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Coldplay lanza mundialmente su álbum 'Mylo Xyloto'

Por
Redacción Shock

La tarima del Palco Mundo de Rock In Río 2011, uno de los festivales más monstruosos del mundo, era tan monumental que no parecía el escenario para un concierto sino la fachada de un palacio futurista. Estaba diseñada para unos pocos. Solo ellos podían domarla. Imponerse con su música a su tamaño. Y justamente eso lo confirmaba el cartel programado para esta décima versión del festival: Metallica, Red Hot Chili Peppers, Lenny Kravitz, Shakira, Evanescence, System of a Down, Katy Perry, Rihanna, Guns N’ Roses y un cuarteto inglés formado hace quince años llamado Coldplay. La noche del primero de octubre, la banda del carismático y sincero Chris Martin (voz, piano y guitarra), Jonny Buckland (guitarra), Guy Berryman (bajo) y Will Champion (batería), presentó ante más de 100,000 personas las canciones de su nuevo álbum de estudio, bautizado con el extraño e impronunciable nombre de Mylo Xyloto (‘mailo shailotou’): canciones que, sin dejar a un lado el clásico sonido Coldplay, tienen un ángulo experimental que a veces es crudamente industrial, otras es peligrosamente pop, y en otras recrea esa estrecha atmósfera que hace que siempre sea placentero oírlos. Que a pesar de que nos lleva a lugares extraños (desde la soledad y la desolación que provocan la modernidad hasta, literalmente, el paraíso – el segundo sencillo se llama Paradise–), no dejan de llevarnos también a ese lugar al que siempre nos llevan Martin y sus amigos: a la alegría de la vida, a lo épico de la experiencia humana. El primer rugido de Coldplay sobre el escenario anunció que se traían una experiencia que iba mucho más allá de un concierto para convertirse en un ritual de exaltación a las emociones. La banda sonora de Volver al futuro, la canción instrumental homónima al disco, un juego de luces de neón y un derroche de juegos pirotécnicos que marcaban la entrada de Hurts Like Heaven, no eran el preámbulo de un recital musical: eran un calculado tránsito a carnaval que celebraba el hecho de estar vivos. Más adelante hubo un nuevo clímax, cuando Martin cantó en el piano un fragmento de la célebre canción brasilera Mais que nada, el equivalente de ponerse el sombrero vueltiao’ en Colombia.

Durante los ochenta minutos que duró la presentación, todo el público cantó de memoria las canciones. Desde la nostálgica e hipermelódica Yellow –la carta de presentación de la banda ante el mundo en el 2000–, hasta el épico himno Viva La Vida, pasando por la eufórica Clocks o la triste balada The Scientist, el concierto era una confirmación: estaba ante una de las bandas más importantes de la década e incluso, de una nueva generación. A pesar de haber surgido en un momento tan difícil para la industria discográfica como el boom de Napster, Coldplay no solo se mantuvo a flote, sino que consiguió records de ventas de sus discos y descargas digitales legales, e incluso se ha dado el lujo de negar el uso de sus canciones para campañas publicitarias de multinacionales.

Coldplay es como un amigo encantador y sencillo, de esos en los que se puede confiar fácilmente, al que se le puede invitar a todo tipo de planes y hablar con él tanto de cosas muy íntimas y emocionales, hasta de asuntos muy serios y trascendentales. Treinta horas antes, en un suntuoso hotel de la famosa zona de Ipanema, había tenido la oportunidad de conocer a los protagonistas de esta máquina de éxitos radiales y pude confirmar que transmitían la misma sensación de nobleza, emotividad y romanticismo de sus canciones. Eran cuatro tipos sencillos que saludaron afectuosamente a todos los miembros de la prensa y que lamentaron de antemano el corto e impersonal espacio que teníamos para hablar. Disculpas similares a las de quién lamenta que los tiempos y las tecnologías modernas nos hayan quitado la posibilidad de hablar mirándonos a los ojos.

