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Esto es Bambarabanda

Por
Redacción Shock
Desde aquella presentación en los Premios Shock de hace ya casi cuatro años (alguna vez recibieron uno como Mejor banda alternativa de Colombia), Bambarabanda se ha convertido en la agrupación más resonante e influyente de toda su región, y la única, quizás, que ha trascendido sus fronteras para llevar su propuesta a algunas de las instancias culturales más poderosas de Colombia (espacios como Altavoz o Rock al Parque) y Estados Unidos (SXSW).
 
Después del éxito de su primer disco, El baile de los obligaditos (2008), en el que a través de una mezcla entre sus sonidos de raíz y el rock consolidaron su llamado “rock de los Andes”, los pastusos se vienen con su segunda entrega, Surestar (2013). Un trabajo aún más ecléctico en el que, sin alejarse de su firma, se hermanan con una nueva estirpe de polkeros, punkeros, gitanos y trovadores, una red global de rebeldía que también los obliga a ahondar mucho más en su corazón para encontrar allí las raíces espirituales de su misión como artistas chamánicos. Como estrellas del sur. 
 
En esta entrevista, los tres capitanes del barco reflexionan sobre eso y mucho más. Aunque ya hicieron un prelanzamiento en Pasto, lanzarán su nuevo disco, Surestar, en Bogotá, y de la mano de Shock. 
 
Hablemos un poco de la propuesta musical de este trabajo.
 
Caro: Esta propuesta hace parte de un proceso de experimentación de varios años al interior de Bambarabanda, un proceso que, aunque siempre parte de lo mismo, la esencia, la tradición y la identidad nariñense, en este caso nos ha llevado a un resultado diferente. En esta etapa también exploramos otros ritmos del mundo.
 
Juancho: En el primer disco, El baile de los obligaditos (2008), lo que hicimos fue partir del rock que nos gustaba en ese entonces y fusionarlo con nuestra música de la región, nuestra música pastusa, de los Andes. Ahora articulamos estos sonidos con música del mundo.
 
¿Qué tipo de música? 
 
Juancho: Esta vez incluimos una polka, una tarantela, algo de Medio Oriente, una fusión un poco diferente que es como un son bachata, un vals y así…
 
Estas exploraciones de la Bambarabanda no solo pasan por lo musical, sino también por lo vital, por ejemplo con el tema indígena, que está muy presente en la obra. Hablemos de esto…
 
Juancho: El proceso de investigación artística está ligado al proceso de sentimiento, lo que nos emana la vida, en este caso por ejemplo el tema de fortalecer los movimientos indígenas en Colombia, de alguna forma apoyándolos, apoyando a nuestros amigos Ingas cantando una canción en su lengua, que es como el quechua colombiano, en la que también participa Andrea Echeverri.
 
Esto hace parte del proceso de fortalecimiento. Hablando de una comunidad indígena como los Ingas, ¿cuál es su situación actual? ¿Qué enseñanzas o lecciones han extraído de ellos y cómo se reflejan estas en el universo de la Bámbara?
 
Juancho: Es una situación difícil porque sea como sea hay una problemática de devastación, tanto en territorio como en cultura, y pues el apoyo es total porque consideramos que han sido un gran aporte para la vida, desde nuestra existencia misma, porque son una cultura ancestral. Ellos tienen una cosmogonía que respeta mucho a la naturaleza y a la magia, y para nosotros todo esto ha sido muy importante, un respaldo espiritual para nuestro recorrido. Gracias a ellos hemos aprendido sobre la confianza, sobre el valor de la identidad, sobre el yagé mismo, todo eso que ha fortalecido nuestro camino a lo largo de estos años. Las dos culturas del Valle del Sibundoy, la Inga y la Kamsá, han sido para nosotros como protectoras de la Bámbara, por eso estamos dispuestos a apoyarlas y a trabajar con ellas. 
 
Caro: Ellos hablan mucho del “pensamiento bonito”, es algo que nos han enseñado y que aplicamos. También, nosotros como banda hemos aportado desde acá a hacer resistencia, de alguna forma, frente a todo lo que se les viene, porque por ejemplo va a pasar una carretera por el Putumayo, y eso los va a afectar a ellos. Nosotros los apoyamos de alguna manera cantando.
 
