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Franz Ferdinand en exclusiva para Shock.com.co

Por
Redacción Shock

Sus jugarretas en la percusión con fémures, clavículas y pelvis humanas en la grabación de su álbum más reciente, apenas si definen la creatividad sonora con la que cuarteto británico se ha hecho notar. Arrogantes, fiesteros, glamurosos… Su buena pose llega por primera vez a una tarima colombiana; excusa suficiente para tener un primer cara a cara virtual e indagar en éste, su exitoso y gran momento.  

Tres ingleses y un escocés, músicos pasionales, inexpertos y con lo justo para extraer de sus instrumentos un sonido impar y anómalo, se reunieron fortuitamente hace ocho años mal contados en las agitadas noches de Glasgow, Escocia, para ir hasta a bodega abandonada y crear entre desperdicios, latas y botellas, a la banda de indie rock que hoy conocemos como Franz Ferdinand.  

Dispuesta a un sonido fiestero que pusiera de pie a las chicas, influenciada fuertemente por preceptos constructivistas rusos y reconocida por sus frenéticas apariciones sobre el escenario, la agrupación compuesta por Alex Kapranos en la voz, Nick McCarthy en la guitarra, Paul Thomson en la batería y Bob Hardy en el bajo, irrumpió en el circuito mainstream europeo en el 2004 con una placa discográfica homónima de que ha vendido más de cinco millones de copias hasta el momento.

Con casi una década colmada de experiencias, miles de shows en todo el mundo y un nuevo concepto musical entre pecho y espalda, volvieron a la ciudad que los reunió para meterse a un viejo teatro de aspecto oscuro y sombrío e iniciar el proceso de creación de un nuevo disco. Meses más tarde, influenciado por algunos ritmos africanos pero salvaguardando su sonido particular y utilizando huesos humanos en la percusión, entre otras rarezas típicas de la banda, Tonight: Franz Ferdinand salió al mercado el año pasado. Las opiniones no se hicieron esperar y aún sigue siendo evaluado por algunos expertos, sin embargo, para la banda, su mejor termómetro es el público y para el caso será el de Bogotá, al cual conocerá el 27 de marzo en el Salón Milenio de Corferias.

A miles de kilómetros de distancia, con seis horas de diferencia horaria y tan solo centímetros de la cámara de un portátil, sentado en una pequeña habitación contigua a la oficina de su mánager, la voz grave, gangosa e inquieta de Nick, saluda amablemente a uno de sus millones de fans enmarcado en un pequeño recuadro de la pantalla de su computador. La jornada en Colombia apenas comienza. En Londres ya es medio día y aunque la ciudad en esta época alcanza muy bajas temperaturas, el músico prefiere desanudar la bufanda roja que lleva puesta para sentirse un poco más cómodo y responder las preguntas que Bogotá tiene para él.

Durante casi una hora, jugando con su anillo matrimonial, soltando algunas carcajadas y eludiendo problemas técnicos típicos de conexión en internet, el guitarrista conversó de pantalla a pantalla con Shock para contarnos un poco sobre su trabajo en Franz Ferdinand, su perspectiva del mundo desde un escenario, la más reciente placa discográfica de la banda y, por supuesto, del concierto que presentarán en Bogotá, en el marco del Festival Iberoamericano de Teatro y de su gira que llegará también a países como Argentina, Chile y Brasil.

Shock: Son ya ocho años haciendo música con Franz Ferdinand. ¿Hasta el momento cómo ha sido este viaje?
Nick McCarthy: Ha sido magnífico. Mi pelo ha crecido un poco, he vivido distintas experiencias viajando por el mundo y para todos en la banda ha sido maravilloso. Me encanta estar en el escenario tocando para la gente y es lo que siempre quise hacer. Y algo muy importante es que aún nos gusta hacer música juntos.

¿Ha cambado en algo la relación de los integrantes de la banda durante todo este tiempo?
No lo creo. Hemos crecido juntos, seguimos siendo amigos, nos gusta salir, divertirnos y pasar un buen rato. Claramente pasamos mucho tiempo juntos, más del que paso con mi esposa (risas). Somos muy similares y en realidad nuestra relación es como de hermanos. Incluso viví un tiempo con Alex y eso reafirmó nuestro trato.

Desde el momento de la creación de la banda pasó un buen tiempo para que fueran reconocidos por el medio musical y el mundo entero. ¿Cree que no estaban listos para el mundo o el mundo no estaba listo para ustedes?
Les puedo contar cómo fue para nosotros: cuando se formó la banda empezamos tocando pequeños conciertos en Glasgow y luego en Londres. Un día una compañía se nos acercó y nos dijo que estaba interesada en grabarnos. Lo hicimos. El disco salió al mercado y empezamos a girar. Todo fue muy rápido. Solo tuvimos que esperar seis meses a que el disco estuviera listo y la compañía hiciera promoción, pero creo que fue el momento perfecto para salir al mundo.

