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Chris Colfer. Sobre la importancia de salir del clóset

Por
Redacción Shock

Quisiera agradecerles a todos los chicos que nuestro show celebra, todos aquellos a quienes siempre se les dice ‘No’, a quienes los matones siempre les dicen que no pueden ser quienes son o tener lo que quieren por ser como son. ¿Saben? ¡Al diablo con eso!”, dijo él.

Y no lo dijo en cualquier escenario.

Chris Colfer, un californiano de 20 años, lo dijo en la tarima principal de los pasados Globos de Oro, donde recibió el premio a Mejor Actor de Reparto por su papel como Kurt Hummel, un estudiante de colegio que es constantemente matoneado por sus maneras, claramente amaneradas, en una de las series más populares de los últimos años: el musical Glee.

Sin mayor experiencia en televisión y recién graduado de bachillerato, Colfer, a los 18 años, llegó a las audiciones de un proyecto televisivo sobre unos chicos de colegio que ingresan a un programa musical en una escuela secundaria de los Estados Unidos. A pesar de fracasar en el intento de interpretar el papel para el que originalmente audicionó (el de Arty, el joven que anda en silla de ruedas), el creador de la serie, Ryan Murphy, director de cine y productor de programas aclamados por la crítica como Nip/Tuck, vio en él algo especial. “Cuando me dijeron que no había obtenido el papel de Arty, me desilusioné mucho, pero casi inmediatamente Ryan me dijo que no me preocupara, porque tenía pensado un personaje a mi medida. Y es que yo había interpretado un papel muy similar al de Kurt en una obra escolar hace mucho tiempo”, comenta Chris, recordando su experiencia como actor de obras colegiales en su natal Clovis, el pequeño pueblo de California donde nació y pasó la mayor parte de su vida antes de embarcarse hacia Hollywood.

Tras una tarde con los protagonistas de la serie en un set de los estudios Paramount, en el corazón de Hollywood, donde se graba la serie de Fox actualmente, fuimos invitados a presenciar una sesión de ensayo para uno de los episodios de la actual temporada, la tercera. Aprovechamos la ocasión y conversamos con Colfer acerca de la serie, la relación que tiene con su personaje, y el porqué es importante salir del clóset.

¿Cuál es el primer recuerdo que le llega a la mente cuando le nombran a Glee como referencia?
Es un lugar en el que por primera vez he sentido que valgo totalmente como persona, al que creo que pertenezco y en el que  encajo perfectamente bien.

¿Cómo describe a su personaje en el show?
A grandes rasgos, es un estudiante de bachillerato con vulnerabilidades, muy consciente de los obstáculos que tiene que sobrellevar por su personalidad. Pero también es un chico con buen sentido de la moda y la música.

¿Cómo era su vida como estudiante de bachillerato?
Bastante dolorosa, diría yo (risas). Yo no pertenecía a un grupo de música como un ‘glee club’, pero definitivamente no era de los populares. Los ‘montadores’ del colegio jamás me tiraron a una caneca de la basura, nunca me maltrataron físicamente; sin embargo, sí lo hicieron mucho emocionalmente. Entonces lo que la gente puede ver en el show, entre líneas, es muy real. Es exactamente lo que mucha gente está viviendo hoy en el mundo.

¿Sus compañeros de clase sabían que usted es gay?
No, yo no lo mencioné por lo complicado que aún sigue siendo en ciertos sectores. En un pueblo pequeño como en el que yo vivía, hay gente que puede hacer brutalidades solo por insinuarlo.

¿Por qué decidió divulgarlo ya cuando se hizo actor?
Porque me di cuenta de que es extremadamente importante para la juventud gay. Hay que tomar una posición de resistencia frente a cualquier tipo de discriminación o ataque. Está ok ser gay; no hay por qué esconderlo solo porque a otros no les parece. Uno debe respetar y aprender a convivir con diferencias de todo tipo. Nadie tiene por qué pisotear tu dignidad solo por no ser como otros quieren que seas.

¿Y cómo ha sido el recibimiento de esa actitud entre sus seguidores?
Magnífico. A diario recibo cartas de muchísimas personas de mi edad que me agradecen el hecho de hacerles sentir que no están solas con ese sentimiento de amargura que trae el ser ‘diferente’. He recibido mensajes de chicos en lugares muy lejanos que me dicen que gracias al show han desistido de pensamientos autodestructivos. Cosas así me hacen entender que lo que hago no solo sirve para entretener, sino para demostrar que, de una u otra manera, puedo ayudar a otros.