Esta banda, que comenzó con el gimnástico nombre de Pectoralz, puede preciarse de nunca haber hecho lo mismo y de haber explorado caminos diversos, siempre resistiéndose a las modas o a las presiones de la industria, y con el acierto de seguir sonando a Coldplay: un logro difícil de cuantificar en escalafones, pero que a fin de cuentas pesa más que cifras y números alegres. Abiertos defensores de causas como la creación el estado palestino, el comercio justo y críticos de la invasión a Irak, son capaces de pasar de la melancolía y crudeza de Parachutes (2000) o A Rush Of Blood To The Head (2002), a la grandilocuencia y ornamentada producción de X&Y (2005) hasta la gesta, en Viva La Vida Or Death And All His Friends (2008): piezas en las que han pasado por el post-punk, el rock de estadio, y el pop acústico. Incluso supieron llevar la pesadísima etiqueta de “el nuevo U2”. Se podría suponer que los ganadores de siete premios Grammy, seis Brit Awards y cuatro Premios MTV, tienen una fórmula tan infalible y calibrada para producir éxitos que ya pueden poner su carrera en piloto automático. Pero no. Para este cuarteto inglés, la zona de confort quedó prohibida, y por eso volvieron a llamar al visionario productor y artista sonoro Brian Eno –arquitecto de discos clave de U2 y Talking Heads, ex integrante de Roxy Music y compositor para David Bowie–, quien desde el anterior disco los presionó para que buscaran nuevos horizontes sonoros. El resultado en esta ocasión, es una entrega total al puro acto de hacer música, una manera de celebrar la libertad y la vida y el amor, una hipérbole de alegría que también explica por qué acudieron al grafiti como un símbolo conceptual del desfogue creativo de esta etapa que atraviesan. Por eso, la portada de su nueva placa está saturada de colores rechinantes, por eso la carcasa del piano de Martin parece más un muro de la Nueva York de los 70,  y por eso, en la tarima del Palco Mundo, Chris Martin garabateó un gran corazón rojo con una lata de spray sobre un muro dispuesto a un costado del escenario.

Al final de los 80 minutos de concierto, era la tarima la que se veía pequeña al lado de Coldplay.

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NOTA: Esta entrevista recoge fragmentos de una entrevista en la que participaron Alejandro Marín de La X, Andrés López de Radioacktiva, Carlos Solano de El Tiempo, Juan Pablo Rosso de La Mega, Joaquín Sabino de NTN 24 y Juan Pablo Castiblanco de Shock.

Se dice que Mylo Xyloto es una pieza teatral-musical. ¿Eso fue algo preconcebido o vino mientras trabajaban en el disco?
Guy Berryman:
Más o menos. Empezamos haciendo un disco más convencional que íbamos a grabar de una manera muy acústica, muy silenciosa, pero luego pensamos en hacer una película animada, con historia y personajes. Durante mucho tiempo trabajamos sobre ese concepto, pero luego abandonamos la idea de hacer todas las canciones relacionadas a una historia central. Hay una narrativa si quieres encontrarla, pero también puedes oír cada canción por separado y funciona de la manera más convencional.

Will Champion: Es bueno cuando sabes que hay algo detrás del álbum, porque surgen preguntas y hay una invitación a darle una mirada profunda a la música y a que cada quien encuentre su propio significado. Esos son mis álbumes preferidos, donde algo está pasando, se puede descubrir todo un universo alrededor y cada quién tiene una lectura diferente. Es bonito tener esa interacción con los oyentes. A Mylo Xyloto lo vemos como la banda sonora de una película que aún no ha sido hecha. Tal vez algún día la podamos hacer en forma de animación.

Chris Martin: Se podría decir que es un álbum medio conceptual. Creemos en el álbum como formato, aun cuando es muy difícil conseguir que la gente oiga discos completos, o incluso canciones; sin embargo, pensamos: “¿Qué importa?, tratemos de hacer un disco completo que tenga un viaje de comienzo a fin y ya”.
 
¿Qué tipo de viaje fue ese? En el disco anterior estaban hablando sobre la existencia y había algunas coyunturas políticas importantes…
CM:
Todo disco es como una entrada de diario. Así trates de disfrazarlo con personajes, temas y conceptos, en realidad es sobre cómo te sientes con el mundo. En este caso es más optimista que el anterior, y habla sobre cómo puedes superar obstáculos si estás unido a la gente que amas.
 
La portada del disco es muy colorida y revela mucho de cómo son las canciones, coloridas también.
CM:
Gracias, eso es un gran cumplido para nosotros…
Jonny Buckland: Fuimos más libres grabando este álbum de lo que habíamos sido en ocasiones anteriores. Tuvimos la libertad de probar cosas nuevas, de expresar nuestra felicidad…
CM: No tenemos nada que perder ahora. Casi que somos una banda vieja, así que pensamos: “A la mierda: hagamos lo que nos guste”.
 
