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Mash up: divide y crearás

Por
Redacción Shock

Criaturas mitad Madonna, mitad Rob Zombie. Centauros con cabeza de David Bowie y cuerpo de Avril Lavigne. Monstruos que arriba son Prodigy y abajo Britney Spears, protagonizan el universo sónico del mash up. Un movimiento musical en el que reina la práctica de desmenuzar hits en vivo. La fórmula de sus artífices es unir pedazos de temas ya creados para así sacar uno nuevo. Tomar un corte de vocales de una canción y sincronizarlo sobre el instrumental de otra es la regla que prima, aunque no la única. El mash up produce la sensación de estar escuchando dos canciones en simultánea, de dos artistas que remotamente se hubieran reunido. Todo esto en un solo track que generalmente se fabrica para la fiesta, lo que hace que el medio óptimo para llegar al público sean los shows en directo. En la actualidad, djs y productores labriegos del mash up rotan de las discotecas a los grandes festivales musicales del mundo.

Desmembrar composiciones y aparear los pedazos ha dado vida a registros bastardos, a una raza sonora que se expande rápidamente entre la audiencia con auspicio de la red y de los sitios gratuitos de intercambio de archivos. Los álbumes mashaperos se pueden descargar y muy pocos se sacan a la venta físicos. A su vez, los programas de edición de sonido de fácil acceso han hecho que se incremente el número de artífices de tales mezcolanzas. El saqueo exhaustivo de géneros da ínfulas de anarquía a este paraíso, en el que los mash ups más acogidos por la gente son los fabricados con éxitos musicales de estilos disímiles, que se reconvierten en una sola canción que airosa sale a pasear entre el delirio de la rumba. Cortes que no pegarían ni con puntillas, dan como resultado temas como Smell Like Jean, que junta la base instrumental del Smell Like Teen Spirit de Nirvana con la voz de Michael Jackson en Billie Jean.

En muchos lugares del planeta la erupción es fuerte. Y aunque la explosión sea relativamente joven, el mash up no es nuevo. Los progenitores del movimiento fueron los hip hoperos: iconos como Grand Master Flash, décadas atrás, mezclaban en vivo lados B generalmente instrumentales, con acapellas de canciones reconocidas del disco o de otras especies bailables. La movida creció entre los dedos de djs underground y se propagó tanto que ahora, además de contar con híbridos confeccionados por duros del mash up, pululan los de fabricación doméstica hechos por manadas de practicantes.

Mashaperos: ¿artistas o piratas?

Algunos mashaperos han generado alergias en casas discográficas y músicos, que censuran el hecho de copiar-pegar y mostrar resultados con síntomas de vanidad, a pesar de que las patentes de sus piezas estén en otras cabezas. Por eso, los mash ups han sido detonantes para las discusiones sobre derechos, y en su mayoría se consideran gestados con el rótulo de ‘ilegales’. Sobre más de un registro pesan expedientes con censura y litigios. La polémica sobre los hijos del sampling en cuestión de derechos de autor cada vez palpita más fuerte en círculos mediáticos. Los obreros del mash up abogan a su favor, argumentando que aunque usan fragmentos de temas que ya existen, el resultado final es su propia creación.

Quizá el más virulento disco de esta vertiente de “ilegales” fue The Grey Album (2004), un trabajo de Danger Mouse (Gnarls Barkley, Gorillaz) que hizo entrar en crisis de identidad a los beatlemaníacos con una mezcla entre las canciones del White Album de los Beatles y los cortes del Black Album de Jay-Z. La placa taladró la cabeza los ejecutivos de la compañía discográfica EMI -titulares de los derechos de los Beatles-, quienes intentaron  evitar la distribución del disco. Como respuesta ante los actos de la disquera, una cantidad de páginas web se pusieron de acuerdo y añadieron copias del álbum para ser descargadas gratuitamente durante un día de “insurrección musical” bautizado como El Martes Gris.

Pero los intentos por proteger la honra de los Beatles no han servido de mucho. Los británicos hacen parte de los más manoseados por los mashaperos. Los han apareado con los Beastie Boys, en el disco Let It Beast, y con los Beach Boys en el álbum Sgt. Petsound´s Loney Hearts Club Band. La mano del Dj Phil RetroSpector los enfrentó a Primal Scream, y los Happy Mondays en el Summer of Love 2008. Además de intervenciones quirúrgicas desde las pinzas de los 2 Many Djs en sus sesiones, el cuarteto también tiene una cuota de manipulación casera con los discos The Beatles Hate y The Beatles Hell.

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