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La diva del Flair Bartending

Por
Redacción Shock

Una barra de un bar de unos 30 metros, en forma de u, convertida en escenario. Un par de botellas con algunas onzas de licor y unos tins (vasos) son los utensilios. Allí no existe el telón. Adriana Rodríguez, de 27 años, es la protagonista.

De repente suena un beat electrónico que parece un balazo. Como de la nada, aparece con su alegría lanzando sus botellas hacia arriba. El público queda pasmado, pero en seguida emite una ovación llena de gritos, chiflidos y aplausos, y hasta de sus bolsillos sale uno que otro billetico…

Siempre lleva un trajecito negro como de mesera gringa, una gorra o sombrero vaquero. Adriana hasta parece actriz de verdad, pero no una de reparto, si no de las que se traga el escenario con cada gesto, con cada movida. Jamás deja de reír aunque las líneas de su coctelero monologo acrobático tome otro rumbo. Al fin de cuantas ella es la que produce, ambienta, dirige y realiza cada acto. Por eso ella misma decide cuándo es el epílogo de su puesta en escena. 

Alfa Flair
La Flair Bartenders Association define el oficio como el acto de mover, hacer girar, lanzar, balancear y atrapar botellas durante la preparación de bebidas, utilizando varias herramientas de la barra en el transcurso de elaboración de los cócteles. Implica gran técnica en el servicio: cortes que aseguren exactitud y ningún el derrame de la bebida mientras que se realizan varios trucos y movimientos.

La leyenda bartendera dice que la primera mixtura fabricada de esta manera se le conoció como la Blue Blazer ("La chaqueta azul"), bajo la autoría de Jerry Thomas, en 1950. Se trataba de un whisky flameado que vertía en un par de copas de plata. Posteriormente “el profesor” como se le conoció a Thomas empezó a rotar por América y Europa con su peculiar manera de elaborar bebidas. Pero fue después de 1970 que se gestó el flair moderno, cuando en los bares empezaron a contratar a comediantes, actores y artistas callejeros.

Los malabares con botellas y vasos no se hicieron esperar en la barras. El flair se hizo tan popular que en 1988 hicieron la película Cocktail (Tom Cruise y Brian Brown). Lo cierto es que el verdadero auge de los camareros profesionales se hizo evidente con la aparición en la escena del francés Nicolás San John (reta a la gravedad y usa cualquier utensilio que esté sobre la barra, y también la ropa que lleva puesta), y el argentino Christian Delpech (elegante, correcto, perfecto en su sincronización, el de mayor estilo), quizá los bartenders más tesos de todos los tiempos.

En Colombia se hizo fuerte en 1999, cuando Fernando Velásquez empezó a ejercer el flair bartending en "San Ángel", un afamado bar de la época. También fue capaz de traer de gira al uruguayo Pablo Fernández, uno de los mejores exponentes del mundo en ese momento. Juntos se dieron a la tarea de difundir el flair de competencia haciendo correrías por todos los bares de la geografía nacional.

La diva de las botellas que vuelan

Adriana resultó envuelta en al arte de hacer bebidas con estilo gracias a la conspiración de Cupido y sus flechazos, pero no propiamente por un margarita ni un martini ni las exquisitas mezclas de dicho espectáculo acrobático. Para ese momento (2005) ella ni siquiera sabía que existía una escena llamada Flair Bartending.

No lo pensó mucho para abandonar sus estudios de comunicación y periodismo deportivo, dizque, por irse tras las pisadas de un barman ecuatoriano. Nunca se imaginó que este sujeto se convertiría en el mentor de la primera flair profesional del país.

“Él me mostró este arte, me insistió que estudiara, que era chévere, que no había mujeres que lo practicaran… Siempre he sido muy competitiva: en el colegio jugué fútbol y básquet (selección Bogotá Infantil). Lo cierto fue que tomé el curso y empecé a practicar y a practicar”.

Estando en Ecuador participó en el programa de Coctelería y Bar SECAP. Luego estudió manejo operativo de bar, mixología (el arte de mezclar licores), flair bartending en The Bar Club (TBC); también aprendió las Técnicas de Competencia Internacional con la  Asociación de Bartenders de Ecuador, ABEC. Desde que se inició en el oficio, jamás ha dejado de entrenarse, por eso a los cinco meses fue capaz de enfrentarse a su primer campeonato: ocupó el sexto puesto, un gran avance para llevar poco tiempo metida en la barra.

