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Nicolas Jaar se presentará en Bogotá

Por
Redacción Shock

Como James Blake hoy o Aphex Twin en su momento, este gringo-chileno puede llegar a ser lo más excitante que le ha pasado a la música electrónica en años. En serio.

Solo él mismo pudo catalogarlo, ese estilo esquivo que parece rehusarse a la etiqueta. A caber cómodamente en un cajón. Lo bautizó ‘bluewave’: blue, evocando aquella melancolía con la que los afroamericanos, extirpados de su África y convertidos en esclavos del nuevo mundo, tradujeron sus lamentos, y wave, haciendo referencia a los ciclos que determinan la historia y de los cuales, parece, no podemos escaparnos jamás. La suya, una electrónica mesiánica en la que muchos han vislumbrado el futuro del género (Tony Naylor, del diario británico The Guardian, lo llamó “el hombre renacentista de la música electrónica”), viaja no muy lejos de los 100 BPM, no busca alcanzar cumbres ni clímax, sino más bien contar historias, desenvolverlas como olas de marea suave, pero siempre inesperada, con detalles de jazz voluptuoso y del house más profundo y sintetizado, cuerdas mansas y sensuales samples vocales.

Así nos hipnotiza él, un neoyorkino con raíces chilenas de tan solo 21 años, heredero de la refinada sensibilidad de su viejo, el artista visual Alfredo Jaar, estudiante de Literatura Comparada y amante del también chileno Ricardo Villalobos (su única influencia en materia de música electrónica), del padre del ethio jazz Mulatu Astatke, del pianista clásico Erik Satie, y del hip-hop instrumental de productores como J Dilla.

Todo comenzó en el 2008, cuando llegó a manos de Gadi Mizrahi, visionario productor y fundador del exquisito sello neoyorkino Wolf + Lamb, una canción que cambiaría el rumbo de su sello y de muchas de las noches más underground del mundo: The Student. Su autor tenía tan solo 17 años. La noticia del productor prodigio se expandió por el mundo de manera viral. Tanto, que meses después Jaar se estrenaba en pistas de Nueva York, Berlín, Montreal y México D.F., antes de entregarle al mundo una de sus obras maestras: Time for Us. Como un sueño de verano en cámara lenta.  Una “melancolía rítmica”, como él mismo la ha llamado, en la que yuxtapone melodías ácidas, ralentizadas y a veces casi subconscientes, al suave susurro de su voz. Luego de algunos EP, la mayoría producidos bajo su propio sello disquero, Clown and Sunset, en el 2011 presentó su primer álbum: Space is Only Noise, introducido por un sublime primer track, Être, una melodía de piano y sonidos orgánicos acompañada por murmullos de adultos y risas de niños, una escena que sugiere el recuerdo auditivo de un día en un parque.

Hoy Nicolas Jaar tiene 21 años y una agenda totalmente llena (acaba de ser headliner del Sonar, el festival de música de avanzada más importante del mundo). Si no está cruzando continentes para tocar bien sea solo o con su banda (un percusionista, un saxofonista/tecladista y un guitarrista, todos músicos experimentales a los que dirige con sus ojos), está literalmente encerrado produciendo música, remezclando a artistas como Kasper Bjørke, leyendo y releyendo o buscando productores jóvenes (nombres como Soul Keita, Valentin Stip o Nikita Quasim) para alimentar el catálogo de su sello.

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Los ganadores de entradas al concierto son:

Cristina Plazas                  
Juan Duran                        
Javier Jaramillo                
Claudia Uricoechea       
Eduardo Martinez          
Luisa Fernanda Gutiérrez
Andrea Peralta
Melisa Ortega

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Fecha: 16 de diciembre / 6:00 pm - 4:00 am
Escenario: Espacio Odeón (carrera 5 # 14-69)
Precio boleta: preventa $50.000