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Luis Mayolo

Por
Redacción Shock
No se necesita ser un adicto al sexo o un fanático del miembro ejemplar de Michael Fassbender para disfrutarla, simplemente la sintonía emocional llega en el momento en el que se nubla la mente con el recuerdo de alguna adicción convertida en tormento. De eso se trata Shame, la cinta del director Steve McQueen protagonizada por Carey Mulligan y Fassbender, a la que la Academia le negó el merecido Óscar por su alto contenido sexual, pero que yo destaco como la mejor película del año presentada en Colombia, por su atrevimiento, intimísimo y una historia sin falsos pudores y moralidades que congela los huesos al ritmo de una versión muy particular de New York, New York. 

Reunir a Álex de la Iglesia, Gael García, Isabella Rosse- llini y Rodrigo Santoro en una misma ciudad es razón suficiente para decir que la 52 edición del FICCI fue uno de los grandes eventos culturales del año. 36.717 personas disfrutamos del cine completamente gratuito por primera vez en la historia, rememorando, además con nostalgia, espacios en vías de extinción como los autocines, con proyecciones al aire libre en mágicos escenarios como La plaza del reloj. La oportunidad perfecta para ser grupi sin vergüenza y, por qué no, hablar de cine latinoamericano con sus protagonistas y ver producciones como Juan de los muertos, la colombiana Chocó, la comedia argentina Un cuento chino y el estreno mundial de La chispa de la vida. Para muchos, la única oportunidad de verlas.

Aunque todavía no me sé los pasos básicos y en Colombia el pegajoso ritmo no termina de imponerse, el mundo entero si se ha rendido a los pies del surcoreano PSY y su Gangnam Style. Su video ya tiene el récord de más ‘me gusta’ en la historia de YouTube y superó con creces mediáticamente al Baile del gorila, el Carrapicho e incluso a la Macarena. Si señores, este hombre se codea con Madonna y Britney Spears, ha cerrado los premios más importantes de la música en el mundo y ha sido nominado como uno de los personajes del año por publicaciones como la revista Time. Y como si fuera poco, las parodias de su divertido baile son tan exitosas en la red como la original. Un fenómeno de masas al que puede resistirse, eso sí, millones de personas no tuvieron su misma fuerza de voluntad.

Si hay que decidirse por una sola canción al final del año, ineludiblemente mi elección es Doom and Gloom de los Rolling Stones, tema con el que rompieron una larga ausencia de los estudios, desde el álbum A Bigger Bang en el 2005, e incluyeron en su más reciente producción Grrr, disco con el que celebraron sus 50 años de historia musical. Una descarga sin piedad de guitarras marcadas y rocanroleras, y de la poderosa voz y baile desenfrenado de Mick Jagger, que mantiene la seducción diabólica que hizo grandes a los Stones, rockeando como adolescentes en una época en la que la electrónica permea casi todas las propuestas.  

Si usted es fanático de los zombies, seguramente su sed de sangre estará por encima de los patrones que una sociedad considera tolerables. Pero casualmente la razón por la que The Walking Dead engancha para siempre, no es la sangre, sino el drama humano que llega a límites insospechados cuando estalla el apocalipsis. El ser humano se pierde en la oscuridad cuando mueren sus esperanzas, mientras otros, por el contrario, sobreviven a la adversidad potenciados por su instinto de supervivencia o simplemente por amor. Esta letal combinación de humanidad al extremo ha logrado que el interés no decaiga en la tercera temporada y nos siga manteniendo sin pestañear, esperando que surja una luz de esperanza para sus personajes o que se los lleve definitivamente el demonio. Larga vida a los zombies.