De eso ya han pasado cuatro años, y la “Sexiflair” como es conocida en el circuito, no es solo la única mujer que ejerce el flair de manera profesional, sino que es la número uno de Colombia. Su destreza es tal, que ya ha representado al país en varios torneos internacionales con excelentes resultados, y superando a más un de un varón. Sus actos los define como “llenos de belleza coreográfica, muestras de talento y dedicación; gusto por la profesión que expreso enfáticamente con mi alegría y la deliciosa mezcla de mis preparaciones me convierten en la mejor flair bartender del país”.

Su especialidad: el  martini. Por eso recomienda el Cosmopolitan  Iychee Martini y el Hpno Tini "hpnotiq y vodka con un splash de limón". En la actualidad es miembro de la Asociación Colombiana de Bartenders (ACBAR), la cual incentiva a la comunidad profesional de cantineros.

La cámara no puede hacer más que un plano secuencia para seguirla constantemente y no perderse ningún detalle, ninguno de sus movimientos, ninguno de sus pases, ninguna de sus calculadas coreografías, ninguna de sus servidas. Para la Sexiflair entrar en la barra es como hacer una catarsis, vibrar con toda esa adrenalina y deshacerse de todos esos miedos que lleva adentro.

También tiene muy claro que esto es una profesión, que no se trata de un acto circense o un entremés bufonesco para los que se instalan en la barra a hacer su pedido. Para ella es tan serio, que se convirtió en su estilo de vida. De hecho, es a través del flair que se mantiene.

Ella es una apasionada y una dedicada de tiempo completo, pero eso le ha costado lágrimas, duros entrenamientos, moretones y sacrificar tiempo con su familia. Sin embargo, eso se ha convertido en su estímulo, el cual hoy la tiene en un nivel mucho más alto, y como no si su fin último es estar en Las Vegas, con los top ten del mundo; ser de la partida de un Legend (torneo más importante del planeta), sirviéndole a Dunald Trump y recibiendo sus propinas…

Su fin más cercano: participar en el Bacardi Flair Open 2009 (Sao Paulo, Brasil, diciembre 12 y 13), donde va a estar la bandola dura del planeta. Mientras tanto, Adriana espera que suene el siguiente beat, el siguiente proyectil, para salir al escenario y deleitar al público produciendo y sirviendo un delicioso martini.

Modelos

Flair: Son movimientos con dos objetos controlando el licor, máximo una onza y media.
Working flair: Se trabaja con botellas llenas o a la mitad. Se hacen movimientos sencillos y simples pero muy vistosos. Es más de servicio a los clientes en la barra.
Exhibition flair: Se usan tres y hasta cinco botellas, solo tiene entre media, una onza y onza y media. El objetivo es hacer movimientos acrobáticos.
Tándem: Flair entre dos personas, es una coreografía que incluye combinaciones y un juego entre la pareja.
Showmanship: Todo el espectáculo detrás de la barra, magia, disfraces, etc.
Speed bartending: Es una forma de Flair más rápida con una manera eficiente de hacer bebidas. Involucra la multi-botella y servicio, las atrapadas, los balances, atrapadas invertidas, con estilo tipo arte marcial.

Las ‘copas’ de la Sexiflair
*Ecuador
Primer Torneo Nacional de Coctelería y Bartenders 2006 (Sexto lugar entre doce participantes).
Segundo Torneo Nacional de Coctelería y Bartenders 2007 (Tercer puesto).
Open Flair Ibarra 2007 (Tercer puesto).
El Quito Cocktails 2007 (Tercer puesto).
Sky Global Challenge 2007 (Tercer puesto).

*Colombia
Segundo Certamen Nacional de Coctelería 2008 (3er. puesto).
Bartender Championship TGI Friday´s 2009 (1er. puesto).
Championship Flair Bartending 2009 (2do. puesto – Bar El Sitio)

*Internacionales
XIII Certamen Panamericano de Coctelería - Uruguay 2009 (Puesto 8 entre 16 hombres siendo la única mujer).
Bartender Championship  TGI  Friday´s Americas & Caribbean Panamá 2009 (4to. Puesto).