La cuestión chamánica está muy presente en la propuesta actual de la Bámbara. ¿Qué significa el chamanismo para ustedes?
 
Juancho: El chamanismo es parte de nuestra cultura y su legado de proteger a la Pacha Mama es bien importante para nosotros. No somos indígenas, sino que nuestra cultura sureña, nuestra cultura pastusa, está impregnada de eso. Para nosotros es muy importante, desde su reflexión, desde su valor espiritual, desde su valor energético, porque es la energía misma de los Andes y de los ancestros de estas tierras latinoamericanas. Y también, por eso mismo, es una forma de pensar y de contestar ante una globalización que hay que saber leer para poder preservar y potenciar estas culturas porque tienen una información muy útil para la humanidad.
 
La postura de Bambarabanda siempre ha sido una de resistencia. ¿Cómo se entiende esta resistencia desde lo que hacen?
 
Juancho: Cuando arrancamos, nuestra resistencia era agresiva, de alguna forma queríamos desahogarnos a través de nuestras palabras; pero ahora, sin embargo, nos hemos dado cuenta de que nuestra resistencia está en la alegría, en el amor, en poner a bailar a gente de todo tipo. Eso es la resistencia para nosotros: la forma de compartir un sentimiento de vida, de paz, de alegría y de comunidad.
 
No es una postura de izquierda ni mucho menos de destrucción. 
 
Caro: Como dice una de nuestras canciones: “ni la izquierda ni la derecha, salta y salta con tus dos piernas”. 
 
¿Qué significa Pasto para ustedes? ¿Ser pastusos?
 
Caro: Es muy bacano ser pastuso. A mí me gusta vivir acá, me gusta mi familia, todo lo que me han inculcado en esta región sureña, me gustan la banda, el paisaje andino, el volcán… A Pasto la llaman la “ciudad sorpresa” porque realmente hay mucho de qué sorprenderse. Su gente, sus paisajes, la creatividad, el carnaval… todo esto es muy mágico.
 
Juancho: Ser pastuso tiene que ver mucho con la diversidad, porque aparte de que estamos en una frontera nacional, también somos frontera con la selva amazónica, con los Andes, con el Océano Pacífico, con las tres cordilleras… en fin, todo confluye en el Nudo de los Pastos: por Pasto fluyen y confluyen muchos vientos, mucha información, mucha locura de alguna forma, y yo creo que de ahí viene la irreverencia que cargamos por nuestra forma diferente de pensar… que a  veces también ha sido un señalamiento. Pero ese señalamiento también ha sido como una magia para los pastusos, nosotros mismos nos reímos de los chistes pastusos, de hecho son inventados aquí. Ser pastuso para mí es ser hijo del Galeras.
 
Caro: Sin Pasto no existiríamos.
 
¿Y el Galeras?
 
Juancho: Taita Galeras, el papá, es una fuente de fortaleza, de inspiración, de vida. Es también eso que nos hace sentir vivos, porque sabemos que es un volcán y que en cualquier momento puede estallar. Es como sentir el placer y el riesgo de la vida todos los días bailando a nuestro lado.
 
Caro: A mí me parece que es una fuente de energía que le da mucho poder a esta ciudad, no lo relaciono con el miedo sino con la energía. 
 
En ustedes hay mucho teatro. ¿De dónde viene esa propuesta teatral en la Bámbara?
 
Juancho: En esencia somos carnaval: el color, la alegría, la música, la teatralidad… ese es como el referente directo que tenemos. En el pasado, algunos de nosotros hicimos parte de un grupo teatral que se llamaba Acto Único Teatro, con el que desarrollamos varios proyectos escénicos, performances, sketches, obras que siempre fueron respaldadas musicalmente por la Bambarabanda, que era un grupo de música… hasta que todo se juntó. Comenzamos a ver el teatro desde la música y viceversa. Y a partir de ahí es lo que hemos estado trabajando.
 
Caro: En Bambarabanda el teatro va de la mano con la música, es como el 50 % de lo que se hace ahí y la gente responde bien porque llama mucho la atención. Se trata básicamente de jugar con el humor pastuso, de esa estigmatización, de la burla hacia los pastusos para burlarnos de nosotros mismos y decir lo que queremos.
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