Se encuentra usted aquí

Ideales desangrados

Por
Redacción Shock

El marco luce más como la consecuencia lógica de uno de los episodios de Salvado por la campana que de una película de terror. Y aunque Crepúsculo no está cargada de ese aire siniestro que caracteriza a las cintas de vampiros, tiene a más de uno halándose los pelos.

Los vampiristas locales, aferrados al sendero que abrieron personajes como Nosferatu, Drácula, Carmilla, Lestat y otros tantos, denigran no sólo de la obra de Stephenie Meyer sino también de sus fans por una razón fundamental: el vampirismo parece ponerse de moda a costa de un joven inglés que bien podría ser la imagen de una crema para un cutis libre de grasa.

Alexander, un joven de 23 años que se ufana de ser vampirista, ofrece una explicación: “Los fanáticos son fastidiosos. Están fijos en una imagen que un libro o una película les muestra y la creen como única verdad. Han surgido mil comunidades llenándose cada vez más de estereotipos, hablando con propiedad de algo que no conocen… es risible. Vi la película y resultó divertido ver cómo las niñas salían diciendo que querían un novio como Edward Cullen… ¡Por favor!”.

Si de beber sangre se trata, a diferencia del pulcro y vegetariano Edward, estos autoproclamados vampiristas sí consumen sangre humana. Es un asunto de confianza, succionan el líquido vital de sus amigos o parejas chupando delicados cortes en la muñeca o en la yema de los dedos, y a veces, como si se tratara de un ‘bloody wine’, la mezclan con vino. Aunque admiran a los vampiros de antaño, no salen a las calles como cazadores furtivos porque según Nahjra, de 19 años, pueden contagiarse de alguna enfermedad.

Oír a las niñas seguidoras de Cullen hablando de vampirismo les hiere en lo profundo de su orgullo. “No es intolerancia. Lo que yo no puedo soportar es que crean que saben qué es un vampiro porque a todas las atrapó la historia. El vampirismo no es una moda, es un estilo de vida”, comenta Alexander con desazón y añade: “ser vampirista es interesarse por el arte, por la música no comercial. Es sentirse diferente al resto y camuflarse entre la multitud, que nadie sepa que bebes sangre, que seas prudente, culto y educado, es ver el mundo de otra forma”. Y con Crepúsculo creen que sus ideales están siendo desangrados.

Publicidad