En este punto, luego de haber obtenido merecidos elogios con sus dos trabajos anteriores exploraron nuevas vías para el álbum Tonight: Franz Ferdinand obteniendo un nuevo sonido, de alguna forma diferente con el que consiguieron tanto éxito ¿De las críticas o aplausos dependerá el futuro de la banda?
Desde luego, nos gusta que disfruten nuestros discos. Pero esencialmente nos gusta hacer lo que hacemos y por eso somos exitosos. No creo que el hecho de que un álbum no le guste a la gente nos detenga. Sabemos que tenemos que hacer mejores cosas cada vez pero en este camino en ocasiones las cosas funcionan y en otras no. Sin embargo, estamos muy contentos con los resultados de cada álbum. Por otro lado, nunca sabemos cuántas personas escuchan nuestros álbumes. Sabemos cuántos vendemos en comparación con otros y de alguna forma lo medimos en nuestros conciertos. Si mucha gente llega y lo disfruta es una buena señal. De hecho, en estos últimos meses de gira nos han recibido con los brazos abiertos y para nosotros es lo mejor. Vamos a ver cómo nos va en Suramérica y ver cuántas personas han descargado nuestras canciones (risas). En serio esperamos mucho tiempo para realizar ese viaje y estamos muy emocionados por ir.

¿El nuevo sonido que crearon para Tonight: Franz Ferdinand es tan sólo un affair temporal o continuarán por ese camino?
Todo es temporal. No queremos seguir haciendo lo mismo que hace unos años, principalmente porque nos aburriríamos. Creo que algunas de mis bandas preferidas, como los Talking Heads, también cambiaron un poco su sonido, progresaron musicalmente y exploraron nuevas cosas. Creo que es el modo en que se debe hacer y es el tipo de bandas que queremos ser. Desde luego cada disco influye en el siguiente pero no debe ser el mismo.

Entonces, ¿es necesario reinventarse para continuar con vida y en la posición en que se encuentran?
Creo que hay que seguir explorando nuevas cosas siendo consecuentes con el concepto original de la banda, hacer lo que nos gusta hacer.

Sabemos que este álbum tiene ritmos africanos. ¿De qué forma cambió esta influencia el sonido de Franz Ferdinand?
Desde hace algún tiempo, y luego de un viaje que tuve en África, nos interesamos en sonidos provenientes de allí. Su música es increíble y nos dejamos llevar por esas nuevas cosas que estábamos escuchando en el momento de la creación del disco. Sin embargo, también nos interesa todo tipo de música, de hecho esperamos conocer músicos y nuevos ritmos para la banda en el viaje que haremos a Suramérica. Para mí es muy importante conocer nuevas cosas así que llegaré a comprar algunos discos, eso me hace sentir como un ser humano. Me hace feliz. Curiosamente en un inicio disfrutamos mucho trabajar con este tipo de sonido, pero un día que estábamos tocando en Londres y luego dimos una entrevista, dijimos muy entusiasmados que nuestro próximo disco tendría ritmos africanos. Luego esa información se regó por toda Inglaterra y cambió la perspectiva de lo que realmente sería. Así que dijimos ¡mierda, mejor nos callamos! (risas). Aunque fue molesto aún nos sigue gustando este tipo de música.  

Decidieron producir este disco al estilo vieja guardia. ¿Por qué tomaron este rumbo?
Fue una combinación de cosas. Aunque no nos gusta vivir en el pasado, nos gusta traer cosas de allí, como trabajar con sintetizadores que puedes modular manualmente. Particularmente no me gusta oprimir un botón, poner a rodar prediseñados y sonar como todo lo que hay en la radio. No obstante, usamos la tecnología como una herramienta que nos sirve para muchas otras cosas técnicas. Para nada más.

Si es cierto que para la grabación del disco fueron utilizados huesos humanos, ¿cómo fue la experiencia de tocar con la pelvis de un desconocido?
Es totalmente cierto, pero no lo matamos (risas). Fue un esqueleto que conseguimos en Glasgow por veinte libras y lo pusimos en la sala de ensayo pues iba de la mano con la atmósfera del teatro, algo oscuro y tenebroso con la luz de la luna entrando por una ventana, en que nos encontrábamos y que fascina a cada uno de nosotros. Entonces, luego de que estábamos probando con algunas cosas que había por ahí regadas para la percusión, lo vimos colgando en la pared, nos vimos entre nosotros y dijimos ‘¡Hagámoslo!’. Así que decidimos bajarlo para tocar con él. Fue muy divertido por ese tabú que te dice que no debes hacerlo (risas). Fue estúpido pero muy divertido.

En el caso hipotético de que fuera a una tienda de discos y oyera el suyo, como si fuera de otra persona, ¿lo compraría?
Buena pregunta (risas). Sí, por supuesto que lo haría. Cada álbum que hemos hecho lo oímos una y otra vez hasta que está terminado. Después lo oímos unas veces más hasta quedar satisfechos. Si me sintiera avergonzado por lo que oigo no lo compraría, de hecho, no lo vendería tampoco. No me gusta hacer música que no me gusta y este disco me gusta mucho.

