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Lady Gaga le cantó a sus 'pequeños monstruos' colombianos

Por
Redacción Shock
Alejándose de las tendencias actuales en cuanto a espectáculos se refiere, Lady Gaga presentó un show bastante teatral en Bogotá. Un castillo medieval de varios pisos, con muchas puertas y ventanas que se abrían o iluminaban de acuerdo a la canción fue el elemento principal del escenario que a las 9 de la noche recibió a la diva del pop que repitió cuantas veces pudo, a lo largo de toda la noche, "Colombia".

Salió montada en un caballo oscuro y rodeada de sus bailarines que en ese momento hacían más bien un papel de súbditos. La apertura, como en todos los conciertos de la gira, se dio con "Highway Unicorn", seguida de "Government Hooker".

Las luces se aclararon y dieron otra bienvenida a Gaga, quien recordando su ingreso a los premios Grammy de 2011, llegó encima de una especie de araña gigante para interpretar la canción que da nombre a su segundo y más reciente disco, "Born This Way". Con "Bloody Mary" finalizó una primera parte del concierto dedicado a recordar las excentricidades de esta cantante que a sus 26 años ha logrado posicionarse como una de las mejores cantantes en la industria musical actual.

Un pequeño receso fue suficiente para que se enfundara en un vestido blanco y corto que iba acompañado de una máscara de igual color que le tapaba toda la cara pero que le permitía entonar "Bad Romance". Fue en ese momento cuando Lady Gaga dejó atrás su lado más 'alien', saludó en español a sus "pequeños monstruos" (llama a sus fans little monsters) y se convirtió en una embajadora de mensajes esperanzadores sobre los sueños, la inspiración y la revolución.

Durante unos minutos y gracias a "Fashion of His Love", el castillo medieval se transformó en una 'casa de la Barbie' con lujos y ropa que se apreciaban a través de las ventanas más grandes ubicadas en el centro de la estructura, mientras que escaleras y pasadizos servían como pista de baile. La nostalgia llegó cuando recordó "Just Dance", la primera canción "que se escuchó en la radio" y que sirvió para lanzar su primer disco "The Fame".

Lo siguiente que ofreció Lady Gaga fue una gran conversación. Ya se había quitado su vestido cuya falda estaba inspirada en las alas de una mariposa y lucía ahora un estilo que mezclaba lo rockero y la Estatua de la Libertad, por la corona que tenía en la cabeza. Confesó su emoción por estar en Bogotá, expresó su amor y luego de animar a disfrutar el concierto con un trago o un poco de marihuana sin importar que al otro día tocara ir a trabajar, entonó "Telephone", en la que originalmente la acompaña Beyoncé.

Ya había pasado una hora de concierto pero Gaga aún tenía guardado, tal vez, lo mejor de su espectáculo. Empezó a 'destapar' los regalos que sus admiradores ubicados en primera fila le habían dado durante la noche. Cartas y letreros fueron los más comunes además de una ruana que se puso y unos zapatos plateados de altísima plataforma obsequiados por Nicolás Zúñiga, según la firma de la tarjeta.

La parte más íntima del show llegó a las 10:15 de la noche, cuando emocionada con tantos detalles invitó a una fan y un fan a subir al escenario. Con ellos sentados en la moto estilo Harley Davidson que sirve como soporte de un piano, la artista contó anécdotas del colegio, de sus viajes, sus nervios por estar en Colombia y las muchas invitaciones que le habían hecho para que viniera al país, al que describió como "maravilloso y fuerte".

Invitó a pensar en cómo se podría cambiar esta noche al mundo y no dudó en dar como ejemplo a Estados Unidos, que en ese momento estaba definiendo las elecciones presidenciales, ofreciendo su apoyo incondicional a Barack Obama.

Lady Gaga finalizó su sección hippie con "You and I", momento en el que aprovechó para ondear la bandera colombiana. A estas le siguieron las discotequeras "Americano", "Poker Face" y "Alejandro", que pusieron a bailar a todos en el estadio El Campín hasta que la artista se despidió y se refugió en su castillo medieval que en ese momento parecía una carnicería, pues la diva y sus bailarines lucían trajes de carne como el que lució en los premios MTV de 2010.

Pero Gaga tenía el final perfecto para su concierto "The Edge of Glory" y "Marry the Night", temas en los que no se cansó de decir que no hay que dejar de soñar, pues todo lo que se desea se puede hacer realidad. Vale recordar que esta última canción fue descrita por ella misma como "una autobiografía que hace un recuento de mi pasado, revelando mis luchas y mi amor por el mundo del espectáculo".

Y así, durante dos horas y 20 minutos, Lady Gaga ofreció un show que se basó en las palabras y en el baile discotequero y no en las pantallas de video y luces de mil colores que son la tradición actual de la mayoría de artistas. Con su discurso esperanzador, demostró que sus excentricidades se quedan en su vestuario y maquillaje, y que la actitud contestataria que muchas veces demuestra es sólo el caparazón de una campaña que según dice, adelanta para que el mundo entienda la importancia del respeto y la igualdad de género, religión, creencias y aspectos físicos.