¿Tienen alguna canción preferida?
CM:
No, ninguna. Todas son terriblemente malas (risas).
 
No les voy a preguntar qué significa Mylo Xyloto porque creo que es bonito dejar esa respuesta abierta, pero, ¿no les preocupa pensar que estas cuestiones inconclusas puedan llevar a que los malentiendan?
GB:
Nos han preguntado muchas veces qué significa Mylo Xyloto, y hasta ahora lo que has dicho al respecto ha sido lo mejor que hemos oído. Nos gusta su naturaleza misteriosa, que no significa nada, pero se ve y suena interesante. Tiene sus orígenes en las ideas que tuvimos mientras preparábamos el álbum y tiene relevancia para nosotros.

CM: Mylo Xyloto puede ser cualquier cosa que quieras. Los grafiteros no usan su verdadero nombre, sino un alias para expresarse. Así mismo, resultó como en un alter ego de la banda (aunque esto no tiene mucho sentido, lo sé). Por otra parte, hay dos personajes que protagonizan este disco, que son un chico y una chica en un gran espacio urbano, temible y depresivo. Son dos almas que tratan de encontrarse y sobrellevar la vida. Es una idea muy simple. Como pasamos tanto tiempo viajando de ciudad en ciudad durante las giras, hay un sentimiento de soledad muy fuerte. Algo de esa amargura entra en todo esto.
 
Cuéntenos sobre la experiencia de trabajar con Brian Eno.
CM:
Es un hombre misterioso. ¿Conoces Harry Potter y El Señor de los Anillos, cierto? En ambos libros hay un mago, Dumbledore y Gandalf, que aparece, hace su magia, desaparece y te deja tratando de entender el sentido. Así es Brian Eno. Es como un profesor, lo hace todo muy divertido en el estudio y le trae mucha frescura y emoción al proyecto. Cuando nos reunimos con él por primera vez, estábamos un poco deprimidos, no sabíamos qué hacer o hacia dónde ir como banda, pero él quitó todas las preocupaciones y nos ayudó a disfrutar de tocar en círculo juntos. Luego de muchas horas de hacer música junto a él, encontramos nuevos colores y estructuras para las canciones.
 
¿Se podría decir que cambió su forma de hacer música?
JB:
Sí, gracias al cielo. Nos liberó de las típicas preocupaciones sobre lo que estábamos haciendo o hacia dónde íbamos. No nos dejó estancar en lo que habíamos hecho antes, sino que nos empujó a que probáramos nuevas cosas.
CM: Sí, nos presionó mucho. Luego de trabajar con alguien como Brian entendimos que no hay fronteras entre distintos tipos de música, y que no hay nada que esté prohibido para ser tocado.
 
Por primera vez en su discografía incluyeron una colaboración con otro artista. ¿Por qué decidieron trabajar con Rihanna? ¿Cómo fue la experiencia?
CM:
¡Fue terrible!, ¡ella es horrible!... (risas) En realidad, ese es el tipo de cosas que aprendimos con Brian: si te gusta el trabajo de alguien, no importa nada más. Antes jamás le hubiéramos pedido a Rihanna que cantara con nosotros porque pensábamos que los nuestros eran dos mundos muy diferentes. Pero la canción llegó un día, del lugar de donde llegan las canciones, y pensé que sonaría grandioso si Rihanna la cantara. Aunque no creí que fuera posible, nos la encontramos en Las Vegas en un show de Año Nuevo, y le pedí el favor de la misma manera en la que le pides a una chica que baile contigo cuando tienes diecisiete años. Estaba muy nervioso, pero ella aceptó. Así sucedió y estamos muy agradecidos.
WC: En esta etapa de nuestra carrera como banda es difícil hacer cosas inesperadas porque ya hemos estado en la escena durante un buen tiempo, así que queríamos hacer algo fresco y nuevo para nosotros. Nunca habíamos tenido cantantes invitados en nuestros discos, así que esto era una oportunidad para hacer algo sorprendente. Estamos muy felices de que ella lo haya hecho y estamos muy contentos con el resultado.
 
