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Lo mejor y lo peor de Rock al Parque: @mriveros

Por
Redacción Shock

Por: Mauricio Riveros @mriveros / Foto: Archivo Shock

Lo mejor 

Con muchos momentos para elegir me quedo con el 31 de octubre de 2004. Para la celebración de la primer década del festival, el Escenario Lago, contó con un cartel de lujo para los amantes del ska de todas las latitudes. En ese entonces la escena local era fuerte y dos de sus más importantes exponentes, La Severa Matacera y Doctor Krapúpula, tendrían toques trascendentales... cada uno a su manera.

Por parte de la banda liderada por Alex Arce cumplía, al igual que el festival, 10 años de vida y el reto cumplido fue llenar “El Lago” como el show de apertura; por los Krápula, ese día, fue el elegido para dejar de ser una banda de nicho y graduarse como banda de rock nacional de primer nivel, aunque hubo chiflidos y protestas por una facción del público al final fue mayor la ovación... una presentación de lujo. 

A los distritales se sumaron Coffe Makers y Dafne Marahuntha, bandas de Medellín e Ibagué respectivamente, quienes no defraudaron y estuvieron a la altura del espectáculo, el cual llegó a sus máximas cotas, con las presentaciones de Los Auténticos Decadentes y Skatalities, dos gigantes que no se guardaron nada en el escenario. Solo faltó contar con The Especials o The Mighty Mighy Bostones para tener a todas las escuelas del ska en la misma tarima. Épico.

 

Lo peor

Un festival de 20 años y aún en crecimiento debe replantear el concepto de falsa “gratuidad” y pasar la página así sea una de las banderas que ha tenido Rock Al Parque desde sus inicios. Nuestro querido festival no es gratuito, es pago por los recaudos distritales, y cada año se siente más letárgico ya es hora de propender a las alianzas público – privadas y sí, cobrar boleta, para poder crecer como lo hacen otros festivales en el continente, Lollapaloza por ejemplo. 

La dichosa gratuidad genera un leve desprecio por los artistas distritales y naciones desencadenado en la poca asistencia a eventos fuera de este circuito y desestimulando el pagar por conciertos. El festival debe crecer su presupuesto, acostumbrar a las audiencias a pagar por espectáculos de calidad y mejorar las condiciones para las bandas, no solo que les paguen por subirse a la tarima sino alianzas fuertes, capacitaciones, inversión a mediano y largo plazo. Participar en RAP  debe ser un trampolín para las agrupaciones locales y no solo una vitrina.

 

Un recuerdo

Apocalyptica en el 2005 es un show que nunca se me borrará de la cabeza. Los finlandeses lograron silenciar y asombrar a todo el publico asistente, bandas, medios de comunicación y hasta la logística. Gracias a una interpretación enérgica,  una ejecución instrumental impecable y una puesta en escena llamativa, los escandinavos lograron hacer realidad el sueño de la extrema convivencia y cautivaron a la totalidad de asistentes al Parque Simón Bolívar.

 

Bonus Track

Siendo Idartes la institución que propende por los artistas distritales debió rectificar el premio al ganador del afiche este año siendo claramente una pieza qué, conceptualmente, es más una adaptación de otras referencias que una obra original.

Hizo falta en la programación un homenaje a Donny Rubiano quien como músico, prensa, producción, manager y audiencia, entre otras actividades, es y será parte vital del festival y de la industria local.

Un acierto invitar a La Etnnia a hacer parte de la celebración, un desacierto ubicarla como show de apertura. Si la organización estaba decidida a la invitación no debió ceder ante los mensajes de furia de sectores radicales. Faltó jerarquía.