Se encuentra usted aquí

Christian Schrader

Por
Redacción Shock
Ni sé cuántos años llevo con el Estalla de esta banda en mi iTunes y todavía es uno de los que más suenan. Cuando me enteré de que a finales de este año salían con disco nuevo, la ansiedad arrancó. Elegancia tropical no me defraudó y fue soundtrack del cierre de la edición en la que la banda fue portada. Cumbia psicodélica untada de sintes profundos. Un buen viaje para interminables noches de diseño. 

Me la vi una mañana de sábado como se debe ver esta peli, abrazado a la novia. Se trata de una historia de amor entre un boy scout y una niña de coro que es rebelde, incomprendida y adorable. Cuenta con una dirección de arte que sin ser pretenciosa emboba a cualquiera y un reparto que sí lo es, Bruce Willis, Edward Norton y Bill Murray entregan papelazos que lo llevan a uno a la infancia y a recordar tesoros de amores que pertenecen ya a la ficción. 

Era mi primer festival de música en Colombia después de haber estado por fuera durante más de 10 años, y me vine a encontrar con esta banda difícil de agarrar. Cuando leí ese nombre en el cartel del festival no lo podía creer. Además, porque me pareció una apuesta muy riesgosa. Para muchos, TVOTR no es una banda fácil de digerir. Feliz sorpresa fue haber sentido la energía de toda la gente metida y súper conectada con la banda esa noche. El clímax llegó con Wolf Like Me. Acordes guerrilleros y un público brincando al compás como soldados.  

Antes de ser su diseñador, leí sobre este salto en una de las ediciones de esta revista. Me pareció de una demencia poética. “Salto desde el borde del espacio”, decía, seguro un copy de los de mercadeo de Red Bull, que la verdad hacen bien su trabajo. En fin, pensé que ese salto nunca se haría. Pero pasó. Nunca se me va a olvidar el sentimiento de estar viendo un evento en simultánea con todo el planeta, mientras el protagonista, en simultánea, observaba a ese planeta. Hermoso.

Soy diseñador, pero si me tocara dedicarme a hacer algo el resto de mi vida sería un deportista olímpico. Corro maratones, pero la mañana siguiente me levanto sin rodillas y tengo que llamar al trabajo con una excusa como “tapé el baño y ya viene el plomero” para capar oficina. De pronto por eso, la mañana que Mariana Pajón ganó la medalla de oro en estos Olímpicos, viví la mezcla de sentimientos más extraña mientras veíamos la transmisión en las instalaciones de Shock: envidia, orgullo, felicidad, todo con una piel de gallina comunal. Momento sublime de este 2012.