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Dos horas con RiRi en Brooklyn!

Por
Redacción Shock
No se me hace raro que llegue una hora y 55 minutos tarde. Con Rihanna los fans tienen la certeza de que ella es descuidada y por esa razón no hubo ni reclamos o abucheos cuando apareció en el escenario de rodillas ofreciendo una plegaria a la Virgen con la canción “Mother Marie”.
 
El show continuó y RiRi se convirtió en un objeto de deseo sobre la tarima, cubierta por shorts, un corsé y un velo superpuesto que permitió entrever sus curvas al tiempo que de forma muy sensual estimuló a su audiencia acariciando sus partes íntimas al mejor estilo Michael Jackson en distintos momentos del show.

Con RiRi las críticas, expectativas o rumores sobre su vida personal y profesional pasan a un segundo plano con una tanda de hits que cumplen con el objetivo de entretener a quienes tienen la oportunidad de verla en vivo. Lo disfruté yo y lo disfrutaron junto a mí pequeñas, altas, lisas, crespas rubias y no. Rihannas que se gozaron el show desde que en sus casas se pusieron a la tarea de convertirse en “The only girl” con labios rojos y trajes que la original ha llevado en algún video o alguna gala.

Bajó el calor y subió la tensión. Llegó el toque de dramatismo a la noche. Su tormento le sienta bien aunque lo sufra. Nos recuerda que ha recibido golpes al corazón, tan públicos como sus canciones que se fueron en serie “I love the way you lie” y “Stay”. Rihanna no deja que sus palabras toquen el momento rosa, su acercamiento al amor es de extremos: pasión o dolor. No empalaga, apenas endulza y claro, amarga.

Y a la hora de la fiesta, Rihanna es la reina. “Where Have You Been”, “We found love”, “Don’t Stop The Music”, fueron las que subieron nuevamente la temperatura acompañadas de coreografías que demostraron su nivel de experticia y compromiso para con el show y su público. Las conoce bien pero se permitió jugar sobre ellas desligándose incluso de sus propias reglas. La leí por que se dejó leer. Actuó de forma natural durante todo el concierto, sacando la lengua, soltando carcajadas y hablando tranquilamente a sus músicos como si fuera un ensayo en casa, de no ser por el fuego, las visuales en las pantallas, sus gritos apasionados por la gente de Brooklyn y sus historias de la calle que ha vivido personalmente. Historias que nos demostraron por qué hubo casa llena para RiRi en Nueva York.