonido que no solo llama a la danza instantánea, sino a una meditación cadenciosa. Etérea.

Como nueva apuesta del sello que lidera la avanzada local, Polen Records, casa de otros grandes como Bomba Estéreo, Sidestepper y Mucho Indio, este trabajo promete. Y es que ya era hora de montarnos en la propia navecita. Esa de las placas 0-3-9.

Descargar tres canciones del álbum

-Morenita

-Bye-bye

-Junto-al-mar

La banda estará lanzando su disco el próximo 5 de julio, a las 9:30 p.m. en La Puerta Grande.