Háblenos de su relación con las artes visuales. Escogieron una imagen icónica como portada de Viva la vida y ahora Mylo Xyloto gira en torno al universo del grafiti…
CM:
Ahora, con internet, las visuales y la música están permanentemente conectadas. También hemos descubierto la dicha de hacer cuadros, usar latas de pintura y expresarnos con colores así como lo hacemos con la música. No somos muy buenos pintores, pero es muy relajante salir a rayar un muro luego de una jornada de grabación. Está todo envuelto en el mismo acto creativo.
 
¿Alguna vez se han sentado a pensar por qué su música ha conmovido a tanta gente a través de los años y por qué cada vez que un disco nuevo suyo surge todo el mundo es tan feliz?
CM:
No todo el mundo… algunas personas.
 
Bueno, no todo el mundo, pero cada vez que sacan un nuevo álbum, hay mucha emoción y expectativa…
CM:
Bueno, es porque somos muy guapos, especialmente nuestro bajista (risas). No sé por qué,  realmente. Parte de ti piensa que algún día alguien llegará y te dirá “Bueno, la broma se acabó, te engañamos durante todos estos años y te hicimos creer que eras parte de una banda famosa”. Tratamos de hacer cosas a las que creemos que la gente va a responder y que son honestas sobre las emociones humanas. Tal vez por eso hay tanta gente que odia lo que hacemos, porque a veces las cosas que estamos cantando no se acercan a sus pensamientos. Pero en 1999 tomamos una decisión: ser honestos más allá de ser cool. Nunca hemos sido la banda más cool del mundo, pero cantamos sobre lo que realmente pensamos. No aparentamos.
JB: Siempre hemos hecho lo que hemos querido, tanto en el 99 como ahora. No nos preocupa el género en el que podamos caber.
 
¿Es difícil mantenerse honestos en esta industria?
CM:
Sí, porque es muy fácil atacar este tipo de música. Es tentador enterrar tus emociones y solo hacer música astuta e inteligente solo para satisfacer el mercado.
 
¿Ser tan populares les trae presión a la hora de componer?
WC:
Mucha gente cree que así sucede, pero la presión siempre viene desde adentro del grupo cuando componemos o grabamos. Siempre tenemos que sentir que probamos algo diferente o que llevamos nuestro trabajo a un nivel superior. Cuando hacemos discos no pensamos en que tenemos que vender más que el anterior, sino en hacer algo mejor o que hemos crecido en algún sentido.
CM: No queremos seguir haciendo el mismo disco siempre. Hay gente a la que le gusta un disco más que otro y es una lástima que a la gente no le guste hacia dónde vas, pero nosotros solo vamos hacia donde queremos.
 
¿Sienten que aún les falta conseguir algo como banda?
GB
: Cada vez que hacemos un disco es porque sentimos que podemos mejorar o trabajar algo diferente. Muchos músicos y artistas son muy inseguros, y sentimos que tenemos que presionarnos y llevar las cosas adelante para sentir algún tipo de satisfacción. Hacer este álbum es una señal de que aún no hemos llegado a donde podemos llegar. El día que sintamos que hicimos un álbum perfecto es el día en que debemos parar. Creo que todos sentimos que aún tenemos mucho para dar.
 
Coldplay lanzó su primer disco en el 2000 y once años después lanza este trabajo. ¿Cómo sienten que esta década que acaba de pasar los ha marcado?
WC:
Obviamente éramos mucho más jóvenes. Teníamos diecinueve años cuando empezamos a tocar. El mundo de la música era muy diferente: la manera en la que la gente oía las canciones era pre-iPod, pre-Internet. Las dinámicas han cambiado terriblemente, y tuvimos mucha suerte de surgir cuando lo hicimos porque tuvimos la oportunidad de crecer y desarrollarnos y eso es muy valioso. Muchas bandas ahora no tienen la oportunidad de hacer las cosas a su propio ritmo porque hay gente que necesita hacer dinero rápido y eso es muy difícil en estos tiempos. Los años que pasaron entre el primer disco y este nos han permitido crecer como banda, fortalecer nuestra amistad y madurar. Ahora todos tenemos hijos y eso cambia un poco tu perspectiva sobre la vida.

GB: Hay cosas terribles que han pasado en los últimos años, pero también cosas hermosas y son esas las que reflejamos en nuestra música. Tratamos de mostrar cómo ese rango tan amplio de emociones en el mundo hace que la vida sea tan interesante. Somos muy realistas y sabemos que hay cosas muy malas, pero nos enfocamos en la esperanza y el optimismo que existe aún en los momentos más difíciles y te permiten ver que el mundo es un lugar magnífico.