A propósito: ¿cuál fue el último disco que compró?
Hace algún tiempo estaba buscando algunas cosas de Brian Eno por internet y luego de no encontrar de donde descargar sus canciones, ordené una grabación de él en vivo junto a Nico, Kevin Ayers, John Cale y The Soporifics. Una súper banda de los 70. Un gran disco el  June 1, 1974.

Volviendo al disco y partiendo de su nombre, ¿cómo es una noche normal para usted?
Me gusta ir al teatro cada que puedo y luego ir a algún club para tomarme unas cervezas, aunque en este momento estoy portándome como un niño bueno ya que estoy preparándome para pasar un muy buen tiempo en Suramérica. ¿Y una noche de concierto? Recorremos la ciudad en que nos encontramos, luego de la prueba de sonido, para conocer un poco la atmósfera del lugar en que estamos. Volvemos a ver la banda que toca antes de nosotros. Me tomo unos tragos con los chicos. No muchos. Prefiero subir sobrio al escenario y sentir lo que en realidad está pasando. Es cuando el buen momento empieza. Me hace sentir vivo. Sin embargo, usualmente tomamos mucho en  tarima y cuando acaba el show estoy muy ebrio (risas). Luego de eso vamos a conocer algunos sitios locales y pasar un buen rato con la gente que nos acompañe.

Sin lugar a dudas uno de los mayores hits de la banda es Take me out. ¿Para usted cuál es?
En realidad me gusta mucho Take me out. Aún me encanta tocarla y ahora que lo hago automáticamente puedo ver al público disfrutándola tanto como yo. Es increíble. También me gusta Matinée, del primer disco. Me gustan algunas canciones que no fueron sencillos del segundo álbum y de este último trabajo me fascina Twilight omens, que tampoco es un sencillo. Parece que no soy un tipo de sencillos.

Existe una clara relación entre la banda y algunos aspectos estéticos y culturales provenientes de Rusia. ¿A qué se debe esta conexión?
Inicialmente estábamos fascinados con este tipo de estética, igual que en un momento dado fueron los ritmos africanos. Nos influenciaron pero no es algo de toda la vida. Sin embargo, aún nos sigue gustando y por esa razón utilizamos el constructivismo como parte de nuestro sonido e imagen durante mucho tiempo.

Hace algunos días, luego de que uno de sus tracks fue utilizado por McDonald’s para una campaña, el mundo entero conoció la perspectiva de la banda a través del Twitter de Alex, sin embargo, ¿cuál es su voz respecto a este tema?
Estaba muy molesto pues nunca nos preguntaron, solo usaron nuestra canción y no queremos que nos relacionen con esta compañía. Ahora, no es porque sea McDonald’s, pudo haber sido cualquier otra, es solo que hay cosas de las que no quieres hacer parte y este es el caso. Así que sí nos enojamos. ¡Jesús, que se jodan! (risas). Entonces, ¿no le gusta la comida de McDonald’s? Para nada. De hecho cuando era más joven trabajé allí, pues fue lo único que conseguí para ganar algo de dinero, y lo detestaba. El empleo lo perdí dos semanas después porque se dieron cuenta de que robaba los McNuggets (risas).

Teniendo en cuenta que actualmente es muy sencillo poder ver los shows que un artista presenta en cualquier lugar del mundo a través de la web, ¿qué ofrece Franz Ferdinand en cada concierto para que no parezca igual a los cientos o miles que se encuentran publicados en Youtube y otros canales?
Si ves un concierto a través de internet puedes hacerte una pequeña idea de lo que fue, pero en vivo es una cosa completamente distinta. No hay nada comparado a estar junto a miles de personas a tu alrededor, viendo, sintiendo e incluso tocando a una banda que está sobre el escenario. Para nosotros todo radica en la conexión con el público y eso es lo que hace distintos cada uno de los shows. Estamos contigo, queremos sentirte y oírte cantando con nosotros. Es toda una experiencia que no puedes ver en pantalla y es exactamente eso lo que podrás ver en nuestro concierto en Colombia.

Para terminar, y apartándonos completamente de Franz Ferdinand, ¿qué ha pasado con Box Codax, su proyecto paralelo?
Como banda tienes a otras personas que hacen más fácil la tarea de crear música, en este caso soy solo yo y todas las decisiones dependen de mí, aunque me acompañen mi esposa y un viejo amigo de Alemania. Así que el proceso es un poco más lento, pero, curiosamente ayer terminé de hacer las últimas mezclas y espero que el próximo álbum, el cual tiene como invitados a Paul (baterista de Franz Ferdinand) y a Metronomy de Inglaterra, esté listo para mediados de septiembre. Es un álbum muy divertido que de seguro les va a subir el ánimo.